miércoles, 24 de junio de 2009

"sueño siamés": Raúl Quinto y Rubén Martín en Granada


("Debo negar el genocidio armenio")

El viernes a las 21 horas, en la Casa de Porras, en Granada, dentro del ciclo "Poesía en los Cármenes",  tendrá lugar una lectura para mí muy especial. Un servidor recitará mano a mano con Raúl Quinto, algo que nunca habíamos hecho hasta ahora pese a la amistad que nos une. Habrá una pequeña plaquette con una selección de poemas de los dos -algunos de ellos rigurosamente inéditos- y alguna que otra sorpresa. Así que convoco a los que estéis por Granada: qué mejor forma de empezar el primer fin de semana del verano que con un toque cultureta, seguido de lo que haga falta...  

A continuación, para abrir boca, uno de los poemas del susodicho, ese tal Raúl Quinto. Pertenece a su último libro La flor de la tortura y tiene el valor añadido de traer a nuestra mente uno de los hechos más terribles y olvidados del siglo XX, el genocidio armenio. Todavía hoy Turquía niega la responsabilidad histórica de la masacre -premeditada y calculada- de tres cuartas partes de la población armenia en el Imperio Otomano, y es literalmente peligroso hablar de ello en dicho país. También Diamanda Galás dedicó la furia de su voz a rescatar del olvido y la negación este episodio; os recomiendo leer el poema con este "Ter Vogormia" como fondo, posiblemente la pieza musical más abrumadora y escalofriante que haya escuchado nunca. No es una hipérbole. Espero que disfrutéis ambas cosas y que nos veamos por allí el viernes, quienes estéis disponibles.

ARMENIA 1915 (memoria)





Respirar el desierto. Comprobar 
de qué manera el cuerpo es una máquina 
hecha para el dolor. Escribir 
la mirada de Armenia 
perdida en el vacío,
la turbia partitura del silencio
arañando sus párpados,
cuando llega la noche
y se abren las compuertas del incendio:
palabras que no dicen, que no son.

Pensar los templos arrasados
en la oración de las cenizas,
el nombre que los ata
deshilvanándose en los labios,
la conciencia del tacto
en las manos
del que abraza la llama;
pensar como en un grito
la palidez de la tormenta, 
y dejarse arrastrar
por la fiebre de los hombres

o morir lentamente
del otro lado de esta sangre.
Palabras que no son, que no dicen

el infierno: San Juan escribe en Patmos 
el color de unos ojos reflejados 
en la hoja de un cuchillo: el silencio. 
 
El exterminio es una danza hermosa 
ofreciendo sus labios.

Amanece.

Los que quedan se miran a los ojos:
otro río de azufre 
cruzando el interior de los escombros.
Lo que aún permanece: 
la obscena ceremonia de avanzar
demolición adentro,  
lo que persiste entre la sombra:
el camino de hueso: el latido del pozo: 
palabras que no dicen, que no son.



20 comentarios:

MARIEL MANRIQUE dijo...

"La obscena ceremonia de avanzar demolición adentro ...". Esas imágenes como estacas de Raúl. Quisiera estar, quisiera estar ahí cuando lean. Cerraré los ojos y a mi modo estaré, me pondré a Diamanda y su voz desmesurada me hará cruzar el mar.

Qué hermoso leer, en voz alta, en comunión con el lector. La poesía no sirve si el otro no está ahí para completarla; lo que uno escribe es tan solo la mitad de lo que puede ser.

Desde París, Malte Laurids Brigge dice que también me espera, desde su edición naturalmente destrozada y subrayada con una regla infantil. Me espera porque me acuerdo del sentido de lo que decía (aprender a mirar, a mirar) pero no del cómo y eso es imperdonable. Gracias a Ana por recordármelo.

rubén m. dijo...

Mariel, sé de buena tinta que si no te pillara un poquito lejos estarías allí la primera :)

Y sí, las imágenes de Raúl a veces se clavan como estacas, como la misma voz de Diamanda o esas terribles fotografías del genocidio armenio.

besos

Pucelle aux Petites Manches dijo...

"Palabras que no dicen, que no son".

Hay veces en las que uno cree que el horror ha llegado a tales límites que ningún poeta volverá a encontrar nunca las palabras para cantar, que al intentarlo la pluma se les caerá una y otra vez de las manos.

Pero luego, a pesar del horror o precisamente con motivo de él, siempre hay poetas que encuentran las palabras justas, las palabras de los justos.

Resumiendo: me ha emocionado el poema.

Y os deseo que os salga muy bien el recital al alimón. Seguro que sí.

Saludos,

Martha

rubén m. dijo...

Martha:

"Las palabras justas, las palabras de los justos"... qué bonita paronomasia. Me alegra que te haya emocionado el poema; creo que ciertamente es un poema valiente que mira el horror cara a cara, y es consciente de lo imposible de su tarea. En este libro, "La flor de la tortura", está esa mirada, ese coger el toro por los cuernos, que me parece admirable y sorprendente. Al margen de que Raúl sea mi coleguilla, claro ;)

Gracias por la buena fortuna deseada; creo que va a salir algo bonito y sobre todo nos lo pasaremos muy bien.

besos

Stalker dijo...

¿Quién pondrá la metralla?

¿Quién el cuerpo para recibirla?

Lástima de mil kilómetros que me separan.

Abrazos, bicharracos. El topo os observa y conjura.

rubén m. dijo...

La metralla será mutua, Stalker, y espero que salpique plomo y trozos de carne entre el público ;)

Eso sería mucho pedir. Con que nos lo pasemos bien, genial. Habrá sorpresillas chulas. Te recoraremos, aprendiz de búfalo.

un abrazo

Susana dijo...

Espero que el Albaicín esté preparado para soportar un gran baile de búfalos ;o)

Una distancia insalvable me impedirá disfrutar el evento, pero ha sido un placer seguir esta generosa entrada siamesa como anticipo.

Espero leer sobre esa mágica noche de compañeros poetas...

Un abrazo

rubén m. dijo...

Susana, el placer es nuestro, seguro que ese corazoncillo también nos acompaña invisible. Supongo que sí, haremos una crónica, y si a alguien le da por grabar un vídeo, al menos del número en que Raúl hace un striptease mientras yo canto "Everybody knows" de Leonard Cohen, quién sabe si lo colgamos y todo.

abrazos

MARIEL MANRIQUE dijo...

Me gusta eso. Mucho. Eso sí que es efecto de shock e interpelación al público. ¡Quiero una filmación! (yo les organizo el Club de Fans argentino)

Anónimo dijo...

grandes ambos Raul y tú, Raul por escribirlo y tu por colocarlo aqui en esta bitacora tuya del mundo la rabia, la vida y la compasion!besos y suerte ruben adolfo!os quiero!

Bashevis dijo...

Los Chang y Eng de la topera!

Bueno, otro que espera una crónica del evento, y os deseo toda la suerte del mundo en ese particular duelo a garrotazos. Que el cortex llegue al público, claro que sí! Esquirlas de sangre en sus bocas!

Salud y Suerte, Rubén!

santiago dijo...

un bello poema, un placer entrar en tus letras

raúl quinto dijo...

gracias por la parte que me toca, a todos.

nos vamos con las pilas cargadas.

rubén m. dijo...

Esta noche os recordaremos, gracias por vuestras refrescantes palabras :D

Laura Giordani dijo...

Rubén: había leído tu poema en el interior del vértigo pero ahora tengo oportunidad de leer a Raúl. Qué bueno poder leer poesía que no de la espalda a contingencias históricas dolorosas – la masacre del pueblo armenio fue terrible... en Argentina, de niña, pude conocer a algunos descendientes: nietos, bisnietos de algunos refugiados allí y no olvido las historias que habían escuchado y repetían como psicofonías que viajan de boca en boca, la memoria nómada del daño.
El poema tiene relieves cortantes, rotundos, sin caer en ningún tipo de sentimentalismo o efectismo de denuncia. Lograr eso cuando uno habla del dolor ajeno es muy difícil y creo que Raúl lo consigue además de mantenerse en esa alta vibración poética.

“de Lo que aún permanece:
la obscena ceremonia de avanzar
demolición adentro,
lo que persiste entre la sombra:
el camino de hueso: el latido del pozo:
palabras que no dicen, que no son.


Esa “memoria” es un avance demolición adentro, al pozo del olvido para recuperar eso que se mantiene intacto, que persiste: palabras que no dicen, que no son.

Un placer leer a Raúl.

Enhorabuena a los dos y un abrazo.

Laura.

Arturo Borra dijo...

Rubén, quería desearles mucha suerte a ambos y enviarles mucha fuerza.
Agradezco el poema de Raúl que traes por aquí y a Raúl el tuyo que lleva por allá. No sólo me parecen muy buenos, sino además, valiosos por muchas razones ya aducidas.
"¿Cuánta verdad es capaz de soportar un poema?", podríamos preguntar con Nietzsche, y poemas como el que nos traes aquí (del tuyo ya diré algo) pone en el centro ese interrogante.
Me ha llamado poderosamente la atención unos versos como:
"El exterminio es una danza hermosa/ ofreciendo sus labios".

Como si hubiera un goce del genocida que hace de la muerte del otro un fortalecimiento de sí.

En fin, poemas que invitan a viajar hasta Granada para escucharlos.
Un abrazo fuerte,
Arturo

Portinari dijo...

La canción de Diamanda Galas pone lo pelos de punta con el poema, las fotos, la idea intercalada...

Espero que os vaya bien el recital, estoy segura de que haréis vuestro el momento.
Quién estuviera en Granada...

MARIEL MANRIQUE dijo...

Ojo clarividente, ¿cómo estuvo el recital siamés? Puedo imaginármelo, pero espero que hayas vuelto feliz a casa.

rubén m. dijo...

Arturo, Laura, Portinari: muy afiladas vuestras palabras, me alegro de haberos acercado este poema que, a mi juicio, las merece. Disfruté mucho leyéndolo el viernes, en voz alta y ante un público atento.

Volví muy feliz a casa, Mariel, muy completo. Allí en el blog de Raúl he dejado mi pequeña crónica, para no separarla de las demás, pronto mi siamés la dejará pasar allí en su casa.

abrazos a todos

Shunt dijo...

Mecahis, me entero demasiado tarde. Confío en la llegada de nuevas oportunidades.

Desde luego el poema que has recogido posee una belleza estremecedora.