miércoles, 10 de junio de 2009

intersecciones: eurípides / jean-luc nancy



"El intruso se introduce por fuerza, por sorpresa o por astucia; en todo caso, sin derecho y sin haber sido admitido de antemano. Es indispensable que en el extranjero haya algo del intruso, pues sin ello pierde su ajenidad. Si ya tiene derecho de entrada y de residencia, si es esperado y recibido sin que nada de él quede al margen de la espera y la recepción, ya no es el intruso, pero tampoco es ya el extranjero. Por eso no es lógicamente procedente ni éticamente admisible excluir toda intrusión en la llegada del extranjero.

Una vez que está ahí, si sigue siendo extranjero, y mientras siga siéndolo, en lugar de simplemente «naturalizarse», su llegada no cesa: él sigue llegando y ella no deja de ser en algún aspecto una intrusión: es decir, carece de derecho y de familiaridad, de acostumbramiento. En vez de ser una molestia, es una perturbación en la intimidad. Es esto lo que se trata de pensar, y por lo tanto de practicar: si no, la ajenidad del extranjero se reabsorbe antes de que este haya franqueado el umbral, y ya no se trata de ella. Recibir al extranjero también debe ser, por cierto, experimentar su intrusión. La mayoría de las veces no se lo quiere admitir: el motivo mismo del intruso es una intrusión en nuestra corrección moral (es incluso un notable ejemplo de lo politically correct). Sin embargo, es indisociable de la verdad del extranjero. Esta corrección moral supone recibir al extranjero borrando en el umbral su ajenidad: pretende entonces no haberlo admitido en absoluto. Pero el extranjero insiste, y se introduce. Cosa nada fácil de admitir, ni quizá de concebir..."

(Jean-Luc Nancy, El intruso, 2000, traducción de Margarita Martínez)

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(Dioniso ha aparecido en Tebas bajo la apariencia de un simple y mortal extranjero; su intención es introducir sus cultos báquicos en Grecia. El rey de la ciudad, Penteo, hace que comparezca en su presencia.)



PENTEO: Desde luego que de cuerpo no eres feo, extranjero, como para las mujeres, por lo que has venido a Tebas (…). Tienes una piel de cuidada blancura bien a propósito, ¡que no a los rayos del sol, sino bajo las sombras, te dedicas con tu lindeza a perseguir a Afrodita! Bien, en primer lugar dime cuál es tu familia.


DIONISO: Sin ninguna vanidad, me es fácil decirlo. Sin duda que conoces de oídas el florido Tmolo.


P: Lo conozco. El que rodea en círculo la ciudadela de Sardes.


D: De allí soy. Lidia es mi patria.


P: ¿De dónde traes esos ritos a Grecia?


D: El propio Dioniso me inició en ellos, el hijo de Zeus.


P: ¿Es que hay por allí algún Zeus, que engendra dioses nuevos?


D: No; fue aquí donde se unió a Sémele en boda.


P: ¿Y te dio sus órdenes en sueños nocturnos o cara a cara?


D: Me veía como yo a él; y me ha confiado sus ritos.


P: Esos ritos tuyos son… ¿qué forma tienen?


D: Es ilícito decirlo ante los no iniciados en lo báquico. No te está permitido oírlo, aunque bien vale la pena conocerlo.


P: El dios, ya que dices que lo viste claramente, ¿cómo era?


D: Como quería. Yo no le daba órdenes en eso.


P: De nuevo te sales por un desvío, hábilmente, sin decir nada.


D: Cualquiera que comunica su saber a un ignorante parecerá que no razona bien. (…)


P: ¡Agarradle! Éste me desprecia a mí y a Tebas.


D: Os ordeno que no me encadenéis, yo, que estoy en mis cabales, a vosotros, locos.


P: Y yo que te encadenen, que soy más poderoso que tú.


D: No sabes ya lo que dices, ni lo que haces, ni quién eres.


(Eurípides, Las Bacantes, 406 a.C., traducción de Carlos García Gual)

44 comentarios:

Miguel Angel Gara dijo...

Inquietante entrada Rubén. Dionisio como Maursault (al revés). Eurípides leyó a Camus, como también Cervantes leyó a Proust (según Navokov). Lo inventaron todo estos tipos. No hacemos más que ecos.

Stalker dijo...

Intersecciones inesperadas, insólitas sinapsis y encrucijadas brutales vamos encontrando en Un cuerpo extraño...

El extranjero, claro. Siempre. El siempre ajeno, siempre otro. El extranjero u otra definición del miedo.

Mucho que pensar, Rubén. Gracias

rubén m. dijo...

Miguel Ángel, bienvenido. Muy buena la idea de Nabokov de que Cervantes leyó a Proust... y Eurípides y los otros dos trágicos griegos nos leyeron a todos a una profundidad que todavía pasma. Procuro siempre leer al menos una vez al año la "Orestíada", el "Edipo", "Antígona" o "Las Bacantes", y siempre encuentro algo nuevo. Cada vez soy más de releer libros, a veces me preocupa.

Stalker, bien que hayas sentido esa pequeña encrucijada, el relampagueo de esa sinapsis. El pasaje de Eurípides siempre me ha impresionado, la que he dejado como frase final ("No sabes ya lo que dices, ni lo que haces, ni quién eres") si la asociamos con el texto de Nancy, es una perfecta definición del cambio al que nos puede someter el Extranjero, el Intruso. Ya no hay remedio, parece decir Dioniso, no trates de echarte atrás pues ya no eres tú, desde que yo he entrado en tu vida. El cambio es hermoso e inevitable, y no verlo es la tragedia de Penteo.

Jean-Luc Nancy empieza con este texto a hablar de su experiencia clínica, un transplante de corazón. Sabía bien lo que era tener al "intruso" dentro. Es un pequeño ensayo autobiográfico cuya lectura os recomiendo.

Gracias por vuestra intrusión :)

Stalker dijo...

Decía alguien que un buen lector se define por volver una y otra vez a los mismos libros y desdeñar el torrente de novedades. ¡No vas descaminado, Rubén!

Por cierto, ¿qué lees o relees en poesía últimamente? Estoy hambriento de cosas jugosas...

MARIEL MANRIQUE dijo...

Rubén: Este círculo ya me está generando una adicción. Bendita sea.

Me pareció extraordinario cómo ponés una lámina de anatomía al lado de un texto de Nancy, la fotografía de una escultura clásica y un fragmento de Las Bacantes y generás algo nuevo. Nuevo. Recordé instantáneamente las "ilumunaciones profanas" de Walter Benjamin. Y los procedimientos de la vanguardia surrealista, con una diferencia: en tu yuxtaposición de elementos dispares, esa disparidad es solo aparente. Hay un hilo invisible que une todos esos elementos y es el que el lector tiene que detectar y recorrer.

Yo vi esa anatomía en crudo latiendo bajo el mármol de la escultura. Por eso los clásicos lo sabían todo. Llevaban adentro lo que mismo que nosotros llevamos y fueron los primeros. Hay un puñado de emociones básicas de las que hablar y ellos hablaron. Nosotros declinamos variaciones.

Tu cruce me remitió también espontáneamente a la novela y a la película Teorema, de Pasolini. El extranjero es un intruso y la llegada del intruso te cambia para siempre. Recordé el cuento La Intrusa, de Borges.

Pensé también (tengo la tendencia constante a correr todo al tiempo presente) en las tensiones que genera la inmigración, el inmigrante como intruso, como "racaille" (diría Sarkozy), como injerto u órgano transplantado que el cuerpo insiste en rechazar. El corazón ajeno que late en el pecho de Nancy es como un pakistaní en la periferia de Londres o, más cerca, un inmigrante boliviano pisando Buenos Aires. Porque las ciudades son tejidos y cuerpos, ¿no?

Y pensé, por último (por ahora), en el milagro de la "naturalización" del que habla Nancy. De la aceptación y la fusión, el "blending", eso que en materia de amor hace que ya no sepas donde empieza uno y termina el otro.

Mirá todo lo que me disparaste, fabuloso ángel arcabucero.

Enrique dijo...

El extranjero, tierra barbara, la Interzona, cualquier nombre es valido.

Pertenecer a un mundo demoniaco y robar una parte, o antagonicamente, ser el demonio que cede pequeñas parcelas extranjeras a los tragicos.

Pues al fin y al cabo la extranjeria es una consecuencia de la tragedia, e incluso esta no es mas que otro proceso mecanico que enreda, que acompasa.

De cualquier modo las diferencias son siempre minimas. Gregory Corso lo profetizo:

Venezuela tenia un hombre muerto en la playa.

Y todavia hay algun pais sin costa que se rie con sorna.

rubén m. dijo...

Stalker: Yo también estoy hambriento de poesía... lo último que he leído de cabo a rabo ha sido "El fósforo astillado" de García Román, que me ha encantado (ya sabía yo que tu recomendación no podía ir errada...); he escrito ya la reseña, en julio saldrá en Pata de Gallo y la veréis también por aquí.

Ahora mismo me viene a la cabeza y me apetece releer un libro de Birgitta Trotzig llamado "Contexto.Material" (Visor), si no lo conoces te lo recomiendo al 100%, me pareció impresionante, además hay un largo poema dedicado al Stalker.

rubén m. dijo...

Mariel: Lo extraordinario está en tu mirada y tu mente. Satisface que veas de ese modo la yuxtaposición de las imágenes y los textos. Siempre medito mucho qué imágenes colgar en este blog, de qué manera dialogan o cortocircuitan con la escritura.

Me ha encantado eso que has dicho de la anatomía en crudo bajo el mármol de la escultura, es una imagen tan potente... quizá te la plagie algún día. "La intrusa" de Borges, sí, no había pensado en ella; "Teorema" aún no la he visto, como tanto de Pasolini, pero me la apunto.

Al venirme la idea de esta entrada, también estaba pensando en el tema de la inmigración que apuntas. Las ciudades como tejidos y cuerpos, sí, y las hordas racistas como el sistema inmune enloquecido que ataca el órgano transplantado. El texto de Nancy en ese aspecto es afiladísimo y sacude el concepto políticamente correcto de "integración": no hay que anular la ajenidad del extranjero.

Un abrazo, arcabucera :)

rubén m. dijo...

Enrique, el concepto de "Interzona" de Burroughs (admiro su capacidad de crear neologismos que nunca explica del todo, pero que generan un mundo: el metal pesado, la carne negra, la máquina blanda) siempre me ha fascinado, el no-lugar donde todos son extranjeros, intrusos.

Los países sin costa pueden reír, pero no tardarán los "bárbaros" en llegar, a través de los conductos de aire acondicionado de sus asépticas oficinas.

Isabella López Muñoz dijo...

Como con casi todas tus entradas me has dejado perpleja.
Eres muy desconcertante, pero eso es lo que me hace volver a leerte, un bss.

Stalker dijo...

Continúa la sintonía, Rubén:

Birgitta Trotzig la tengo bien leída y subrayada. Subiré pronto algún poemilla. Ese libro tiene partes deslumbrantes, sí...

"El fósforo", excelente, claro...

Abrazos

raúl quinto dijo...

Me ha hipnotizado esta intersección, tengo que rumiarla aún, creo que en este caso rozas la forma de arte que más me gusta: la que te deja sin argumentos en su pura reacción física. Algo me ha pasado leyendo tu intersección, no sé explicarlo, no hay articulación. Gracias entonces.

Y sí que es buenísimo el libro de la Trotzig, pero bueno de cojones.

rubén m. dijo...

Contento estoy de vuestra perplejidad, Isabella y Raúl... Si os digo la verdad, hacía tiempo que quería plantear aquí este pequeño salto de 25 siglos, y al terminar de colgar la entrada, no sabía exactamente qué quería decir con ella. A mi también me dejaba bloqueado. Pero cuando la releo cada vez veo más túneles y más inquietantes entre las dos partes.

Qué bien haberme acercado a esa forma de arte... Mu bien, Raubén (autopalmadita en la espalda).

rubén m. dijo...

Stalker, esta vez voy a dejar que te me adelantes con la Trotzig, había pensado en colgar algo pero casi el libro entero me gusta tanto que no sabría decidirme. Y no es plan de colgar simplemente:

"los ojos del niño muerto"

jeje me encantará ver tu elección

MARIEL MANRIQUE dijo...

Sí, Rubén, tu entrada está llena de túneles inquietantes. Y sí, también, debe respetarse la ajenidad del otro. Cada órgano debe permitir que los órganos restantes hagan libremente su tarea. Debemos permitir que los otros sean "otros", para que el mundo, la ciudad y la casa sean diversos y podamos enriquecernos mutuamente. Fácil decirlo ...

Adhiero al copyleft. Todos nos robamos todo.

Quiero leer el poema cojonudo de Raúl sobre Beuys y su libre. ¿Es el mismo Raúl que explora el interior del vértigo? Recién entré en su blog y quedé pasmada. De la piel tersa de Ingres a la piel intervenida de Man Ray a la piel martirizada de Witkin. El derrotero del cuerpo en la historia del arte en tres imágenes perfectas.

No cesan de asombrarme.

raúl quinto dijo...

mariel,

ese que dices es el mismo que nombras, pásate por el blog cuando quieras y no te cortes de participar.

rubén m. dijo...

El poema de Raúl sobre Beuys es intenso y final. Pásaselo a nuestra amiga argentina, hombre.

Nancy murió a consecuencia de la inmunodepresión para evitar que su propio cuerpo destruyera al corazón "intruso", si mal no recuerdo.

Anónimo dijo...

ruben soy adolfo ya me tienes aqui asombrado con ls entrada tan certera ya ves yo andando aqui entre hacedores de versos, fisgoneando quiriendo imitar...

bueno lo dicho que despues de ver tu blog y de ver tus comentarios te imagino introvertido y algo enigmatico pero bueno hasta morir!!!aquin hablaremos de palabra musica y sobre todo vida!! cuenta conmigo si quieres hermano!.besos adolfo.

ps:estao es un desembarco a lo bruto,perdon por hber entrado sin nllamar.

ps(2)schubert es tan grande o mas que beethoven!

rubén m. dijo...

Adolfo: bienvenido, no te preocupes por el "desembarco a lo bruto", toda intrusión es un regalo para este pequeño organismo. ¿Eres el Adolfo del blog de Stalker?

Encantado de verte por aquí y de que consideres a Schubert tan grande o más que Beethoven, entra todas las veces que quieras sin llamar.

un abrazo!

Anónimo dijo...

si el mismo adolfo

Portinari dijo...

En el momento en el que llega trastoca y es; deja de ser extranjero, durante un segundo, nada, luego, otra cosa. Mutando.

El extranjero en mí, yo dentro del extranjero. Confluyen límites, se pierde la pista. Se deja de ser.

Muy curiosa y honda entrada Rubén.
Dionisos sabe, y se toma la libertad de llamar ignorante a Penteo. En el fondo Penteo me da mucha lástima, todo él es como un acto desesperado.

Portinari dijo...

(Por cierto, un inciso pequeñito, podrías dejarme un link con el famoso allegro de Schubert que me habías recomendado?^^)

Pucelle aux Petites Manches dijo...

Una entrada muy interesante, Rubén, que hace reflexionar.
Resalto una frase del dios extranjero que, en un día como hoy, me ha llegado especialmente "Cualquiera que comunica su saber a un ignorante parecerá que no razona bien".

Un saludo,

Martha

MARIEL MANRIQUE dijo...

Rubén, tu entrada me sigue dando vueltas en la cabeza. Deberíamos escribir algo sobre la extranjería, en sus múltiples sentidos. Portinari ya empezó, de algún modo. El extranjero te trastoca. El extranjero te toca y te trastoca ...

ana dijo...

Esa idea de que no es el extranjero el que se sobrecoge al estar en una tierra extraña, sino que es el nativo desde su propia tierra, desde su tierra madre, el que se sobrecoge al recibir al extranjero.

Me ha despertado mucho interés el texto de Nancy, lo buscaré. Ese dato biográfico del trasplante de corazón, ese sentir la extranjería dentro de ti. Hace no mucho viendo un documental sobre el funcionamiento del cerebro, me enteré de la existencia de una enfermedad muy extraña. Esa enfermedad consistía en no reconocer una parte de tu cuerpo como tuya, por ejemplo el brazo. El doctor le preguntaba al enfermo señalando su brazo "de quién es este brazo", y el enfermo se empezaba a poner nervioso y a decir que ese brazo no era suyo, y cuando el doctor le pregunta "y entonces de quién es" el paciente empezaba a elaborar argumentos increíbles, como por ejemplo que a lo mejor alguien le había cortado el brazo a alguien y lo había dejado allí, o que a lo mejor era el tercer brazo del doctor. Me resultó muy impactante esa enfermedad, ese experimentar tu cuerpo como algo que no es tuyo, y defender de esa manera tan radical que no lo es, aunque estés viendo que el brazo sale de tu hombro. La enfermedad se debía a una anomalía en el cerebro de la persona, una anomalía en la función del reconocimiento.

Un abrazo y gracias por esta intersección. La intersección Nancy-Eurípides, pero sobre todo Nancy-Euripides-Rubén.

p.d- ¿Schubert mejor que Beethoven? Bueno, dejémoslo en que son igual de buenos. Aunque es cierto que a mí últimamente me cae más simpático Schubert, no puedo olvidar todo lo me ha agitado Beethoven a lo largo de los años y sus concientos para piano.

rubén m. dijo...

Portinari, perdona por mi despiste con Schubert! creo que me confundí y te dije Allegro en vez de Andante, que es el que escuchaste, pero toda la obra es preciosa. Para compensarte, te he buscado este enlace, hay varias descargas directas:

http://www.filestube.com/s/schubert+op.+100

Penteo es una figura trágica, y se ve al final destrozado por su arrogancia y por la tentación de lo dionisíaco, su incapacidad para aceptar el cambio. La escena de su muerte y los preliminares de ésta es una de las cosas más brutales de toda la historia de la literatura, no lo cuento para no chafar a quien no se haya leído aún "Las Bacantes".

rubén m. dijo...

Martha (bienvenida) y Mariel, es cierto que el tema del extraño y el extranjero da para muchísimo, y es una realidad tan compleja y múltiple que uno debería tener varios cerebros para comprenderla, por eso que tenga que recurrir a cosas tan dispares y lejanas, en teoría.

La frase de Eurípides que te ha llamado la atención, Martha, es una de estas sentencias aplastantes que nos regalan los clásicos.

besos

Portinari dijo...

Pues gracias por el link Rubén, y nada de pedir disculpas ;-)

Tendré que leerme "Las Bacantes" este veranito, la lista va aumentando (muajaja)

rubén m. dijo...

Ana, si pulsas en las palabras "El intruso" de la referencia bibliográfica, tendrás allí el ensayo de Nancy, es breve pero intenso y sobrecogedor (de hecho no pude evitar escribir cierto poema partiendo de él).

Más coincidencias... La enfermedad que mencionas tal vez sea el "Alien Hand Syndrome" o síndrome de la mano extraña, también conocido como "síndrome del dr. Strangelove", por el personaje de dicha peli de Kubrick que no podía parar de hacer el saludo fascista. Sé esto y digo lo de la coincidencia porque a mí también me ha pasmado esa enfermedad y de hecho pensé escribir una entrada aquí sobre ella -no en vano, en el perfil aparece "patología" (en un sentido amplio) como uno de mis intereses-, pero no encontré ningún vídeo interesante que lo mostrara claramente.

No sólo es que los enfermos no reconozcan el brazo como propio, sino que toma "vida propia": se mueve sin obedecer a la voluntad, incluso tiende a estorbar los movimientos del otro brazo. En uno de los casos que leí, contaban cómo el paciente intentaba jugar al ajedrez y la mano extraña corregía los movimientos o tiraba las piezas. Es un trastorno muy raro que puede ocurrir tras accidentes cerebrovasculares y al parecer se debe a un daño en el cuerpo calloso, el haz de fibras que comunica los dos hemisferios del cerebro.

Siento cierto interés por ese tipo de trastornos neuronales que implican un desfase entre el movimiento del cuerpo y la voluntad, dan que pensar acerca de la fragilidad de conceptos como "mente", "alma", "cuerpo", etc, como este síndrome de la mano extraña o la corea de Huntington. El otro día vi por la calle a un tipo que tenía todo el aspecto de padecer esta enfermedad, qué mal rollo me dio. Quizá escriba algo por aquí acerca de ella, de eso sí hay un vídeo en youtube que es muy gráfico y sorprendente.

besos y gracias a ti

PD: dejémoslos pues en "igual de grandes", aunque a mí también me cae mejor Schubert, empatizo más con él, aunque espero morir menos joven...

rubén m. dijo...

Portinari, hazle un hueco este verano a "Las Bacantes", te aseguro que no te vas a arrepentir. Además lo bueno de estas tragedias es que te ocupan poco tiempo de lectura, aunque después el poso que te dejan no termina nunca.

Y de nada por el link, si no te funciona o algo me lo dices y te busco otro, que soy el peor enemigo de Ramoncín ;P

Stalker dijo...

Sobre enfermedades curiosas que disocian al hombre de su percepción, obligatorio ver "A través del espejo", el documental de Jaoquín Jordà sobre los diversos tipos de agnoisas...

No os lo perdáis...

Stalker dijo...

qué mal estoy: entre otras faltas, he escrito mal agnosias.

Ahora sí.

Salve.

rubén m. dijo...

Pues no lo conozco, pero el tema me interesa, y mucho. Apuntado queda. Y no te preocupes por las faltas, esto de que blogger no deje editar los comentarios me hace escribir cada aberración ortográfica y sintáctica que da pena.

salve!

Anónimo dijo...

JOER RUBEN ATONITO QUEDO HAS DE SABER QUE YO TENGO PARALISIS CEREBRAL PERO VIVO COMO UN REY Y HAGO VIDA NORMAL AUNQUE EN SILLA DE RUEDAS!ABRAZOS ADOLFO

ana dijo...

Sí, Rubén, es esa enfermedad que tú dices, no recordaba su nombre, y es verdad que en el documental hablaba de que podía suceder tras un accidente. Yo también siento cierta fascinación por las patologías -aunque parezca patológico decirlo-, por la neurología, la psiquiatría y tambien la psicología. En concreto esta enfermedad, este síndrome de la mano extraña, me resultaba increíble por esa relación tan extraña y de rechazo hacia una parte de tu cuerpo. Sería muy interesante que hicieras una entrada sobre ello.

Lo que si me preguntaba es si existe esa misma enfermedad pero con otra parte del cuerpo. Algo así como síndrome del pie extraño o del ojo extraño, o si se da sólo con la mano.

La película que cita Stalker me la había apuntado pero me acabo de dar cuenta que la tengo aunque aún no la he visto... y también tengo a Cronenberg por ahí. Tengo tantas películas que voy bien provista de cine para los próximos 20 años, aunque la mula nos cierre sus puertas dentro de poco. A ver si este verano veo la de Jorda y alguna de Cronenberg.

Un abrazo.

Stalker dijo...

Adolfo:

desconocía tu situación. Estoy pasmado y conmovido.

Te quiere quien esto escribe.

Abrazos

rubén m. dijo...

Arturo, yo también desconocía que padeces esa enfermedad. Creo que el optimismo y la alegría de decir "vivo como un rey" como tu dices, es un tesoro y un ejemplo.

un abrazo

rubén m. dijo...

Ana, lo de Cronenberg creo que alimentará tu fascinación "patológica" que compartimos, ya verás que todas sus películas van sobre la enfermedad, en sus diferentes manifestaciones. A ver si hago como tú y este verano retomo las películas que tengo y encuentro las que me gustaría ver...

abrazos

María dijo...

y yo estudiando vísceras...
un beso

Anónimo dijo...

arturo no, ruben adolfo.abrazos.adolfo

MARIEL MANRIQUE dijo...

Adolfo (que bien podrías ser un caballero del Rey Arturo): celebro tu alegría de vivir. Aprendemos a convivir con nuestras supuestas cruces, ¿no?, y a veces algunos son tan excepcionales que se las arreglan para convertirlas en espadas. Besos desde el sur más al sur.

rubén m. dijo...

Adolfo, perdona! tiendo a confundir los nombres que empiezan por la misma letra y tienen el mismo número de sílabas: Carlos / César, Arturo / Adolfo / Antonio...

María, estudiar las vísceras debe de ser hermoso, a mí me hubiera gustado hacerlo de manera académica, pero tengo que contentarme con hacerlo a mi manera: leyendo, escribiendo y yuxtaponiendo. Hasta buscar la víscera que late bajo la superficie de mármol (Mariel dixit).

besos

José Luis Gómez Toré dijo...

Muy interesante la intersección, Rubén... y muy oportuna, ahora que con ocasión de la crisis comienzan a agitarse banderas xenófobas en toda Europa.
La pregunta de Eurípides sobre el extranjero y lo extranjero resulta especialmente pertinente en boca de un griego, en cuya lengua cobra cuerpo de manera evidente la oposición entre el griego y el bárbaro, palabra que significa antes que nada "extranjero", "no griego". Es significativo que el significado etimológico apenas ha perdurado en las lenguas que han tomado la palabra y que lo que nos queda es la connotación negativa. Si no me equivoco, se cree que la palabra "bárbaro" tiene un origen onomatopéyico: con su repetición de "b" y "r" pretende imitar un habla ininteligible para un griego (en oposición a alguien procedente de otros pueblos griegos, que puede ser considerado un enemigo, pero que comparte una misma lengua). Si es así, ya desde la raíz de la palabra, la cuestión de lo extranjero se sitúa en el lugar de la incomprensión, de la incapacidad de reconocer en la lengua del otro un discurso inteligible.
Es interesante al respecto constatar que, si no recuerdo mal (creo que lo he leído por algún lado), actualmente no está tan claro que Dionisos sea un dios importado, un dios extranjero... lo que vendría a redundar en la caracterización de Dionisos como el dios de la otredad por excelencia... sea como sea, lo importante es que tanto en el texto de Nancy como en el de Eurípides, parece percibirse que la inquietud ante el otro es también inquietud ante lo otro que habita en nosotros mismos, que somos nosotros mismos.
Respecto a las enfermedades neurológicas que recuerda Ana, recomiendo la lectura de El hombre que confundió a su mujer con su sombrero de Oliver Sacks. En él aparecen descritos varios casos de enfermedades raras, que ponen sobre la mesa la debatida relación cuerpo-mente-alma (creo que es interesante también, aunque no lo he leído todavía, el libro de Merleau-Ponty, Fenomenología de la percepción, que basa su reflexión filosófica en los estudios de las lesiones cerebrales por metralla durante la Primera Guerra Mundial).

rubén m. dijo...

Muy buena aportación, José Luis. Tomo nota de Oliver Sacks (conozco su libro sobre el lenguaje de los sordos, y el que mencionas puede que lo tenga una amiga psicóloga) y el de Ponty, eso de la metralla suena muy interesante...

Es probable que "bárbaro" tenga una raíz onomatopéyica, sí: un balbuceo incomprensible. El lenguaje como punto de partida de la extranjería: en la Biblia (libro de los Reyes) hay un bocólico pasaje genocida en el que, para exterminar a una tribu, asesinan en los vados del Jordán a todo aquél que no sabía pronunciar la palabra "shibboleth", espiga, que después daría pie a un gran poema de Celan. La única manera de distinguir al enemigo, al intruso, era ésa.

Dioniso es el dios anómalo por excelencia, trae consigo siempre la anomalía, lo extraño; desde su nacimiento está marcado por el exceso (su madre, Sémele, es desintegrada por querer ver a Zeus en toda su potencia divina). No sabía que su origen foráneo estaba siendo cuestionado, en cualquier caso el politeísmo tenía esa capacidad de asumir otras culturas y otros dioses; era peligroso caer en la impiedad, como demuestra este mito de Penteo.

un abrazo