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miércoles, 13 de enero de 2016

Conversación con Antonio F. Rodríguez, diciembre de 2015 (primera parte)





En mi último viaje a Barcelona tuve el placer de conversar con mi admirado amigo Antonio F. Rodríguez (conocido por su nombre de guerra Stalker, en su mítico blog Lost in Marienbad, y actualmente uno de los coordinadores de la revista digital Kokoro), para un proyecto muy peculiar que él ha llamado Las voces espirales

Se trata de entrevistas a poetas grabadas en vídeo, cuya extensión -en torno a las tres horas: Antonio es amante de los grandes formatos, no solo en el cine- y búsqueda de la profundidad suponen un desafío a la lógica de la velocidad y fragmentarismo que rigen nuestro mundo audiovisual y comunicativo. Una respuesta a la cultura del tweet, el deslumbramiento publicitario y el titular sensacionalista, en mi opinión y creo que también en la suya. La primera parte de esta conversación recibe el nombre de Tránsitos y está formada por cuestiones generales que permiten esbozar un retrato del entrevistado: preguntas sobre el universo, la conciencia, los desprecios y aprecios, los autores que conforman su mundo personal. 

La segunda parte, Trazas, merece una entrada aparte ya que en ella Antonio y yo tratamos de encontrar las líneas secretas que configuran el entramado de Sistemas inestables, mi último libro. Una experiencia realmente valiosa para mí, al verme impelido a reflexionar y formular con otras palabras más improvisadas cuestiones que hasta ahora solo había plasmado en la escritura poética.

Una de las cuestiones de este primer segmento tiene que ver precisamente con el título de este blog, y con la dicotomía entre oralidad y escritura: qué mejor manera de introducir aquí esta reveladora, arriesgada y divertida experiencia, e invitaros a ella. 

.


ANTONIO: Vamos a pasar a otra fase, un pequeño juego de reacción, alérgica, rubeniana, que consiste en la idea de que te leo cuatro frases y me las comentas. A ver qué te parecen. La primera es de Olvido García Valdés, y es una frase que tú conoces muy bien. Dice así: "La escritura entendida como segregación que ciertos organismos producen, segregación de algo que forma y no forma parte de ellos: un cuerpo extraño; y quizá nombra también, por otra parte, la extrañeza que a veces causa lo más propio, lo más vivo e innegociable de uno mismo".


RUBÉN: Es una frase maravillosa, a todas luces. Tiene que ver, claro... el cuerpo extraño, la prótesis. La escritura es una prótesis. Al fin y al cabo eso es lo que venía a decir Platón, ¿no?, en el Fedro, si no recuerdo mal, cuando plantea: la oralidad, el diálogo, era -digamos- lo ideal. Mientras que la escritura, dice, es algo fósil, algo muerto... Pero claro, es necesaria la escritura para que perdure la oralidad, de ahí la idea del phármakon, veneno y remedio al mismo tiempo de la pérdida de la escritura... de la pérdida, perdón, del lenguaje de la oralidad en la escritura. Del olvido. Un remedio contra el olvido pero al mismo tiempo la muerte de la "vida" de la palabra. El escribir, al ser una prótesis, es un cuerpo extraño: nos priva de algo y nos da algo. Y al mismo tiempo, eso: la extrañeza. De pronto, lo nuestro es extraño. Como en una prótesis, como quien tiene una mano artificial: es tuya y es extraña.






miércoles, 9 de septiembre de 2015

intersecciones: joseph cornell / mutsuo takahashi











“Este mundo, o el hombre de las cajas”




La sombra del negruzco membrillero
La floración de polvorientas rosas
—— Y además
una verja de alambre entretejida con vid
¿o tradescantias o bistortas, acaso?

Allí arrojado entre las plantas
Recostado en una mecedora desgastada por el clima
Las manos plegadas en el abdomen como un muerto
¿Quién podría ser este hombre que mira como
lavado aquí de los restos de un mundo distante?
Este hombre es un joven decrépito un ángel roto
traído hasta aquí por el arca de los sueños un bote en forma de caja
¿Cuándo ocurrió? ¿Ayer o hace cien años?



*



El mundo al que este hombre pertenece no está aquí
El mundo al que este hombre pertenece
está muy lejos a través de las fisuras del sueño
protegido por sensibles, firmes padres
Este hombre con cuello almidonado es un chico listo
tiene dos bellas hermanas menores
y un hermano menor de honesto espíritu
Esta familia de ángeles que ocultan sus alas en sofisticados vestidos
está envuelta en áurea felicidad
Ese mundo de recuerdos distantes
como una caja que flotase en una galaxia de lágrimas



*













Una mañana de pronto ese bote en forma de caja fue hacia la orilla
a los umbrales de ese mundo feliz y atemporal
¿Cuándo ocurrió? ¿Hace un segundo o un millón de años?
Los sueños son siempre pesadillas intrusos con malas intenciones
dibujados por la muerte el padre fue empujado atrás
y el resto de la familia pronto se disgregó
Aquí desembarcaron en el patio trasero de una ciudad raquítica
Aquí donde ni los ángeles escapan al destino humano
La madre enfermó de ansiedad languidecieron las hermanas
y el alma inmaculada del hermano se surcó de arrugas



*











En este falso mundo en lo alto de las balanzas
este hombre fue el callado, insigne cabeza de familia
Trabajando más envejeciendo antes que nadie
Pero no era esa la realidad de quien él era
Su yo real está oculto bajo el disfraz de un viejo
desparramado en su silla sentado como un cadáver
Él respira los mares verdiazules de su propia realidad
Mira surcos de nubes que dejan los aviones sobre el mar
y aguza los oídos para escuchar el diálogo del día con las estrellas
 


*









Este hombre de pronto se levanta de su mecedora
y desciende despacio por las hojas caídas
al subsuelo halla su propio mundo en forma de caja
con objetos guardados con esmero en repisas y cajones
cajas de caramelos cajas de pastillas cajas para velas
recortes de viejas fotos partituras trozos de madera
conchas aros de bronce canicas celestes
cristales rotos pipas de pompas de jabón——

También estos son fragmentos del mundo real
llegados hasta aquí tras la deriva por las fisuras del sueño
Este hombre se toma mucho tiempo
¿Cuánto? ¿Una semana o treinta años?
Escoge los fragmentos los reúne
en el lugar correcto en la caja correcta
mientras el vago reflejo de la felicidad
de aquel mundo real ya tan lejano
se vuelve pálida luz de atardecer y cae
sobre el hábil movimiento de sus dedos



*










¿Ya no está en su mecedora del jardín, este hombre?
¿No está junto a su mesa del sótano?
Si no está en ningún lugar que pueda encontrarse
será que este hombre nunca ha estado aquí
Lo que creíamos ver no era sino
la sombra de su yo real
Sus pestañas en sombra trazando el arco de visión hacia el mundo real
Sus manos en sombra acariciando los pecios del mundo real
No es asunto nuestro lamentar su ausencia
Como pajarillos deberíamos bajar al jardín para mojarnos siguiendo su costumbre
y jugar en la claraboya de su sótano como la luz



*











Entonces ¿qué pasa con estas cajas?
Con los objetos capturados las princesas
las bailarinas los príncipes-conejo
las cacatúas las abejas las mariposas
¿Se aloja este hombre dentro de ellas
tomando prestadas las formas de criaturas efímeras?


Como el jardín y el sótano estas cajas son también
cuartos de hotel baratos para la sombra de este hombre
la que se balancea en la percha derrama algo de arena
crea sagaces grietas en el cristal de las ventanas
y se desvanece
El destino de su sombra es el mundo real
Estas cajas melancólicas que están ante nosotros
son los bordes del pozo por el que asomamos
la mirada hacia ese mundo y somos absorbidos












(Imágenes: Joseph Cornell)


(Poema: Mutsuo Takahashi, traducción indirecta de R.M. a partir de la versión de Jeffrey Angles)

sábado, 27 de diciembre de 2014

intersecciones: jorie graham / henri matisse





EL VIOLINISTA EN LA VENTANA, 1918
(a la manera de Matisse)


Aquí está él otra vez, tan delgado, tenaz, uno diría cautivo¿se fue alguna vez el invierno?nadie
ha subido la colina al norte de la ciudad que se recuerdealgo no ha sido
cargado por completola vida no tiene culpaél es un talloy lo que es cíclico aquí, sería tan
                                            necesario ya
                                            saberloy si existe
                                            un culmen de estoun cénit, la nota más alta, una
                                            meta
aquí está él ahora, otra vez, de pie ante la ventana, dispuesto a
                                            mirar afuera si su tiempo
                                            se lo
                                            pide,
                                            dispuesto a comenzar de nuevo si
                                            debe, aquí donde la guerra para acabar todas las guerras ha tocado
                                            su finde momentoa retomar lo que sea que
                                            el espíritu
deba retomar, y cuál es la melodía de
                                            eso, la sostenida nota única de obligada
                                            esperanza, incorporada, como un virus,
                                            antes que el cuerpo se acostumbre a él y se
                                            vuelva
                                            de nuevo naturalsí, respíralo,
                                            el interludio,
                                            la tregua en la
                                            masacrearriba
                                            se pide al corazón que vaya, arriba
abre ya estos pesados postigos, el orden oculto de un sistema de creencias
                                            aflora a la superficie,
                                            te insiste en que te acerques a
                                            la rejaasómate
el tiempo resalta ahí maduro, floreciente, grande como el díay ¿no es éste un cielo
                                            demacrado? y qué
                                            débil esta
                                            sensación de tiempo, ¿acaso no
lo sientes? el no en el corazónno, no me hagas creer
                                            de nuevo, demasiado ha muerto, no me hagas abrir
                                            todo esto
                                            de nuevoagazapada en
                                            sombra, mi cabeza totalmente
                                            vacíapuedes ver  
que el cielo entero pasa por esta mi cabeza, la mente está esbozada con pinceladas fuertes
                                            de nubes y de climaqué es el climacuando 
                                            todo desaparezca
                                            compraremos más,
que el cielo nos proteja es la canción, y lagos llenos de peces
                                            que saltan, y edades que no concluirán, bañadas de rocío, bañadas
de sol, im-
                                            pagablesdéjanos a solas, sueltos y deshechos, todo
y nada filtrándose a travésno, no pueden alcanzarme, no pueden embaucarme otra vez dice
                                            mi cabeza frente a la
                                            ventana abierta, mientras la historia recomienza, y
                                            acaso es eso música de flauta ahí a lo
lejos, acaso un contestador automáticollamada y respuestay acaso ese zumbido en mis oídos 
                                            son los surcos de la tierra
                                            repleta de hombres con sus roles, y sangre al ser tragada por el
barro, por la página de estadísticas, y las calles allí fuera, acaso estamos
                                            hechos para volver a trazarlas, y mi humanidad
                                            plagiada, a quién 
                                            tendré ahora que imitar para re-
                                            transformarme
antes de la próxima catástrofela ley de la caída de los cuerpos se impone pero no haremos uso de
                                            ellala ley de la demora
ni los seres que amamos saben si estamos vivos
                                            pero lo tomo de nuevo, el
                                            violín, está
                                            todavía aquí
en mi mano izquierda, ha estado unido a mí todo este tiempolo sostendré, mi
                                            único fardo, escucharé la diferencia entre arriba
                                            y
                                            abajo, y hacia arriba llevaremos ahora el arco arriba y
                                            abajo, y encontraremos
la nota, sostenida, fija, así suena la esperanza que el yo de uno se impone a sí
                                            mismo—esta nota alta que tiemblaes un
                                            buen sonido, es un
sonido feo, mi mano lo hace, mi mente no puede
                                            abrirnube contra cielo, liberar a mi yo
de mí misma, la nota es eso, estoy de pie en
                                            mi ventana, mi especie está enferma, el
fin del mundo puede ser imaginado, los minutos corren como el golpeteo de los pies en verano
                                            a través del largo pasillo y luego afueraoh sé feliz, y
las nubes se enturbian, y ocultan el matadero, gravitan en lo alto como si esto no
                                            fuera
un exilio perpetuonos acercamoslas manos al extremo de este cuerpo
                                            sienten en sus palmas
                                            el deseo
                                            supremomirael instrumento se alza
y este será de nuevo un tiempo en que crearun tiempo de in-
                                            utilidadel imaginado paraíso
humano.





 (Jorie Graham, "The violinist at the window", en Sea Change, 2007)


(Traducción de R.M. en Rompiente, 2014, Bartleby Editores) 







sábado, 8 de diciembre de 2012

2012, el año en que el mundo no terminó



 



2012, el año en que el mundo empezó a terminar, al menos el mundo tal como creíamos que podía seguir siendo para nosotros. Pero además del año en que se demostró la obsolescencia programada del "estado de bienestar", los derechos sociales y la soberanía de los gobiernos del sur de Europa, ha sido también una época extraordinariamente inspiradora a nivel artístico.

Empecemos por el cine. Una metáfora que concentra, con asfixiante precisión, la ausencia de conflicto real en que estamos atrapados: una muchedumbre furiosa que sacude y empuja de un lado a otro una enorme limusina, en cuyo interior insonorizado un multimillonario que se plantea comprar la Capilla Rothko entera divaga tranquilamente con su asesora acerca de economía. Es una de las escenas de Cosmópolis, película que nos devuelve al Cronenberg más incómodo, más extremo. Experto en traducir a imágenes libros inadaptables, el canadiense opta en esta ocasión no por una penetración oblicua en el universo del material original (como en los casos de Crash y El almuerzo desnudo), sino por una fidelidad casi suicida al ritmo, los diálogos y las situaciones concebidas por Don DeLillo en su imprescindible novela. Quizá sea sintomática la incapacidad de la crítica oficial para valorar esta densa obra, un análisis quirúrgico de las psicopatías del nuevo orden mundial y su contínua necesidad de autodestrucción.





Pero la nueva obra cinematográfica más impactante y renovadora que he tenido ocasión de ver en este 2012 es mérito de Leos Carax: Holy Motors. Siempre me fascinó aquella escena de Mulholland Drive (David Lynch, 2001) en que la meliflua aspirante a actriz interpretada por Naomi Watts es evaluada en un casting, y de repente vemos cómo durante la representación se crece hasta niveles de dramatismo y sensualidad insólitos, para después volver de repente a su tenue e infantiloide personalidad "real". Holy Motors, en cierto modo, es una evolución de este planteamiento llevada hasta sus últimas consecuencias. Cualquier intento de resumir su trama o sus implicaciones filosóficas es un ejercicio banal, pero podemos apuntar que la película de Carax inaugura un modo de relación con el espectador completamente distinto, en el que las vivencias más relevantes y profundas de la condición humana -amor, muerte, belleza, dolor- se muestran como productos de un interminable y desconcertante juego de máscaras y superficies, una mise en abîme tan hilarante como mortalmente seria. No recomiendo a quien no la haya visto todavía que pulse el play en este vídeo, dado que se trata de la penúltima secuencia del film, pero es sin duda de uno de los tramos de celuloide más alucinantes, subversivos y brutales que he visto jamás, en el que no pude dejar de reír a carcajadas de puro asombro. Una película monumental que redefine las posibilidades e imposibilidades del cine como arte.






En cuanto a los libros, aún me quedan muchas sorpresas de este 2012 por leer. Pero el territorio de la poesía española -el territorio de la poesía viva, cada vez más desapegado, por suerte, del imperio de lo banal, egotista y previsible- nos ha ofrecido como mínimo dos novedades de impacto que abren senderos no transitados: Ruido blanco de Raúl Quinto (La Bella Varsovia) y Caoscopia de Yaiza Martínez (Amargord). Dos poemarios muy diferentes que comparten la inquietud por la capacidad del lenguaje a la hora de representar una realidad mutante, esquiva, ahogada entre representaciones y artificios. La realidad del deseo como encuentro, como pulsión que pone en juego toda nuestra existencia, en la lírica rizomática de Caoscopia, y la (im)posibilidad de comunicación en un maremágnum de mensajes vacíos, de superficies inexpresivas y herméticas, en los textos asfixiantes e implacablemente lúcidos de Ruido blanco. Ambos libros proporcionan una emoción análoga: la de abrir las venas al mundo (Yaiza Martínez), la de disfrutar del poder del lenguaje para reestructurar, deconstruir y deshabitar los lugares comunes, lo que se nos quiere imponer como real. El poder de toda poesía merecedora tal nombre.






Y por último, la música: 2012 está siendo en mi opinión uno de los mejores años en cuanto a lanzamientos discográficos del nuevo milenio. Aún queda mucho por descubrir, pero dejando en un meritorio segundo plano los notables regresos de Dead Can Dance y Fiona Apple, los siempre interesantes Sigur Ros y Godspeed You! Black Emperor o la confirmación de The XX como uno de los proyectos recientes de pop melódico más estimables, destacaría cuatro retornos por todo lo alto de músicos de las anteriores décadas que han firmado este año obras extraordinarias. Por orden cronológico, la primera sorpresa ha sido Blues Funeral de Mark Lanegan Band, a mi juicio el mejor trabajo hasta la fecha de este veterano y carismático cantante. Disco posmoderno por su variedad de registros (desde el stoner rock al blues pasando incluso por la electrónica bailable, que contra todo pronóstico regala uno de los momentos más inspirados), pero casi arcaico en su concepción de la música como un diálogo íntimo, la complicidad directa de una voz inusualmente poderosa y emotiva que parece entregarse por completo en cada frase a sus oyentes.





Otra formación fundamental de los 90, Neurosis, han vuelto a la carga con Honor Found in Decay, tremebundo disco en el que el grupo de San Francisco sigue demoliendo los estándares del metal mediante su habitual estética del cataclismo. En cierto modo es un resumen de toda su carrera, en el que todos sus rasgos de estilo se muestran en su máxima potencia: los ritmos primitivos y terriblemente físicos, la densidad apocalíptica de los riffs, los temas épicos, rugosos e imprevisibles que envuelven en una contínua sensación de inminente desmoronamiento universal. Neurosis vuelven a escribir una banda sonora verosímil para el fin de los mundos.



Volvemos atrás en el tiempo a los años 80 para testificar el retorno de Swans con uno de los lanzamientos más ambiciosos de su larga e imprescindible carrera: The Seer. Un doble álbum en el que Michael Gira se rodea de una instrumentación imponente -cercana a la del mejor krautrock- para crear dos horas de extrema densidad sonora, un disco exigente, denso y sin concesiones (con temas de hasta más de 30 minutos), salvaje y dionisíaco, que ha impuesto su presencia en todas las listas de los discos más importantes del año.



Y por último, la sorpresa de Navidad de un músico aún más veterano y polémico. Nada menos que Scott Walker, que seis años después de The Drift -una de las indiscutibles obras maestras de la pasada década- firma otro prodigio, Bish Bosch. Muchos esperábamos un silencio aún más largo, por lo que este disco es un fantástico regalo navideño que forma un tríptico delirante junto a sus dos anteriores trabajos. Al igual que en ellos, Walker bucea en alma y cuerpo en la vanguardia musical más inclasificable, creando una música cuya única regla es la imprevisibilidad más absoluta, un universo sonoro en el que no solo puede ocurrir cualquier cosa, sino que uno tiene la certeza de que ocurrirá, tarde o temprano, en cada una de sus piezas.

Una buena forma de celebrar 2012, el año en que el mundo no terminó.











 


  


sábado, 28 de enero de 2012

himno a la materia



Universal materia, duración sin límites, éter sin orillas,
triple abismo de las estrellas,
de átomos y de generaciones.






Tú que te desbordas y disuelves

nuestras medidas
y nos revelas
las dimensiones de Dios.
Bendita seas, materia mortal,
disociándote un día en nosotros
nos introduces a la fuerza
en el corazón mismo de lo que es.










Sin ti, materia,
sin tus ataques, sin tus arranques,
viviríamos inertes,
estancados, pueriles.
Tú que resistes y que cedes,
tú que transformas y construyes,
tú que encadenas y liberas,
tú que castigas y que curas.






Bendita seas, poderosa materia,
evolución irresistible,
realidad siempre naciente
que haces estallar
nuestros esquemas,

potencia de acercamiento
y de unión.




.


(texto: Pierre Teilhard de Chardin;
versión de Antonio Arias)

.

(imágenes: Russell Mills, Guillermo Pedrosa, Salvador Soria,
Lucio Muñoz, Francisco Farreras, Manuel Rivera,
Gustavo Torner, Manuel Millares,
Paula Figoli, Luis Feito
)

martes, 14 de diciembre de 2010

jueves, 1 de abril de 2010

intersecciones: hilda doolittle / diego de velázquez



Puede que incluso sea el auténtico Judío

del cuadro de Velázquez;

.

esos párpados del Velázquez 

se abaten sobre ojos

.

que, abiertos, nos aturdirían, turbarían

y zarandearían con la vieja culpa

.

y el temor, pero ha desaparecido,

velado en su agonía, el terror de esos ojos;

.

os aseguro que los ojos

del crucificado de Velázquez

.

ahora os miran de frente,

y son ámbar, y son fuego.

.

.

.

.

He might even be the authentic Jew
stepped out from Velasquez;

those eye-lids in the Velasquez
are lowered over eyes

that open, would daze, bewilder
and stun us with the old sense of guilt

and fear, but the terror of those eyes
veiled in their agony is over;

I assure you that the eyes
of Velasquez' crucified

now look straight at you,
and they are amber and they are fire.

.

.

(H.D., Trilogía -fragmento-; trad.: Natalia Carbajosa)

martes, 23 de febrero de 2010

intersecciones: monelle: marcel schwob / leopoldo m. panero


Y llegaron los húngaros bailando,
                                                           y ya era tarde
pero bajo la noche practicaron su arte
y en la noche tú, hermana
me diste la mano.
                              (La gitana predijo y repredijo
pero la noche seguía su curso
y en la noche escuché tu abrazo
correcto y silencioso,
                                   señora
hermosísima dama
                                  que en la noche juegas
un blanco juego. (Hermosísima dama
serena y afligida
                             violeta nocturna
hermosísima dama
                                  que la noche protege,
que en la noche vela
noche cándida y helada
                                         (pura como el hielo
pura como el hielo tú eres, hermosa dama,

Madonna en el viento

                                      hermosa y dulce dama  

que me libras de pobreza

per amor soi gai

alegría de la nada, 
                                hermosa dama
hermosa y dulce dama en mi 
                                                  pensamiento
Tell me
             I get the blue
                                     for you
dime tus sombras lentamente
despacio como si anduviéramos
como si bajo la noche anduviéramos
tú que andas sobre la nieve.
                                                 Y aterido de frío, por el
                                                 Puente de Londres
                                                 -is going to fall-
por el puente de Londres, manos en los bolsillos
y el río debajo, triste y sordo
no era un dulce río
mis ojos apenas veían
pero sabía que mi hermana me esperaba
no era un dulce río
sopesando el bien y el mal en una fulgurante balanza
mi triste hermana me esperaba
                                                        Monelle
me cogió de la mano  
poderosa e impotente como un niño
llamándome en la sombra, con voz escasa
con voz escasa y tus harapos blancos, llamándome en la sombra,
hermosísima dama.
                                  Y con la mano
frágil y descarnada tú apagabas, y con el roce,  
con el roce, en la sombra, de tus blancos harapos  
tú apagabas las lágrimas
                                          deshacías el dolor en pequeñas láminas
harapienta princesa,
                                      tú me diste la mano.
(Y bajo la noche caminaba, buscándola a ella
por suburbios de Londres, a la niña harapienta  
vista en todos los rostros de las prostitutas
un frío invierno de 1850
harapienta princesa.
De entre el sudor, la oscuridad, el miedo,
el temblor sordo de la vida,  
su dura confusión, su almacenar sombrío
surgió aquella niña, aquel rostro que busco
aquel recuerdo triste y esta luz que rescata
una tarde de 1850
aquella niña  
                     y en la habitación vacía
                                                            (y ya era tarde)  
yo cojo el azul
                        para ti
aguja que excava la carne que ya no siente
                                                                          y ya era tarde

pero bajo la noche practicaron su arte.

.

(Leopoldo María Panero, del libro Teoría -1973-)

 

Monelle me halló en el páramo en donde yo erraba y me tomó de la mano.

No debes sorprenderte –dijo–, soy yo y no soy yo.

Volverás a encontrarme y me perderás;

Regresaré una vez más entre los tuyos; pues pocos hombres me han visto y ninguno me ha comprendido;

Y me olvidarás, y me reconocerás, y me olvidarás.


Y Monelle dijo: Te hablaré de las pequeñas prostitutas, y conocerás el comienzo.

A los dieciocho años, Bonaparte el asesino se encontró a una pequeña prostituta bajo las puertas de hierro del Palais Royal. Tenía el semblante pálido y temblaba de frío. Pero "había que vivir", dijo. Ni tú ni yo conocemos el nombre de aquella pequeña que Bonaparte llevó a su cuarto del hotel de Cherbourg, en una noche de noviembre. Ella era de Nantes, en Bretaña. Estaba débil y can­sada, su amante la había abandonado. Era simple y buena; un sonido muy dulce tenía su voz: de todo eso se acordó Bonaparte. Y pienso que después el re­cuerdo del sonido de su voz lo emocionó hasta las lágrimas, y que la buscó largo tiempo en las noches de invierno, pero no volvió a verla jamás.

Pues tienes que saber que las pequeñas prostitutas no salen más que una vez de la muchedumbre nocturna por una tarea de bondad. La pobre Anne se acercó a Thomas de Quincey, el comedor de opio, que desfallecía en Oxford Street bajo las grandes lámparas de aceite. Húmedos sus ojos, ella le acercó a los labios un vaso de vino dulce, lo abrazó y lo mimó. Después se sumió otra vez en la noche. Quizá murió al poco tiempo. Tosía, dice De Quincey, la última noche que la vi. Tal vez vagaba todavía por las calles; no obstante la pasión de su búsqueda, y por mucho que soportó las risas de aquellos a quienes se dirigía, Anne se había perdido para siempre. Cuando tuvo más tarde una casa caliente, a menudo pensó, entre lágrimas, que la pobre Anne habría podido vivir allí a su lado; en lugar de ello se la representaba enferma, o moribunda, o desamparada, en la insondable negrura de un burdel londinense, y se había llevado consigo todo la amorosa piedad de su corazón.

(...)

Ustedes no las conocen sino mientras ellas los compadecen. No hay que pensar otra cosa. No hay que pensar en lo que ellas han podido hacer en las tinieblas. Nelly en la horrible casa, Sonia borracha en un banco del bulevar, Anne devol­viendo el vaso vacío al tabernero en una calleja obscura tal vez fueran crueles, obscenas. Son criaturas de carne. Han salido de un sombrío callejón para dar un beso bajo la lámpara encendida de la calle. En ese momento eran divinas.

Todo lo demás hay que olvidarlo.

Monelle guardó silencio y me miró: Yo he salido de la noche, dijo, y a ella regresaré. Porque yo también soy una pequeña prostituta.

Y Monelle dijo:

Tengo piedad de ti, tengo piedad de ti, amado mío.

Sin embargo, volveré a entrar en la noche; pues es preciso que me pierdas, antes de recobrarme. Y si me recuperas, otra vez escaparé de ti.

Porque soy la que está sola.


Y Monelle dijo:

Debido a que estoy sola, me darás el nombre de Monelle. Pero tendrás presente que tengo todos los otros nombres.

Y yo soy ésta y aquélla y la que no tiene nombre.

Y te conduciré entre mis hermanas, que son yo misma, y semejantes a rameras sin inteligencia.

(...)

Y Monelle dijo luego: Te hablaré de la destrucción.

He aquí la palabra: destruye, destruye. Destruye en ti mismo, destruye a tu alrededor. Haz lugar para tu alma y para las otras almas.

Destruye todo bien y todo mal. Los escombros son similares.

Destruye las antiguas moradas de los hombres y las antiguas moradas de las almas; las cosas muertas son espejos que deforman.

Destruye pues toda creación proviene de la destrucción.

Para lograr la bondad superior hay que aniquilar la bondad inferior. Y así el nuevo bien parece saturado de mal.

Para imaginar un nuevo arte hay que destrozar el arte viejo. Y así el nuevo arte parece una especie de iconoclasia.



(Marcel Schwob, El libro de Monelle -1894-)

lunes, 14 de diciembre de 2009

intersecciones: jarboe / thomas stearns eliot




cuando estás "colocado"
si pudieras ver lo que yo veo
en tus ojos infantiles, vacíos y desenfocados
verías la fija mirada azul de mi padre
y el horror
de la pérdida del lenguaje
en un hombre culto que recitaba a Shakespeare
y conocía el nombre en latín de cada árbol
el anonadamiento como injusta y cruel sentencia
y la muerte del cerebro.

cuando estás "colocado"
¿qué ves?

sus últimas palabras desde el quirófano.
sus últimas palabras para mí.
sus últimas palabras:


ardiendo
ardiendo
ardiendo





When you're 'high'
If you could see what I see
In your unfocused empty child-like eyes
You'd see my father's blue stare
And the horror
Of the loss of language of an educated man
He recited poems by Shakespeare,
Knew the name of every tree in Latin Memory
The unjust cruel sentencing of bewilderment
And the dying of the brain.

When you're 'high'
What do you see

His last words to me from surgery
His last words to me
His last words:

burning
burning
burning


("His last words", del álbum Neurosis & Jarboe -2003-; trad.: R.M.)






"En las Arenas de Margate.
No puedo relacionar
nada con nada.
Las uñas rotas de manos sucias.

Mi pueblo humilde pueblo que no espera
nada"
la la

A Cartago llegué entonces

Ardiendo ardiendo ardiendo ardiendo
Oh Señor Tú me arrancas
Oh Señor Tú me arrancas

ardiendo



"On Margate Sands.
I can connect
Nothing with nothing.
The broken fingernails of dirty hands
My people humble people who expect
Nothing."
la la

To Carthage then I came

Burning burning burning burning
O Lord thou pluckest me out
O Lord thou pluckest

burning

(fragmento de La tierra baldía -1923- de T.S.Eliot; trad.: J.M.Valverde)