miércoles, 13 de enero de 2016
Conversación con Antonio F. Rodríguez, diciembre de 2015 (primera parte)
miércoles, 9 de septiembre de 2015
intersecciones: joseph cornell / mutsuo takahashi
“Este mundo, o el hombre de las cajas”
La sombra del negruzco membrillero
La floración de polvorientas rosas
—— Y además
una verja de alambre entretejida con vid
¿o tradescantias o bistortas, acaso?
Allí arrojado entre las plantas
Recostado en una mecedora desgastada por el clima
Las manos plegadas en el abdomen como un muerto
¿Quién podría ser este hombre que mira como
lavado aquí de los restos de un mundo distante?
Este hombre es un joven decrépito un ángel roto
traído hasta aquí por el arca de los sueños un bote en forma de caja
¿Cuándo ocurrió? ¿Ayer o hace cien años?
*
El mundo al que este hombre pertenece no está aquí
El mundo al que este hombre pertenece
está muy lejos a través de las fisuras del sueño
protegido por sensibles, firmes padres
Este hombre con cuello almidonado es un chico listo
tiene dos bellas hermanas menores
y un hermano menor de honesto espíritu
Esta familia de ángeles que ocultan sus alas en sofisticados vestidos
está envuelta en áurea felicidad
Ese mundo de recuerdos distantes
como una caja que flotase en una galaxia de lágrimas
*

Una mañana de pronto ese bote en forma de caja fue hacia la orilla
a los umbrales de ese mundo feliz y atemporal
¿Cuándo ocurrió? ¿Hace un segundo o un millón de años?
Los sueños son siempre pesadillas intrusos con malas intenciones
dibujados por la muerte el padre fue empujado atrás
y el resto de la familia pronto se disgregó
Aquí desembarcaron en el patio trasero de una ciudad raquítica
Aquí donde ni los ángeles escapan al destino humano
La madre enfermó de ansiedad languidecieron las hermanas
y el alma inmaculada del hermano se surcó de arrugas
*

En este falso mundo en lo alto de las balanzas
este hombre fue el callado, insigne cabeza de familia
Trabajando más envejeciendo antes que nadie
Pero no era esa la realidad de quien él era
Su yo real está oculto bajo el disfraz de un viejo
desparramado en su silla sentado como un cadáver
Él respira los mares verdiazules de su propia realidad
Mira surcos de nubes que dejan los aviones sobre el mar
y aguza los oídos para escuchar el diálogo del día con las estrellas
*

Este hombre de pronto se levanta de su mecedora
y desciende despacio por las hojas caídas
al subsuelo halla su propio mundo en forma de caja
con objetos guardados con esmero en repisas y cajones
cajas de caramelos cajas de pastillas cajas para velas
recortes de viejas fotos partituras trozos de madera
conchas aros de bronce canicas celestes
cristales rotos pipas de pompas de jabón——
También estos son fragmentos del mundo real
llegados hasta aquí tras la deriva por las fisuras del sueño
Este hombre se toma mucho tiempo
¿Cuánto? ¿Una semana o treinta años?
Escoge los fragmentos los reúne
en el lugar correcto en la caja correcta
mientras el vago reflejo de la felicidad
de aquel mundo real ya tan lejano
se vuelve pálida luz de atardecer y cae
sobre el hábil movimiento de sus dedos
*

¿Ya no está en su mecedora del jardín, este hombre?
¿No está junto a su mesa del sótano?
Si no está en ningún lugar que pueda encontrarse
será que este hombre nunca ha estado aquí
Lo que creíamos ver no era sino
la sombra de su yo real
Sus pestañas en sombra trazando el arco de visión hacia el mundo real
Sus manos en sombra acariciando los pecios del mundo real
No es asunto nuestro lamentar su ausencia
Como pajarillos deberíamos bajar al jardín para mojarnos siguiendo su costumbre
y jugar en la claraboya de su sótano como la luz
*

Entonces ¿qué pasa con estas cajas?
Con los objetos capturados las princesas
las bailarinas los príncipes-conejo
las cacatúas las abejas las mariposas
¿Se aloja este hombre dentro de ellas
tomando prestadas las formas de criaturas efímeras?
Como el jardín y el sótano estas cajas son también
cuartos de hotel baratos para la sombra de este hombre
la que se balancea en la percha derrama algo de arena
crea sagaces grietas en el cristal de las ventanas
y se desvanece
El destino de su sombra es el mundo real
Estas cajas melancólicas que están ante nosotros
son los bordes del pozo por el que asomamos
la mirada hacia ese mundo y somos absorbidos

sábado, 27 de diciembre de 2014
intersecciones: jorie graham / henri matisse
sábado, 8 de diciembre de 2012
2012, el año en que el mundo no terminó
2012, el año en que el mundo empezó a terminar, al menos el mundo tal como creíamos que podía seguir siendo para nosotros. Pero además del año en que se demostró la obsolescencia programada del "estado de bienestar", los derechos sociales y la soberanía de los gobiernos del sur de Europa, ha sido también una época extraordinariamente inspiradora a nivel artístico.
En cuanto a los libros, aún me quedan muchas sorpresas de este 2012 por leer. Pero el territorio de la poesía española -el territorio de la poesía viva, cada vez más desapegado, por suerte, del imperio de lo banal, egotista y previsible- nos ha ofrecido como mínimo dos novedades de impacto que abren senderos no transitados: Ruido blanco de Raúl Quinto (La Bella Varsovia) y Caoscopia de Yaiza Martínez (Amargord). Dos poemarios muy diferentes que comparten la inquietud por la capacidad del lenguaje a la hora de representar una realidad mutante, esquiva, ahogada entre representaciones y artificios. La realidad del deseo como encuentro, como pulsión que pone en juego toda nuestra existencia, en la lírica rizomática de Caoscopia, y la (im)posibilidad de comunicación en un maremágnum de mensajes vacíos, de superficies inexpresivas y herméticas, en los textos asfixiantes e implacablemente lúcidos de Ruido blanco. Ambos libros proporcionan una emoción análoga: la de abrir las venas al mundo (Yaiza Martínez), la de disfrutar del poder del lenguaje para reestructurar, deconstruir y deshabitar los lugares comunes, lo que se nos quiere imponer como real. El poder de toda poesía merecedora tal nombre.
Volvemos atrás en el tiempo a los años 80 para testificar el retorno de Swans con uno de los lanzamientos más ambiciosos de su larga e imprescindible carrera: The Seer. Un doble álbum en el que Michael Gira se rodea de una instrumentación imponente -cercana a la del mejor krautrock- para crear dos horas de extrema densidad sonora, un disco exigente, denso y sin concesiones (con temas de hasta más de 30 minutos), salvaje y dionisíaco, que ha impuesto su presencia en todas las listas de los discos más importantes del año.
Una buena forma de celebrar 2012, el año en que el mundo no terminó.
sábado, 28 de enero de 2012
himno a la materia



triple abismo de las estrellas,
de átomos y de generaciones.


Tú que te desbordas y disuelves
nuestras medidas
y nos revelas las dimensiones de Dios.
Bendita seas, materia mortal,
disociándote un día en nosotros
nos introduces a la fuerza
en el corazón mismo de lo que es.




sin tus ataques, sin tus arranques,
viviríamos inertes,
estancados, pueriles.
Tú que resistes y que cedes,
tú que transformas y construyes,
tú que encadenas y liberas,
tú que castigas y que curas.



evolución irresistible,
realidad siempre naciente
que haces estallar
nuestros esquemas,
potencia de acercamiento
y de unión.

.
versión de Antonio Arias)
.
Lucio Muñoz, Francisco Farreras, Manuel Rivera,
Gustavo Torner, Manuel Millares,
Paula Figoli, Luis Feito)
martes, 14 de diciembre de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
intersecciones: hilda doolittle / diego de velázquez
Puede que incluso sea el auténtico Judío
del cuadro de Velázquez;
.
esos párpados del Velázquez
se abaten sobre ojos
.
que, abiertos, nos aturdirían, turbarían
y zarandearían con la vieja culpa
.
y el temor, pero ha desaparecido,
velado en su agonía, el terror de esos ojos;
.
os aseguro que los ojos
del crucificado de Velázquez
.
ahora os miran de frente,
y son ámbar, y son fuego.
.
.
.
.
He might even be the authentic Jew
stepped out from Velasquez;
those eye-lids in the Velasquez
are lowered over eyes
that open, would daze, bewilder
and stun us with the old sense of guilt
and fear, but the terror of those eyes
veiled in their agony is over;
I assure you that the eyes
of Velasquez' crucified
now look straight at you,
and they are amber and they are fire.
.
.
(H.D., Trilogía -fragmento-; trad.: Natalia Carbajosa)
martes, 23 de febrero de 2010
intersecciones: monelle: marcel schwob / leopoldo m. panero

Y llegaron los húngaros bailando,
y ya era tarde
pero bajo la noche practicaron su arte
y en la noche tú, hermana
me diste la mano.
(La gitana predijo y repredijo
pero la noche seguía su curso
y en la noche escuché tu abrazo
correcto y silencioso,
señora
hermosísima dama
que en la noche juegas
un blanco juego. (Hermosísima dama
serena y afligida
violeta nocturna
hermosísima dama
que la noche protege,
que en la noche vela
noche cándida y helada
(pura como el hielo
pura como el hielo tú eres, hermosa dama,
Madonna en el viento
hermosa y dulce dama
que me libras de pobreza
per amor soi gai
hermosa dama
hermosa y dulce dama en mi
pensamiento
Tell me
I get the blue
for you
dime tus sombras lentamente
despacio como si anduviéramos
como si bajo la noche anduviéramos
tú que andas sobre la nieve.
Y aterido de frío, por el
Puente de Londres
-is going to fall-
por el puente de Londres, manos en los bolsillos
y el río debajo, triste y sordo
no era un dulce río
mis ojos apenas veían
pero sabía que mi hermana me esperaba
no era un dulce río
sopesando el bien y el mal en una fulgurante balanza
mi triste hermana me esperaba
Monelle
me cogió de la mano
poderosa e impotente como un niño
llamándome en la sombra, con voz escasa
con voz escasa y tus harapos blancos, llamándome en la sombra,
hermosísima dama.
Y con la mano
frágil y descarnada tú apagabas, y con el roce,
con el roce, en la sombra, de tus blancos harapos
tú apagabas las lágrimas
deshacías el dolor en pequeñas láminas
harapienta princesa,
tú me diste la mano.
(Y bajo la noche caminaba, buscándola a ella
por suburbios de Londres, a la niña harapienta
vista en todos los rostros de las prostitutas
un frío invierno de 1850
harapienta princesa.
De entre el sudor, la oscuridad, el miedo,
el temblor sordo de la vida,
su dura confusión, su almacenar sombrío
surgió aquella niña, aquel rostro que busco
aquel recuerdo triste y esta luz que rescata
una tarde de 1850
aquella niña
y en la habitación vacía
(y ya era tarde)
yo cojo el azul
para ti
aguja que excava la carne que ya no siente
y ya era tarde
pero bajo la noche practicaron su arte.
.
(Leopoldo María Panero, del libro Teoría -1973-)
Monelle me halló en el páramo en donde yo erraba y me tomó de la mano.
–No debes sorprenderte –dijo–, soy yo y no soy yo.
Volverás a encontrarme y me perderás;
Regresaré una vez más entre los tuyos; pues pocos hombres me han visto y ninguno me ha comprendido;
Y me olvidarás, y me reconocerás, y me olvidarás.
Y Monelle dijo: Te hablaré de las pequeñas prostitutas, y conocerás el comienzo.
A los dieciocho años, Bonaparte el asesino se encontró a una pequeña prostituta bajo las puertas de hierro del Palais Royal. Tenía el semblante pálido y temblaba de frío. Pero "había que vivir", dijo. Ni tú ni yo conocemos el nombre de aquella pequeña que Bonaparte llevó a su cuarto del hotel de Cherbourg, en una noche de noviembre. Ella era de Nantes, en Bretaña. Estaba débil y cansada, su amante la había abandonado. Era simple y buena; un sonido muy dulce tenía su voz: de todo eso se acordó Bonaparte. Y pienso que después el recuerdo del sonido de su voz lo emocionó hasta las lágrimas, y que la buscó largo tiempo en las noches de invierno, pero no volvió a verla jamás.
Pues tienes que saber que las pequeñas prostitutas no salen más que una vez de la muchedumbre nocturna por una tarea de bondad. La pobre Anne se acercó a Thomas de Quincey, el comedor de opio, que desfallecía en Oxford Street bajo las grandes lámparas de aceite. Húmedos sus ojos, ella le acercó a los labios un vaso de vino dulce, lo abrazó y lo mimó. Después se sumió otra vez en la noche. Quizá murió al poco tiempo. Tosía, dice De Quincey, la última noche que la vi. Tal vez vagaba todavía por las calles; no obstante la pasión de su búsqueda, y por mucho que soportó las risas de aquellos a quienes se dirigía, Anne se había perdido para siempre. Cuando tuvo más tarde una casa caliente, a menudo pensó, entre lágrimas, que la pobre Anne habría podido vivir allí a su lado; en lugar de ello se la representaba enferma, o moribunda, o desamparada, en la insondable negrura de un burdel londinense, y se había llevado consigo todo la amorosa piedad de su corazón.
(...)
Ustedes no las conocen sino mientras ellas los compadecen. No hay que pensar otra cosa. No hay que pensar en lo que ellas han podido hacer en las tinieblas. Nelly en la horrible casa, Sonia borracha en un banco del bulevar, Anne devolviendo el vaso vacío al tabernero en una calleja obscura tal vez fueran crueles, obscenas. Son criaturas de carne. Han salido de un sombrío callejón para dar un beso bajo la lámpara encendida de la calle. En ese momento eran divinas.
Todo lo demás hay que olvidarlo.
Monelle guardó silencio y me miró: Yo he salido de la noche, dijo, y a ella regresaré. Porque yo también soy una pequeña prostituta.
Y Monelle dijo:
Tengo piedad de ti, tengo piedad de ti, amado mío.
Sin embargo, volveré a entrar en la noche; pues es preciso que me pierdas, antes de recobrarme. Y si me recuperas, otra vez escaparé de ti.
Porque soy la que está sola.
Y Monelle dijo:
Debido a que estoy sola, me darás el nombre de Monelle. Pero tendrás presente que tengo todos los otros nombres.
Y yo soy ésta y aquélla y la que no tiene nombre.
Y te conduciré entre mis hermanas, que son yo misma, y semejantes a rameras sin inteligencia.
(...)
Y Monelle dijo luego: Te hablaré de la destrucción.
He aquí la palabra: destruye, destruye. Destruye en ti mismo, destruye a tu alrededor. Haz lugar para tu alma y para las otras almas.
Destruye todo bien y todo mal. Los escombros son similares.
Destruye las antiguas moradas de los hombres y las antiguas moradas de las almas; las cosas muertas son espejos que deforman.
Destruye pues toda creación proviene de la destrucción.
Para lograr la bondad superior hay que aniquilar la bondad inferior. Y así el nuevo bien parece saturado de mal.
Para imaginar un nuevo arte hay que destrozar el arte viejo. Y así el nuevo arte parece una especie de iconoclasia.
(Marcel Schwob, El libro de Monelle -1894-)
lunes, 14 de diciembre de 2009
intersecciones: jarboe / thomas stearns eliot
cuando estás "colocado"
si pudieras ver lo que yo veo
en tus ojos infantiles, vacíos y desenfocados
verías la fija mirada azul de mi padre
y el horror
de la pérdida del lenguaje
en un hombre culto que recitaba a Shakespeare
y conocía el nombre en latín de cada árbol
el anonadamiento como injusta y cruel sentencia
y la muerte del cerebro.
cuando estás "colocado"
¿qué ves?
sus últimas palabras desde el quirófano.
sus últimas palabras para mí.
sus últimas palabras:
ardiendo
ardiendo
ardiendo
If you could see what I see
In your unfocused empty child-like eyes
You'd see my father's blue stare
And the horror
Of the loss of language of an educated man
He recited poems by Shakespeare,
Knew the name of every tree in Latin Memory
The unjust cruel sentencing of bewilderment
And the dying of the brain.
When you're 'high'
What do you see
His last words to me from surgery
His last words to me
His last words:
burning
burning
burning
No puedo relacionar
nada con nada.
Las uñas rotas de manos sucias.
Mi pueblo humilde pueblo que no espera
nada"
la la
A Cartago llegué entonces
Ardiendo ardiendo ardiendo ardiendo
Oh Señor Tú me arrancas
Oh Señor Tú me arrancas
ardiendo
- "On Margate Sands.
- I can connect
- Nothing with nothing.
- The broken fingernails of dirty hands
- My people humble people who expect
- Nothing."
- la la
- To Carthage then I came
- Burning burning burning burning
- O Lord thou pluckest me out
- O Lord thou pluckest
- burning





