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jueves, 19 de noviembre de 2020

NIHILOMA, 2020

 



¿Qué es Nihiloma?


Podría decirse que es mi tercer libro, tras Sistemas inestables (2015) y Radiografía del temblor (2007).


Pertenece al género conocido como "poesía", aunque también es una narración y un ensayo, un mosaico de voces, un artefacto visual.


Toda descripción que pueda hacer de su contenido es contraproducente. Digamos solo que fue escrito en 2017, pero es hijo de este 2020. No solo porque Ediciones Liliputienses se haya ofrecido a editarlo este año, con un extraordinario respeto a sus complicados— despliegues en la página, sino porque su psicoesfera no es otra que la de la pandemia, la alteración de la "normalidad", el fallo masivo del sistema.


Es mi trabajo más directo; el más extremo, también, quizá.


Podéis conseguirlo en librerías, y también aquí, sin gastos de envío.


Mientras tanto, aquí abajo podéis ver una muestra del arranque de este poema-libro y una serie de tres vídeos perpetrados por un servidor durante la cuarentena de la primera ola que tratan de dialogar con el fantasma textual que convoca Nihiloma.



















miércoles, 9 de septiembre de 2015

intersecciones: joseph cornell / mutsuo takahashi











“Este mundo, o el hombre de las cajas”




La sombra del negruzco membrillero
La floración de polvorientas rosas
—— Y además
una verja de alambre entretejida con vid
¿o tradescantias o bistortas, acaso?

Allí arrojado entre las plantas
Recostado en una mecedora desgastada por el clima
Las manos plegadas en el abdomen como un muerto
¿Quién podría ser este hombre que mira como
lavado aquí de los restos de un mundo distante?
Este hombre es un joven decrépito un ángel roto
traído hasta aquí por el arca de los sueños un bote en forma de caja
¿Cuándo ocurrió? ¿Ayer o hace cien años?



*



El mundo al que este hombre pertenece no está aquí
El mundo al que este hombre pertenece
está muy lejos a través de las fisuras del sueño
protegido por sensibles, firmes padres
Este hombre con cuello almidonado es un chico listo
tiene dos bellas hermanas menores
y un hermano menor de honesto espíritu
Esta familia de ángeles que ocultan sus alas en sofisticados vestidos
está envuelta en áurea felicidad
Ese mundo de recuerdos distantes
como una caja que flotase en una galaxia de lágrimas



*













Una mañana de pronto ese bote en forma de caja fue hacia la orilla
a los umbrales de ese mundo feliz y atemporal
¿Cuándo ocurrió? ¿Hace un segundo o un millón de años?
Los sueños son siempre pesadillas intrusos con malas intenciones
dibujados por la muerte el padre fue empujado atrás
y el resto de la familia pronto se disgregó
Aquí desembarcaron en el patio trasero de una ciudad raquítica
Aquí donde ni los ángeles escapan al destino humano
La madre enfermó de ansiedad languidecieron las hermanas
y el alma inmaculada del hermano se surcó de arrugas



*











En este falso mundo en lo alto de las balanzas
este hombre fue el callado, insigne cabeza de familia
Trabajando más envejeciendo antes que nadie
Pero no era esa la realidad de quien él era
Su yo real está oculto bajo el disfraz de un viejo
desparramado en su silla sentado como un cadáver
Él respira los mares verdiazules de su propia realidad
Mira surcos de nubes que dejan los aviones sobre el mar
y aguza los oídos para escuchar el diálogo del día con las estrellas
 


*









Este hombre de pronto se levanta de su mecedora
y desciende despacio por las hojas caídas
al subsuelo halla su propio mundo en forma de caja
con objetos guardados con esmero en repisas y cajones
cajas de caramelos cajas de pastillas cajas para velas
recortes de viejas fotos partituras trozos de madera
conchas aros de bronce canicas celestes
cristales rotos pipas de pompas de jabón——

También estos son fragmentos del mundo real
llegados hasta aquí tras la deriva por las fisuras del sueño
Este hombre se toma mucho tiempo
¿Cuánto? ¿Una semana o treinta años?
Escoge los fragmentos los reúne
en el lugar correcto en la caja correcta
mientras el vago reflejo de la felicidad
de aquel mundo real ya tan lejano
se vuelve pálida luz de atardecer y cae
sobre el hábil movimiento de sus dedos



*










¿Ya no está en su mecedora del jardín, este hombre?
¿No está junto a su mesa del sótano?
Si no está en ningún lugar que pueda encontrarse
será que este hombre nunca ha estado aquí
Lo que creíamos ver no era sino
la sombra de su yo real
Sus pestañas en sombra trazando el arco de visión hacia el mundo real
Sus manos en sombra acariciando los pecios del mundo real
No es asunto nuestro lamentar su ausencia
Como pajarillos deberíamos bajar al jardín para mojarnos siguiendo su costumbre
y jugar en la claraboya de su sótano como la luz



*











Entonces ¿qué pasa con estas cajas?
Con los objetos capturados las princesas
las bailarinas los príncipes-conejo
las cacatúas las abejas las mariposas
¿Se aloja este hombre dentro de ellas
tomando prestadas las formas de criaturas efímeras?


Como el jardín y el sótano estas cajas son también
cuartos de hotel baratos para la sombra de este hombre
la que se balancea en la percha derrama algo de arena
crea sagaces grietas en el cristal de las ventanas
y se desvanece
El destino de su sombra es el mundo real
Estas cajas melancólicas que están ante nosotros
son los bordes del pozo por el que asomamos
la mirada hacia ese mundo y somos absorbidos












(Imágenes: Joseph Cornell)


(Poema: Mutsuo Takahashi, traducción indirecta de R.M. a partir de la versión de Jeffrey Angles)

sábado, 27 de diciembre de 2014

intersecciones: jorie graham / henri matisse





EL VIOLINISTA EN LA VENTANA, 1918
(a la manera de Matisse)


Aquí está él otra vez, tan delgado, tenaz, uno diría cautivo¿se fue alguna vez el invierno?nadie
ha subido la colina al norte de la ciudad que se recuerdealgo no ha sido
cargado por completola vida no tiene culpaél es un talloy lo que es cíclico aquí, sería tan
                                            necesario ya
                                            saberloy si existe
                                            un culmen de estoun cénit, la nota más alta, una
                                            meta
aquí está él ahora, otra vez, de pie ante la ventana, dispuesto a
                                            mirar afuera si su tiempo
                                            se lo
                                            pide,
                                            dispuesto a comenzar de nuevo si
                                            debe, aquí donde la guerra para acabar todas las guerras ha tocado
                                            su finde momentoa retomar lo que sea que
                                            el espíritu
deba retomar, y cuál es la melodía de
                                            eso, la sostenida nota única de obligada
                                            esperanza, incorporada, como un virus,
                                            antes que el cuerpo se acostumbre a él y se
                                            vuelva
                                            de nuevo naturalsí, respíralo,
                                            el interludio,
                                            la tregua en la
                                            masacrearriba
                                            se pide al corazón que vaya, arriba
abre ya estos pesados postigos, el orden oculto de un sistema de creencias
                                            aflora a la superficie,
                                            te insiste en que te acerques a
                                            la rejaasómate
el tiempo resalta ahí maduro, floreciente, grande como el díay ¿no es éste un cielo
                                            demacrado? y qué
                                            débil esta
                                            sensación de tiempo, ¿acaso no
lo sientes? el no en el corazónno, no me hagas creer
                                            de nuevo, demasiado ha muerto, no me hagas abrir
                                            todo esto
                                            de nuevoagazapada en
                                            sombra, mi cabeza totalmente
                                            vacíapuedes ver  
que el cielo entero pasa por esta mi cabeza, la mente está esbozada con pinceladas fuertes
                                            de nubes y de climaqué es el climacuando 
                                            todo desaparezca
                                            compraremos más,
que el cielo nos proteja es la canción, y lagos llenos de peces
                                            que saltan, y edades que no concluirán, bañadas de rocío, bañadas
de sol, im-
                                            pagablesdéjanos a solas, sueltos y deshechos, todo
y nada filtrándose a travésno, no pueden alcanzarme, no pueden embaucarme otra vez dice
                                            mi cabeza frente a la
                                            ventana abierta, mientras la historia recomienza, y
                                            acaso es eso música de flauta ahí a lo
lejos, acaso un contestador automáticollamada y respuestay acaso ese zumbido en mis oídos 
                                            son los surcos de la tierra
                                            repleta de hombres con sus roles, y sangre al ser tragada por el
barro, por la página de estadísticas, y las calles allí fuera, acaso estamos
                                            hechos para volver a trazarlas, y mi humanidad
                                            plagiada, a quién 
                                            tendré ahora que imitar para re-
                                            transformarme
antes de la próxima catástrofela ley de la caída de los cuerpos se impone pero no haremos uso de
                                            ellala ley de la demora
ni los seres que amamos saben si estamos vivos
                                            pero lo tomo de nuevo, el
                                            violín, está
                                            todavía aquí
en mi mano izquierda, ha estado unido a mí todo este tiempolo sostendré, mi
                                            único fardo, escucharé la diferencia entre arriba
                                            y
                                            abajo, y hacia arriba llevaremos ahora el arco arriba y
                                            abajo, y encontraremos
la nota, sostenida, fija, así suena la esperanza que el yo de uno se impone a sí
                                            mismo—esta nota alta que tiemblaes un
                                            buen sonido, es un
sonido feo, mi mano lo hace, mi mente no puede
                                            abrirnube contra cielo, liberar a mi yo
de mí misma, la nota es eso, estoy de pie en
                                            mi ventana, mi especie está enferma, el
fin del mundo puede ser imaginado, los minutos corren como el golpeteo de los pies en verano
                                            a través del largo pasillo y luego afueraoh sé feliz, y
las nubes se enturbian, y ocultan el matadero, gravitan en lo alto como si esto no
                                            fuera
un exilio perpetuonos acercamoslas manos al extremo de este cuerpo
                                            sienten en sus palmas
                                            el deseo
                                            supremomirael instrumento se alza
y este será de nuevo un tiempo en que crearun tiempo de in-
                                            utilidadel imaginado paraíso
humano.





 (Jorie Graham, "The violinist at the window", en Sea Change, 2007)


(Traducción de R.M. en Rompiente, 2014, Bartleby Editores) 







jueves, 19 de junio de 2014

una especie de realismo






FRANCK MAUBERT: Así que [antes de dedicarse a la pintura] diseñaba muebles, sillas, mesas, alfombras, espejos... ¿Se pueden ver en algún sitio?

FRANCIS BACON: Quizá en Alemania, no sé muy bien dónde; se los llevaron durante la guerra... Una mujer alemana lo compró todo.

F.M.: ¿De qué estilo era aquel mobiliario?

F.B.: Se parecía más que nada a los muebles cromados de Le Corbusier y de Charlotte Perriand. En aquella época su trabajo me parecía interesante. Yo diseñaba mesas, escritorios, sillones con ese espíritu, y hasta me había comprado una de aquellas sillas, que me gustaba como escultura. Pero como silla no era nada cómoda, en absoluto. Eran objetos bellos, muy "clínicos".

F.M.: ¿De ahí le viene el gusto por lo que usted llama una pintura "clínica"?

F.B.: Yo quería hacer una pintura "clínica" en mi opinión, ¿comprende? Los objetos de arte más grandes son "clínicos".

F.M.: ¿Podría precisar ese término, por favor?

F.B.: En inglés se dice clinical. De modo que cuando empleo la palabra "clínico" quiero decir el realismo más total. Como hoy día es imposible de definir, es imposible hablar de él.

F.M.: Clínico ¿es algo frío, distante?

F.B.: Una especie de realismo, pero no tiene por qué ser frío. Ser "clínico" no es ser frío, es una actitud, es como cercenar alguna cosa. Pero es verdad que todo eso está relacionado con la frialdad y la distancia. A priori, no hay sentimientos. Pero, paradójicamente, puede provocar un enorme sentimiento. "Clínico" es estar lo más cerca posible del realismo, en lo más profundo de uno. Algo exacto y tajante. El realismo es algo que te turba...

F.M.: ¿Una relación directa entre su vida y su pintura quizá?

F.B.: Sí, sin la menor duda lo primero es trabajar sobre uno mismo... Yo querría lograr una pintura "clínica", en el sentido en que Macbeth es clínica. Los grandes poetas son unos formidables activadores de imágenes. Sus palabras me resultan indispensables, me estimulan, me abren las puertas del imaginario (...). Los poetas me ayudan. A pintar, sí, y sobre todo a vivir. Shakespeare puede decir cosas muy agudas... Pero, a veces, hay demasiada palabrería, muchos vuelos líricos. Me gusta, por encima de todo, Macbeth... Nada más terrorífico, más horrible que Macbeth. Es un concentrado del mal.





F.M.: Entonces, el verdadero disparador ["el que le suscitó las ganas de pintar"], ¿cuál fue?

F.B.: Más adelante, en Londres, hubo otro "disparador", como dice usted, ante el mostrador de la sección de carnicería de Harrods, los grandes almacenes. No se sabe por qué te emocionan ciertas cosas. Es verdad, adoro los rojos, los azules, los amarillos, la grasa de la carne. Somos de carne, ¿no? Cuando voy a la carnicería siempre me parece sorprendente no estar allí, en el sitio de los trozos de carne. Y luego, hay un verso de Esquilo que atormenta mi espíritu: "El olor a sangre humana no se me quita de los ojos"...

Se interrumpe, alza los ojos al techo y después continúa.

La carne ha impresionado de verdad todos mis instintos. Fue un choque visual. Magníficamente visual. Me dije, mira, se podría hacer algo con todas esas cosas que te emocionan. De vez en cuando hay algo que nace de ahí y se convierte en un material de trabajo. Y yo me lo he apropiado. Era algo que me venía muy bien. 

F.M.: La carne forma parte de la historia de la pintura desde hace mucho tiempo. De todas formas, ¿no conocía a Rembrandt, por ejemplo, antes de experimentar esas emociones?

F.B.: No. Y no se trataba de una emoción estética, ya que nuestras emociones raramente son estéticas... Era Rembrandt el que decía: "Echaos para atrás: el olor de la pintura no es sano".




F.M.: Dalí decía que ante las pinturas de Velázquez se veía hasta qué punto uno es una nulidad.

Se incorpora.

F.B.: Hablamos de pintura, ¿no? No me gusta demasiado la grandilocuencia de Dalí. Pero, respecto a lo que dijo de Velázquez, tengo que darle la razón. Un artista lo absorbe todo. ¿Qué artista no está influido por otro? Tomas de otro lo que puedes si te hace falta, Todos los pintores hablan de otro pintor y a veces roban cosas de otro. Es necesario intentar ir más allá. Yo lo probé con mis variaciones en torno al retrato del papa Inocencio X, en los años cincuenta, pero no estoy contento de esos papas.

F.M.: ¿Había visto el cuadro de Velázquez antes de emprender su serie?

F.B.: Solo en reproducciones, y ¡en blanco y negro! La idea de un papa en movimiento me vino de la acción. Cuando doy la primera pincelada sobre la tela, no sé adónde voy. (...) Al principio me interesé en la boca, solo la boca. Todo el interior, sus formas y sus colores. Tenía aquel libro sobre las enfermedades de la boca y quería tratarla como una puesta de sol de Monet. El asunto fracasó, por supuesto. Quizá algún día lo consiga...




F.M.: Sabemos que usted es uno de los pintores vivos mejor cotizados, y cuando se pronuncia su nombre la gente se pregunta enseguida qué hace usted con su dinero. Y aún se lo puede preguntar uno más cuando ve la gran austeridad con la que vive y trabaja. ¿Qué hace con el dinero?

Francis Bacon, como tantas veces, se ríe a carcajadas y barre la superficie de la mesa con el revés de la mano.


F.B.: ¡Ah, el dinero! ¡Mi dinero! El dinero, ¿sabe usted?, me importa un bledo. ¡No me dedico a la pintura por dinero! Doy bastante. La mayor parte de lo que gano es para mi hermana y para uno de mis amigos más queridos. (Risas) Mi hermana es nueve años menor que yo y vive en Sudáfrica. Y pago impuestos, ¿sabe? Me quitan más de la mitad de lo que gano, pero me importa un bledo. No me parece escandaloso. Hay que ayudar a los hospitales, por ejemplo. Ahora los servicios de salud están cambiando...

F.M.: Dicen que a veces reparte fajos de billetes entre desconocidos, por la calle, de noche...

F.B.: ¿Quién le ha contado eso? Sí, es verdad, ha ocurrido alguna vez, por la noche, en la calle... ¿Qué importancia tiene?

F.M.: De todas formas, con su dinero ayuda también a personas cercanas en dificultades, es generoso...

Se inclina ligeramente de hombros.

F.B.: El dinero es para gastarlo, ¿no cree?





F.M.: De manera que el dinero no le interesa.

F.B.: ¡Claro que sí! ¡Sí, me gusta el dinero! Pero yo no tengo necesidades, invito a los amigos, viajo de vez en cuando. Tengo muy pocos gastos. Me gusta ir a buenos restaurantes. Y comprar ropa, también...

F.M.: ¿Ropa? Pero si casi siempre lleva las mismas camisas y la misma cazadora.

F.B.: ¿De verdad? (Risas). Cuando uno envejece se vuelve tan espantoso que hay que compensarlo con la ropa. La ropa ayuda. El dinero sirve para tener una vida menos imposible.

F.M.: Se encuentra espantoso, pero aun así se ha representado bastante. Todos esos autorretratos...

F.B.: Soy viejo y feo. Y detesto mi cara, igual que me resulta penoso oír mi voz. Es espantosa. Lo mismo que ver fotos de mí mismo. Cuando hacía autorretratos era porque en aquel momento no tenía nadie más a quien pintar. ¿Sabe usted?, Franck, he perdido muchos amigos. Prefiero a la gente guapa. La juventud lo es todo.

F.M.: De todos modos, tortura usted la belleza.

F.B.: Me gustan las heridas, los accidentes, todo aquello donde la realidad abandona sus fantasmas... (Risas). Pero bueno, la fealdad puede ser interesante y fascinante, ¿no?









jueves, 20 de junio de 2013

mirada, núcleo, fuego





Y a ellos, los humanos, los pierde su cobardía ante la orfandad. Les pierde la falta de discriminación entre su ser político (y su legitima necesidad de una moral reguladora) y aquel miedo a saberse ellos mismos condensaciones de la energía universal, miedo a ese instante en que pudiera ocurrir que tuviesen que responder con todo lo que son. Su miedo a ver. Un miedo que les ciega.






 
La mirada se derrama. Como el agua. Y pasa, siempre pasa. Acarrea materiales, adquiere la tonalidad de los minerales; éstos alteran su sabor, pero no su naturaleza.


 





No hay mirada que no modifique el campo del mirar.







Hay un mirar que da, y otro mirar que quita. El mirar que da es aquel que no sólo contempla lo que hacemos, sino que también se ocupa del objeto de esa acción. Es un mirar que aumenta la pulsión del gesto y lo acompaña. En cambio, el mirar que quita es el mirar crítico, aquel que cuando se dirige hacia nosotros nos despoja de la energía que nos hace ser lo que somos. Disminuimos. Se hace fuerte el que mira y nos somete. Sufrimos entonces algo parecido a un desahucio. El cuerpo queda como una cáscara, vaciado el dentro, abducido por la mirada ajena. Si el núcleo no es resistente nos sentimos “perdidos”.






   

¿Qué es lo que de mí puede ser herido por las miradas? Aquello, vulnerable, que no pertenece al núcleo, aquello que pertenece al mí. El mí es lo inestable que recubre el núcleo. Materia de intercambio. De fusión a veces (en el amor). El núcleo está a salvo. Las heridas son agujeros en las capas intermedias, desgarros en la superficie, mordeduras, absorción. Intercambios, al fín y al cabo.







 
Dar, antes de exponerse a la absorción: evitar la violencia de aquel que necesita reforzar sus murallas, las capas múltiples que protegen su núcleo como la grasa el hueso al que recubre y el hueso al tuétano.




 
Loa sentimientos: enlaces, hilos que forman red, relaciones entre nudos: universo. Los sentimientos afianzan el , lo confirman frente a otro. Despojada de los múltiples colores, sólo queda el brillo. La luz informe en la que nada puede verse porque nada hay que pueda verse: sin forma, no hay ningún algo, ningún , ningún otro, nada. Sin sentimientos, la energía es pura neutralidad.




 

No estoy lista aún para que recuperes del todo la visión. ¿No ves cuánta confusión anida todavía en mi pecho, que me hace confundir, como por necesidad, el objeto al que la llama se dirige con el propio fuego? Ellos son excusas para arder, son el reto de las brasas, la madera para la pira. Ellos -esos otros, esos seres a los que amamos con ese amor que es deseo- son el señuelo. El fuego que no puede arder consume su propio lecho. No confundamos el fuego con el combustible.


 



¿Qué es un sonido? Conocer un sonido... No se conoce un sonido tan solo oyéndolo. Conocer un sonido es experimentarlo más allá de la materia expresada en la sonoridad, es ver lo que construye, experimentar en el cuerpo el impacto de la forma sonora.






Porosa. La membrana del núcleo es porosa. ¡Tan sólida, no obstante, en su porosidad!

Requerimos la expresión, y la expresión se queda dentro. No puedo decir, y aunque pudiese, no dicen las palabras lo que quiero decir. Releídas, me sueñan a tópicos condescendientes, trascendentes, falsamente místicos. Y no es eso. 

Es hora de crear nuevos símbolos. Es hora, también, de largos silencios, de interiorización, de prudencia. Estar atento y formular la pregunta.










(textos: Chantal Maillard, Diarios indios, Pre-Textos, 2005)



(imágenes: Russell Mills)



















sábado, 9 de marzo de 2013

emily dickinson (4): asombro, cordura, insomnio












(323)

Como si yo pidiera una simple Limosna,

y en mi mano mendiga

un Extraño pusiera un Reino,

y me quedara, allí, pasmada –

como si le pidiera al Oriente

una Mañana para mí –

y él abriera sus purpúreos Diques,

arrasándome de Aurora –





As if I asked a common Alms,
And in my wondering hand
A Stranger pressed a Kingdom,
And I, bewildered, stand -
As if I asked the Orient
Had it for me a Morn -
And it should lift it's purple Dikes,
And shatter Me with Dawn!









(435)

La Locura en exceso es Sensatez divina
para un ojo que sabe 
Ser Sensato en exceso – la Locura absoluta
La Mayoría impone
en esto, como en Todo, su criterio
Si asientes  – estás cuerdo
Si objetas eres un peligro
y de inmediato te Encadenan 





Much Madness is divinest Sense --
To a discerning Eye --
Much Sense -- the starkest Madness --
'Tis the Majority
In this, as All, prevail --
Assent -- and you are sane --
Demur -- you're straightway dangerous --
And handled with a Chain --










(967)

El dolor – expande el Tiempo – 
En el diminuto Círculo 
de un Cerebro solitario 
se enroscan los Siglos –

El dolor contrae – el Tiempo – 
centrado en Coloridas 
Gamas de Eternidades 
que son lo que no eran –





Pain—expands the Time— 
Ages coil within 
The minute Circumference 
Of a single Brain— 

Pain contracts—the Time— 
Occupied with Shot 
Gamuts of Eternities 
                                                                                                                                                                              Are as they were not—










 (1428)


El Agua hace multitud de Camas

para los enemigos del dormir –
Su temible aposento permanece abierto –
y sus Cortinas fluyen suavemente –
Es hórrido el Descanso
en onduladas Cámaras
cuya Amplitud no invade ningún fin –
cuyo Eje no aparece nunca.

 




Water makes many Beds

            For those adverse to sleep –

            Its awful chamber open stands –

            Its Courtains blandly sweep –

            Abhorrent is the Rest

            In undulating Rooms

            Whose Amplitude no end invades –

            Whose Axis never comes.








(1331)


El Asombro – no es un Saber en sí 
pero tampoco ausencia de Saber – 
Un estado tan bello como crudo 
Nunca ha vivido aquel que no ha sentido

la Inquietud – que es su Hermana mayor – 
Dudar de si el Dolor es el Placer Maduro 
o en sí mismo otra forma de dudar – 
es el Insecto que tortura a los hombres –






Wonder -- is not precisely Knowing

And not precisely Knowing not --

A beautiful but bleak condition

He has not lived who has not felt --



Suspense -- is his maturer Sister --

Whether Adult Delight is Pain

Or of itself a new misgiving --

This is the Gnat that mangles men --










 (traducciones: R.M.

(imágenes: Josep Grau Garriga)