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miércoles, 9 de septiembre de 2015

intersecciones: joseph cornell / mutsuo takahashi











“Este mundo, o el hombre de las cajas”




La sombra del negruzco membrillero
La floración de polvorientas rosas
—— Y además
una verja de alambre entretejida con vid
¿o tradescantias o bistortas, acaso?

Allí arrojado entre las plantas
Recostado en una mecedora desgastada por el clima
Las manos plegadas en el abdomen como un muerto
¿Quién podría ser este hombre que mira como
lavado aquí de los restos de un mundo distante?
Este hombre es un joven decrépito un ángel roto
traído hasta aquí por el arca de los sueños un bote en forma de caja
¿Cuándo ocurrió? ¿Ayer o hace cien años?



*



El mundo al que este hombre pertenece no está aquí
El mundo al que este hombre pertenece
está muy lejos a través de las fisuras del sueño
protegido por sensibles, firmes padres
Este hombre con cuello almidonado es un chico listo
tiene dos bellas hermanas menores
y un hermano menor de honesto espíritu
Esta familia de ángeles que ocultan sus alas en sofisticados vestidos
está envuelta en áurea felicidad
Ese mundo de recuerdos distantes
como una caja que flotase en una galaxia de lágrimas



*













Una mañana de pronto ese bote en forma de caja fue hacia la orilla
a los umbrales de ese mundo feliz y atemporal
¿Cuándo ocurrió? ¿Hace un segundo o un millón de años?
Los sueños son siempre pesadillas intrusos con malas intenciones
dibujados por la muerte el padre fue empujado atrás
y el resto de la familia pronto se disgregó
Aquí desembarcaron en el patio trasero de una ciudad raquítica
Aquí donde ni los ángeles escapan al destino humano
La madre enfermó de ansiedad languidecieron las hermanas
y el alma inmaculada del hermano se surcó de arrugas



*











En este falso mundo en lo alto de las balanzas
este hombre fue el callado, insigne cabeza de familia
Trabajando más envejeciendo antes que nadie
Pero no era esa la realidad de quien él era
Su yo real está oculto bajo el disfraz de un viejo
desparramado en su silla sentado como un cadáver
Él respira los mares verdiazules de su propia realidad
Mira surcos de nubes que dejan los aviones sobre el mar
y aguza los oídos para escuchar el diálogo del día con las estrellas
 


*









Este hombre de pronto se levanta de su mecedora
y desciende despacio por las hojas caídas
al subsuelo halla su propio mundo en forma de caja
con objetos guardados con esmero en repisas y cajones
cajas de caramelos cajas de pastillas cajas para velas
recortes de viejas fotos partituras trozos de madera
conchas aros de bronce canicas celestes
cristales rotos pipas de pompas de jabón——

También estos son fragmentos del mundo real
llegados hasta aquí tras la deriva por las fisuras del sueño
Este hombre se toma mucho tiempo
¿Cuánto? ¿Una semana o treinta años?
Escoge los fragmentos los reúne
en el lugar correcto en la caja correcta
mientras el vago reflejo de la felicidad
de aquel mundo real ya tan lejano
se vuelve pálida luz de atardecer y cae
sobre el hábil movimiento de sus dedos



*










¿Ya no está en su mecedora del jardín, este hombre?
¿No está junto a su mesa del sótano?
Si no está en ningún lugar que pueda encontrarse
será que este hombre nunca ha estado aquí
Lo que creíamos ver no era sino
la sombra de su yo real
Sus pestañas en sombra trazando el arco de visión hacia el mundo real
Sus manos en sombra acariciando los pecios del mundo real
No es asunto nuestro lamentar su ausencia
Como pajarillos deberíamos bajar al jardín para mojarnos siguiendo su costumbre
y jugar en la claraboya de su sótano como la luz



*











Entonces ¿qué pasa con estas cajas?
Con los objetos capturados las princesas
las bailarinas los príncipes-conejo
las cacatúas las abejas las mariposas
¿Se aloja este hombre dentro de ellas
tomando prestadas las formas de criaturas efímeras?


Como el jardín y el sótano estas cajas son también
cuartos de hotel baratos para la sombra de este hombre
la que se balancea en la percha derrama algo de arena
crea sagaces grietas en el cristal de las ventanas
y se desvanece
El destino de su sombra es el mundo real
Estas cajas melancólicas que están ante nosotros
son los bordes del pozo por el que asomamos
la mirada hacia ese mundo y somos absorbidos












(Imágenes: Joseph Cornell)


(Poema: Mutsuo Takahashi, traducción indirecta de R.M. a partir de la versión de Jeffrey Angles)

domingo, 31 de mayo de 2015

Domingo PerVerso: testimonios audiovisuales



Hace poco más de un mes, en Granada, tuvo lugar un evento poético muy especial, quizá el más emocionante a nivel personal de todos en los que he participado. Los vínculos que me unen a Raúl Quinto y Begoña Callejón son tan complejos y profundos que van más allá de la amistad, por hermosa que sea esta palabra. Pero nunca habíamos compartido los tres un escenario hasta ese domingo 26 de abril. Además contábamos con la presencia nada menos que de Primo Gabbiano, con quien Raúl y yo habíamos desarrollado aquella estimulante nube de Ruido Negro en Barcelona. Un extraordinario músico que establecería con nosotros un improvisado diálogo de ruidos, silencios y melodías fracturadas, ascensiones, espirales y caídas.

Repitiendo nuestro habitual infortunio tecnológico, lo que sucedió aquella noche en el Efecto Club no fue registrado en su totalidad como pretendimos: la cámara falló. Afortunadamente hubo varias grabaciones espontáneas -muchas gracias por ello a nuestro amigo Mariano Muñoz- que recogen algunos de sus pasajes. Lástima que se perdiera gran parte de la recta final, en la que Begoña, Raúl y yo recitamos poemas de otros autores (Emily Dickinson y Óscar Hahn en mi turno, Antonio Gamoneda y José Val del Omar en el de Raúl, y Sylvia Plath y Allen Ginsberg en el de Begoña; en su lectura del poeta norteamericano, hubo una insólita sinergia entre voz y música, un clímax pasmoso de fragilidad, ternura y rabia, respecto al cual Raúl y yo coincidimos en que fue una de las experiencias más sobrecogedoras que hemos vivido jamás en un recital). Pero cómo no compartir unos cuantos vídeos que, con las siempre borrosas limitaciones del formato, nos permiten recordar unos momentos que al menos para nosotros cuatro fueron mágicos. 













Y aquí los últimos minutos del recital: nuestra interpretación para tres voces y distorsión eléctrica de Escribir, de Chantal Maillard. "Escribir / para desestructurar / para vencer las estructuras (...) / para ejercer lo inútil / para abrazar lo inútil / para hacer de la inutilidad un manantial". No hubiera sido posible decirlo con otras palabras. Ni con otros compañeros.






domingo, 1 de diciembre de 2013

ochenta libros



Hace unas semanas en una red social, nuestro amigo Stalker propuso el reto de escribir una lista de los libros que más nos hubieran influido, conmovido o devastado, dentro de nuestro crecimiento como lectores. En un principio me sentí reacio, ya que toda lista es incompleta e injusta por definición, y dudaba que pudiera tener algún sentido mi aportación. Pero finalmente la redacté y fue una experiencia muy reveladora y agradable: cada título escrito me despertaba recuerdos subterráneos de todas esas horas de sumergimiento, las transformaciones sucesivas que han generado en mi conciencia a lo largo de mis diferentes etapas vitales. Es una tarea a caballo entre el striptease y la purga interior; también revela la fragilidad de nuestros estratos más íntimos, lo diferentes que seríamos si se nos privara, de pronto y por arte de magia retrospectiva, de esas lecturas que nos han demolido y construido.

Las únicas normas implícitas -según lo entendí- eran que la lista fuera espontánea, miscelánea, que no hubiera varios libros de un mismo autor y que no discriminara épocas, literaturas, géneros ni subgéneros: poesía, novela, cuento, filosofía, ensayo, cómic, etc. Transcribo aquí la lista, simplemente por el placer de leerla más allá de la obsolescencia de la escritura en este mundo virtual; he añadido algunos títulos y realizado los menos cambios posibles, por el fetichismo de mantener la veracidad del "impromptu". La longitud de las obras es cuanto menos variada: la más breve es la Visió smaragdina de Cirlot con una extensión de catorce versos, mientras que las novelas de Bolaño y Dostoievski suman más de mil páginas cada una en algunas ediciones. Mis criterios han sido visceralmente íntimos y he dado prioridad a textos que de una forma u otra han supuesto un giro en mi manera de concebir el lenguaje, la narración y la escritura. Constaba de 72 títulos, que he redondeado en 80 por mera pulcritud numérica y para subsanar algunos olvidos demasiado trágicos.



- "Los hermanos Karamazov", Fiódor Dostoievski
- "Poemas", Emily Dickinson
- "Elegías de Duino", Rainer Maria Rilke
- "La tierra baldía", Thomas S. Eliot
- "Sobre héroes y tumbas", Ernesto Sábato
- "El último hombre", Maurice Blanchot
- "Eneida", Virgilio
- "Agujero negro", Charles Burns
- "Antígona", Sófocles
- "Hospital Británico", Héctor Viel Temperley 



- "El pelícano", August Strindberg
- "El nacimiento de la tragedia", Friedrich Nietzsche
- "La corrupción de un ángel", Yukio Mishima
- Textos gnósticos: biblioteca de Nag Hammadi, VVAA (ed. Trotta)
- "Poemas japoneses a la muerte", VVAA (ed. DVD)
- "Macbeth", William Shakespeare
- "Orestíada", Esquilo
-  "Libro de Job"
- "A puerta cerrada", Jean-Paul Sartre
- "Igitur", Stéphane Mallarmé                                                                             
- "Sea Change", Jorie Graham 
- "Sebastián en sueños", Georg Trakl
- "Los cabellos de Absalón", Pedro Calderón de la Barca
- "Mil mesetas", Gilles Deleuze y Félix Guattari
- "El libro de Monelle", Marcel Schwob
- "Cántico espiritual", Juan de la Cruz
- "Poemas de Álvaro de Campos", Fernando Pessoa
- "El Aleph", Jorge Luis Borges
- "Contra natura", Rodolfo Hinostroza
- "Vigilar y castigar", Michel Foucault 

(Viñeta de "Agujero negro", de Charles Burns)


- "Contexto. Material", Birgitta Trotzig
- "El almuerzo desnudo", William Burroughs
- "Ética demostrada según el orden geométrico", Baruch Spinoza
- "Las bacantes", Eurípides
- "Reja de lenguaje", Paul Celan
- "Extracción de la piedra de la locura", Alejandra Pizarnik
- "La Máquina Hamlet", Heiner Müller
- "Diálogos del conocimiento", Vicente Aleixandre
- "Cantica spiritual", Ausias March
- "La exhibición de atrocidades", James G. Ballard
 - "Sobre lo sublime", Longino
- "Soledades", Luis de Góngora
- "Schibboleth", Jacques Derrida



- "Cantar de los Nibelungos"
- "The Sandman: Casa de muñecas", Neil Gaiman 
- "Quemando Cromo", William Gibson
- "Diarios indios", Chantal Maillard
- "Poemas", Li Po
- "Versos del soldado desconocido", Osip Mandelstam
- "Visió smaragdina", Juan Eduardo Cirlot
 
- "Trilogía", Hilda Doolittle
- "Hyperion", Dan Simmons
- "Nostalgia de la muerte", Xavier Villaurrutia
- "Haikus", Matsuo Basho
- "Pedro Páramo", Juan Rulfo
- "From Hell", Alan Moore
- "Psicopatología de la vida cotidiana", Sigmund Freud
- "Personae", Ezra Pound
- "El proceso", Franz Kafka
- "Poemas humanos", César Vallejo




                                                                               

- "Canciones de experiencia", William Blake
- "La manzana en la oscuridad", Clarice Lispector
- "Narciso en el acorde último de las flautas", Leopoldo María Panero
- "Santuario", William Faulkner
- "El teatro y su doble", Antonin Artaud
- "Primero sueño", Juana Inés de la Cruz
- "Lo sagrado y lo profano", Mircea Eliade
- "Las flores del mal", Charles Baudelaire
- "Réquiem", Anna Ajmátova
- "Corpus", Jean-Luc Nancy
- "Maestros antiguos", Thomas Bernhard
- "De lo espiritual en el arte", Vasili Kandinsky
- "O el poema continuo", Herberto Hélder
- “1984”, George Orwell
- “Dioniso: mito y culto”, Walter F. Otto
- “Luces de bohemia", Ramón María del Valle-Inclán
- "2666", Roberto Bolaño
- “Material memoria”, José Ángel Valente
-  "Oscuro bosque oscuro", Jorge Volpi
- “Provocación”, Stanislav Lem





                                              (Autorretrato de Ernesto Sábato)

lunes, 30 de noviembre de 2009

dos poemas de aaron malakian










IMPROVISACIÓN # 1: ROSTRIDAD



La concreción: pulgar del rostro al oprimirse contra el ojo papel. Que hubiera tinta en la pupila era una forma de lujuria, paladear la rendición del cristalino con el rostro bien cerrado, la mandíbula apretada para no paladear, ceder nunca a la miseria del lenguaje. Así hundías la cabeza en agua muda, cuando niña, pero entonces tu rostro estaba lejos de dar huella, y la pasión del líquido era débil al deshacer tu pelo. Había un largo camino hacia ceder el rostro a la retina, un sendero de erosiones, capilares, rigidez, saliva y noche, la lenta furia del mentón, el hueso de la frente que se obstina en avanzar, la caries prolongada a la raíz del alba en el insomnio. La resistencia de la encía.


Ahora tienes rostro y laberinto, para envejecer en él, para dar huella, para que lo registren en papel o plástico o retina, para no ser un exilio permanente. Para que no te escape. Dame tu parte de mandíbula que aún puede matar a un animal. El resto es jaula.














IMPROVISACIÓN # 8: SINTHOME

a Jacques Lacan


La malla es sólo un síntoma. Puedes tocar lo que hay debajo – pero nunca nombrar, dices la malla, sus aristas, tranquilidad de púas en palabras dactilares, edema de alambre – pero así fallan tus labios al besar el muro, pronuncian la caída, no el encuentro – se dejan pronunciar por un vacío que consiste.









(traducciones: Michelle Huppert)


viernes, 4 de septiembre de 2009

el deseo según marguerite duras






"Como tú, yo también he intentado luchar con todas mis fuerzas contra el olvido. Como tú, he olvidado. Como tú, he deseado tener una memoria inconsolable. Una memoria de sombras y piedras. He luchado por mi cuenta. Con todas mis fuerzas. Contra el horror de no entender ya la necesidad de acordarme. Como tú, he olvidado. ¿Por qué negar la necesidad evidente de la memoria? Escúchame. Todavía sé. Volveré a empezar. Doscientos mil muertos. Ochenta mil heridos en nueve segundos, son cifras oficiales. Volveré a empezar. Habrá diez mil grados sobre la tierra. Diez mil soles, dirán. El asfalto arderá y reinará un profundo caos. Una ciudad será destruida entonces y se convertirá en cenizas. Me encuentro contigo, me acuerdo de ti, ¿quién eres? Me matas, me das placer. ¿Cómo saber que esta ciudad estaba hecha para el amor? ¿Cómo saber que tu cuerpo estaba hecho para mí? Me gustas, qué acontecimiento, me gustas. Qué lentitud, de repente. Qué dulzura. No puedes saber. Me matas, me das placer. Me matas. Me das placer. Tengo tiempo, te lo ruego, devórame. ¿Por qué no tú, en esta ciudad, en esta noche? Tan parecida a las demás como para confundirla."


(Hiroshima mon amour; dirección: Alain Resnais; guión: Marguerite Duras)