viernes, 15 de mayo de 2009

sintonizando a ballard (1): la muerte del futuro


(Fotografía: Helmut Newton)

"El matrimonio de la razón y la pesadilla que dominó el siglo XX ha engendrado un mundo cada vez más ambiguo. Los espectros de siniestras tecnologías y los sueños que el dinero puede comprar se mueven en un paisaje de comunicaciones. El armamento tecnológico y los anuncios de bebidas gaseosas coexisten en un dominio de luces enceguecedoras gobernado por la publicidad y los seudo acontecimientos, la ciencia y la pornografía. Los leitmotive gemelos de este siglo, el sexo y la paranoia, presiden nuestras existencias. El júbilo de McLuhan frente a los mosaicos de información ultrarrápida no basta para que olvidemos el profundo pesimismo de Freud en El malestar de la cultura. El voyeurismo, la insatisfacción, la puerilidad de nuestros sueños y aspiraciones, todas estas enfermedades de la psique han culminado ahora en la víctima más aterradora de nuestra época: la muerte del afecto."

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"La ciencia y la tecnología se multiplican a nuestro alrededor. Cada vez son más ellas las que nos dictan el lenguaje en que pensamos y hablamos. O utilizamos ese lenguaje, o enmudecemos."

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"Nuestros conceptos de pasado, presente y futuro necesitan ser revisados, cada vez más. Así como el pasado mismo -en un plano social y psicológico- fue una víctima de Hiroshima y la era nuclear, así a su vez el futuro está dejando de existir, devorado por un presente insaciable. Hemos anexado el mañana al hoy, lo hemos reducido a una mera alternativa entre otras que nos ofrecen ahora. Las opciones proliferan a nuestro alrededor. Vivimos en un mundo casi infantil donde todo deseo, cualquier posibilidad, trátese de estilos de vida, viajes, identidades sexuales, puede ser satisfecho en seguida."

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"El equilibrio entre realidad y ficción cambió radicalmente en la década del sesenta, y los papeles se están invirtiendo. Vivimos en un mundo gobernado por ficciones de toda indole: la producción en masa, la publicidad, la política conducida como una rama de la publicidad, la traducción instantánea de la ciencia y la tecnología en imaginería popular, la confusión y confrontación de identidades en el dominio de los bienes de consumo, la anulación anticipada, en la pantalla de TV, de toda reacción personal a alguna experiencia. Vivimos dentro de una enorme novela. Cada vez es menos necesario que el escritor invente un contenido ficticio. La ficción ya está ahí. La tarea del escritor es inventar la realidad. El papel del escritor es hoy el papel de un científico, en un safari o en el laboratorio, enfrentado a un terreno o tema absolutamente desconocidos. Todo lo que puede hacer es esbozar varias hipótesis y confrontarlas con los hechos."

(prólogo a la edición francesa de Crash, 1973)

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"Sería muy difícil hacer las películas que Dalí y Buñuel hicieron en los años 20 hoy porque la visión de unos hombres arrastrando un burro muerto a través de un salón nos parecería una especie de truco publicitario - un anuncio de cerveza. El mundo exterior es tan extraño, tan lleno de fantasía, que no puedes usar los clásicos recursos del Surrealismo."

(entrevista, 1991)

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"Nunca me he considerado un novelista de terror. Cuando tratas con temas y cuestiones extraordinarios,  cuando muestras cambios radicales que empujan a la gente a hacer descubrimientos súbitos acerca de sus vidas en circunstancias dramáticas, en las que las personas sufren intensas crisis mentales, estás en un territorio cercano al género del terror.  El principal atrezzo de los clásicos cuentos de horror son los castillos embrujados y cosas así. El equivalente actual a los castillos embrujados son los hospitales psiquiátricos; el péndulo afilado ha dado paso al bisturí entre los dedos del neurocirujano. No es la pócima maligna en un frasco polvoriento lo que ahora nos asusta, sino el contenido de la jeringuilla hipodérmica, y la aguja que quizá no esté tan limpia. Los accesorios han cambiado. En  mi ficción también hay visiones repentinas de lo espantoso y lo innombrable,  así que supongo que hay cierta conexión."

(entrevista, 2002)

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"El comportamiento psicopático parece tener como cometido incrementar de forma inmensa las posibilidades de la vida - así es como naciones enteras pueden abrazar, deliberadamente, actos de psicopatía. Uno puede argumentar que la Alemania nazi o la Rusia de Stalin fueron psicopatologías voluntarias a escala nacional." 

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"No quiero hacer una profecía apocalíptica -aunque rara vez hago otra cosa que profecías apocalípticas-, pero considero que la psicopatía voluntaria es algo que se acerca por momentos."

(entrevista, 2003)

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"Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro, y en las infinitas posibilidades del presente."

("What I believe", 1984)

20 comentarios:

rubén m. dijo...

Éste será el primero de una serie de post con la intención de rendir tributo a J.G.Ballard. Como decía alguien en un foro, el mundo es un poco más vacío y estúpido sin él, hay gente que no debería tener derecho a morirse.

Próximos capítulos que irán cayendo: intersecciones con Cronenberg, Hitchcock, con diversas figuras de la música alternativa y, me imagino, tendré que colgar también mi particular poema inspirado en "Crash" que apareció en mi libro.

Espero que sea un acercamiento interesante a su legado.

Vicente Luis Mora dijo...

Gracias por la hermosa selección de textos ballardianos, Rubén. Mi sensación es la de que hemos perdido uno de los pocos faros con sentido común que teníamos. ¿Quien nos leerá ahora? Saludos

rubén m. dijo...

Gracias a ti por acercarte. Su muerte también me ha producido esa sensación, parecida a cuando murió Baudrillard pero más intensa ya que Ballard es un autor con el que sintonizo especialmente y que ha influido mucho en mi manera de concebir la escritura. Como tantos otros, vaya

saludos!

rubén m. dijo...

(quería decir, que me ha influido como "a" tantos otros escritores)

Stalker dijo...

Me ha gustado mucho la selección, seguiremos la pista a tus entradas ballardianas...

hay que ver el trabajo que dan los blogs, se ausenta uno varios días... no voy a dar abasto ;)

¿Y qué anzuelo le habrás puesto a Vicente para que salga de su blog? ¡Es casi imposible que salga de su inexpugnable feudo intelectual! Ah,claro, Ballard... ;)

Abrazos

rubén m. dijo...

Stalker, me alegro de tu regreso a la blogsfera, que padecía cierta orfandad sin tus comentarios... Es verdad que deberían pagarnos por estas cosas, uno lo hace por placer pero yo ayer estuve hasta las dos de la mañana traduciendo frasecillas de Ballard y haciendo corta y pega.

Me impresiona particularmente la frase (de 1973!) de que la ficción está por todas partes y por tanto lo que le queda al escritor es inventar la realidad. Como un científico, añade. Lo que insinúa que la ciencia también tiene como tarea inventar la realidad; no analizarla, inventarla... no hay ámbitos de pureza en el conocimiento humano.

Stalker dijo...

Inventar la realidad... tengo que rumiar esas palabras lentamente...

rubén m. dijo...

Curiosa también lo del hospital psiquiátrico como nuevo escenario del terror. Hay una magnífica pieza de Mishima (está en el libro de Alianza "Seis piezas Nõ", más descatalogado que el Necronomicón, supongo) que moderniza una antigua obra teatral japonesa ambientada en un templo donde los demonios atormentan a un personaje. ¿Cómo la actualiza Mishima? Sustituyendo el templo por el manicomio y los demonios por alucinaciones y frustraciones sexuales.

Aunque yo directamente quitaría el adjetivo "psiquiátrico", el hospital a secas es uno de los mayores espacios de terror que quedan. Quien lo vivió lo sabe. Habría mucho que rascar aquí con Foucault y lo del "biopoder", y la proliferación y éxito de las series de médicos (incluso policías que son médicos: CSI) como intento de conjurar ese poder hierofántico de la clínica. Cronenberg también lo vio claro, al vestir al cirujano de rojo, como un cardenal, en esa escena memorable de "Inseparables"...

En fin, me callo que esto parece un monólogo.

Stalker dijo...

No cae en saco roto tu disquisición, Rubén. Algo sé de la institución psiquiátrica por una amiga enferma. La cosificación y uniformización a la que se somete al enfermo es aterradora. También he visto como una inteligencia despierta desmonta esas lógicas patologizadoras que pretenden, supuestamente, rehabilitar al individuo pero en realidad lo desmontan.

Una psiquiatra granadina recomendó a mi amiga que no leyera libros raros (Borges, Herman Broch, Walser, que llevaba consigo), y leyera revistas de cosas bonitas (de moda, preferentemente), que es lo que debe hacer una chica sana. La anécdota es chunga pero absolutamente verídica.

En cuanto al terror y el absurdo en los hospitales, la serie Kingdom de Lars Von Trier es una de las cosas más espeluznantes que pueden verse. La estética del vómito metafísico, sin tregua....

Salud

rubén m. dijo...

Uf. La anécdota que cuentas es terrible. Qué apología del analfabetismo y de la borreguez mental. Además como psiquiatra no debería entrar en esas consideraciones, ese tipo de supuestos consejos los debe dar un psicólogo. El psiquiatra debe recetar drogas legales, y aconsejar acerca de su uso.

Lo de la cosificación y uniformación del enfermo es una condición bastante terrorífica, y se siente como una especie de encarcelamiento "voluntario". Hoy me he puesto esta foto de perfil que ves porque me agobiaba ver mi propia cara en el blog, pero también porque siento una especie de morbosa inquietud en recordar mi última estancia en el hospital. Ese tubo que se ve en mi brazo me lo pusieron nada más ingresarme: un catéter con suero, cuando no necesitaba suero. ¿Una manera de inmovilizarme? No me lo quitaron hasta el tercer día, aunque podía comer perfectamente.

Kingdom está muy bien, no soy nada fan de Lars von Trier pero esa serie tiene un humor entre grotesco y terrorífico que es memorable (esa logia masónica, el tipo qu se implanta un hígado con cáncer, jojojo).

abrazos!

raúl quinto dijo...

rubén, macho, qué bueno el amigo Ballard, y estos textos que traes dan en la diana... clarividencia al máximo... la politica como otra forma de la publicidad.... los hospitales psiquiátricos como nuevos castillos de otranto... las naciones psicópatas... Ballard ballard...

rubén m. dijo...

Ya se te echaba de menos por aquí, Raúl... :) Imaginaba que te iban a interesar estos textos, aunque claro, a cualquiera que tenga dos dedos de frente, como mínimo, le hacen pensar un rato. Sólo en el prólogo a "Crash" dice más y más claro que otros analistas en grandes volúmenes.

un abrazo!

Enrique dijo...

Perdona que no comente como es debido, pero la niebla de madrugada me carcome en estos instantes.

Por ahora, solo decir que no sabia de esa faceta futurista y cyberpunk de Helmut Newton.

Prometo comentar sobre los epitafios de Ballard.

Salud.

rubén m. dijo...

Enrique, tú comenta lo que te plazca, no te preocupes. Newton tiene algunas fotos como éstas un tanto más surrealistas en la imaginería. La primera me gusta mucho, con esos ejecutivos en el despacho... Aunque incluso cuando se vuelve agresivo sus composiciones son tan equilibradas que sigue pareciendo lo que es, un fotógrafo de celebrities. Por eso me pareció adecuado para ilustrar las reflexiones de Ballard.

saludos

raúl quinto dijo...

tienes razón, Ballard es un poeta: preciso, quirúrgico, pero al mismo tiempo expansivo. No creo q sea novelista ni filósofo, sino un poeta, y de los grandes, aunque su poesía sea fría como un escalpelo.

rubén m. dijo...

Pues sí, al menos "Crash" -mi libro favorito de Ballard, de los que he conozco- lo leí como una especie de monumental poema en prosa. De hecho quien quiera encontrar allí una trama argumental se va a decepcionar. Pero como catálogo de secuencias e imágenes es de las cosas más desafiantes que conozco.

ana dijo...

"Sobre la gestión de un manicomio, en principio hay dos maneras de hacerlo. Ambas son igualmente extremas. Una alienta la liberta absoluta; otra, el método obsoleto y comprobado de observar y castigar. Pero hay un tercer método que combina y resume los peores aspectos de ambos métodos. Es el manicomio en el que todos vivimos hoy". Fragmento de la película "Sileni" de Jan Svankmajer.

También me acuerdo de "La montaña mágica", esa especie de sanatorio donde todos estaban interminablemente enfermos. La hipocondria como método de control social.

Los textos de Ballard que has puesto tienen mucho donde sacar. Desde luego, me apunto Crash.

Un beso.

rubén m. dijo...

No te arrepentirás de Crash, me parece. Por mi parte me apunto lo de Svankmajer, ese párrafo me ha parecido muy revelador.

Besos

Stalker dijo...

Un mero apunte para señalar que a Svankmajer conviene entrarle por sus cortometrajes, lo más riguroso y granado de su obra.

Y eso me recuerda que en breve habrá que colgar alguna cosita suya por ahí.

En el estreno de Sileni en Barcelona estuve hablando con él. Un viejecito muy entrañable: huraño, tierno y feroz. Comme il faut!

Jesteryan dijo...

gracias por los textos.
Son muy interesantes.