lunes, 25 de mayo de 2009

lars von trier la lía en cannes

Perdonad el prosaísmo del título, pero no sabía si escribir "la lía parda" (expresión que siempre me hace reír, no sé por qué)  o "lía la de Dios es Cristo", cuya resonancia teológica y medieval sería más apropiada. Esto ya no es noticia, ocurrió la semana pasada, pero me parece levemente turbador el unánime apaleamiento de lo nuevo de Lars von Trier, Anticristo, en el Festival de Cannes y las posteriores reacciones.

A ver: por lo que parece la película del autoproclamado "mejor director del mundo" (según sus palabras en la rueda de prensa, o lo que la prensa haya trascrito de ellas) contiene una considerable carnicería de sexo y violencia, con bebés espachurrados en primerísimo plano, automutilaciones vulvares a tijera, eyaculaciones de sangre y trepanaciones variadas. Cabe añadir que el protagonista masculino es Willlem Dafoe, que puede ser un excelente actor cuando se le dirige bien pero cuyo rostro no es demasiado agradable a la vista. Las críticas han sido demoledoras, el público silbó, abucheó y se carcajeó durante las escenas más dramáticas y un señor tuvo que ser llevado a urgencias. Para colmo de extrañezas, la película está dedicada a Andrei Tarkovski: "Me siento muy vinculado a él. Él vio mi primera película y no le gustó nada", enigmática frase que a falta de la contextualización adecuada podemos interpretar de muchas formas. "Ejercicio de terrorismo cinematográfico" es una de los sintagmas más moderados que he leído por parte de los reseñistas.

Tal como está el percal, uno tiene la curiosidad de comprobar si realmente se trata de un bodrio insoportable, o de una obra maestra (el Crash de Cronenberg obtuvo reacciones análogas por parte de los "civilizados" periodistas europeos, si bien finalmente se llevó el Premio del Jurado). 

Menos mal que tenemos aquí en España a faros de la crítica cinematográfica como Carlos Boyero, para que nos alumbren con su mesurada opinión: "una tomadura de pelo... si el autor se la toma en serio, es para que le metan directamente en el frenopático... es para darle una hostia". Así, como suena (busquen en este enlace el vídeo del 18 - 5 - 2009).

Ante estas cosas prefiero quedarme con esta imitación del señor Lars Trier (el "von" se lo pusieron sus compañeros de instituto, según cuentan, para burlarse de la prepotencia del futuro director) rodada en riguroso Dogma style. ¿Más real que lo real?

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11 comentarios:

raúl quinto dijo...

también he seguido la noticia con interés, y la verdad es que tanta indignación hace que crezcan más mis deseos de ver la película, más aún cuando lars trier no me disgusta (aunque ni de lejos crea que es el mejor director... qué locura), ¿te acuerdas de aquel gafapasta que nos cruzamos una noche en Granada cuando íbamos hablando de alguna peli suya? ¿qué fue lo que dijo? bueno, pues esa es la peste de trier, que se ha creído el papel que ciertos snobs cegarrutos le han otorgado, en otro sentido pasa lo mismo con Tarantino.

Lars von Trier me parece un buen director a ratos, sus películas suelen funcionar y algunas, como Los Idiotas, pueden ser incluso muy muy interesantes, luego es capaz de ofrecernos buenos trucos y algún que otro efectismo resultón. No es manco pues.

Lo peor es el personaje mesiánico y la tropa de adoradores.

Sobre Carlos Boyero, sí que es pa darle una guasca, porque no veas el tío lo poco serio que es y lo mucho que denigra cierto tipo de cine. Por ejemplo hace poco éscribía que Resnais era una entelequia infumable que el nunca ha comprendido.. como los que dicen (FBR son sus siglas) que la poesía de Gamoneda es ininteligible, pa meterle un par de cerebros por el orto, vamos.

Dr lo que se está proyectando en Cannes sin embargo lo que más me llama la atención (y Boyero lo pone bien, oh milagro) es el último film de Michael Haneke, y es que este tío rara vez me decepciona.

abrazacos.

Stalker dijo...

Mmmm... con Lars von Trier hemos topado.

Por una vez voy a hacer algo que no me gusta nada: jugar a la equidistancia. Trier no es ni el genio que algunos proponen, ni el estafador que otros sospechan. Es un tipo incómodo pero necesario; manipulador, efectista, un tanto grosero; con brillantes ideas, a veces, pero deficientemente trasladadas al celuloide (o al digital).

Concido con Raúl en "Los idiotas", e incluso "Europa, europa" tiene interés.

Mucho más interesante, lúcido y cortante es Michael Haneke o David Lynch. Y mucho más lúcidos y cortantes la frontalidad hierática de Tsai Ming Liang o el lirismo contenido de Naomi Kawase (pero ya nos apartamos de esta estética de cine de autor-mainstream de calidad).

Boyero es una auténtica calamidad. Hay que decirlo así, con todas las letras. Su presencia como crítico ofcial de "El país" es un insulto a la inteligencia. Un crítico que se permite decir que Erice es un "juglar de los membrillos" y que la plana mayor de Cahiers du cinéma son unos "don nadies" (para confesar después que no los conoce, porque no lee crítica de cine; es decir, sólo se lee a sí mismo), además de motejar de "idiotas", y "culto-paletos" a los que gustan del cine que escapa al corsé de Hollywood (cine de autor europeo o asiáticos, planos largos, ausencia de argumento y, a veces, de penetración psicológica al uso), no puede, no debería estar en un medio nacional de referencia. Porque lo suyo es el circo. De hecho, estuvo en el circo de "El mundo" (donde ya se sabe cómo las gastan), pero tras el extraño viraje hacia la ignorancia del El país, no se les ocurrió mejor idea que ficharlo.

Inconcebible e intolerable, pero cierto.

Así que veremos lo último de Lars y de Haneke, y ya veremos.

Se puede admitir incluso que Boyero tenga un chispazo de lucidez o buen gusto y hable bien de Haneke. Sin ir más lejos, Ainhoa Sáenz de Zaitegui, la crítica super-pop de El mundo, también habló bien de "La flor de la tortura". A veces se abren grietas hasta en los muros y se insinúa el aire.

abrazos

ana dijo...

Lars Von Trier me parece que es un gran director (aún admirando a Haneke y a Lynch lo cierto es que a mí Lars von Trier me da más), para mí "Rompiendo las olas", "Dogville" y sobre todo "Los idiotas" me parecen películas más que buenas. Por otro lado, admiro su afán de búsqueda, que le hacen intentar probar otros formatos, como la comedia("El jefe de todo esto") o incluso el musical ("Bailando en la oscuridad"). Que sea un megalomano y que tenga demasiada pasión por lo suyo no quita calidad a su obra.

Sobre las críticas que le están haciendo a "Anticristo", yo mantengo el juicio hasta que pueda ver por mí misma la película, pero de momento desconfío mucho de esas críticas negativas. Porque las críticas que he leído todas hacen referencia a lo mismo: dicen que la película es desagradable y lars von trier es un psicópata y un pretencioso. Pero este tipo de crítica de arte ya la he oído yo referida por ejemplo a dos genios de la fotografía como Joel Peter Witkin o David Nebreda, a los que acusan también de provocación barata, de que las imágenes son desagradables, y no entienden que el arte va más allá de lo agradable y desagradable. Si la película de Lars Von Trier es mala (que a lo mejor lo es o a lo mejor no) lo será no porque la actriz principal se corte el clítoris en un primer plano, sino porque no hay ningún contenido, no hay ningún transfondo.

Yo no creo en la adoración, sino todo lo contrario, y por eso me gusta que los de muchachada hagan su sketch de Lars von Trier, y reírme con ese sketcht. Es como cuando yo juego con algún amigo a que soy Valente o un epígono de la poesía del silencio, y empiezo a decir cosas, en medio de un café o una cerveza, varias sin sentido del tipo: "el ave / sobrevolaba / tu vientre entre / la luz, la transparencia, el verbo". La parodia es necesaria, y es muy necesario creo reírse incluso de lo que uno se alimenta -y yo realmente me he alimentado de "Los idiotas".

Me ha hecho mucha gracia que dijeras que el rostro de Dafoe no es agradable. Me acuerdo que hace no mucho hablando con una amiga sobre la belleza masculina y lo poco que nos gustaban a ambas los hombres comercialmente guapos -tipo brad pitt- ella me dijo -para gran sorpresa mía- que le atraía un montón William Dafoe. La belleza es así de subjetiva, y es muy interesante que lo sea así.

Buenas noches, Ruben y a todos los que estéis por aquí, un besito.

rubén m. dijo...

Uff, Ana, lo que te hubieras reído con Raúl y yo en nuestras noches de gloria... creamos un poeta del silencio antisemita, Pseudo-Valente, y escribimos cada noche kilos de cuartillas y servilletas con poemas que acababan siempre con exclamaciones como "¡Nunca!" o "¡Deflagración!". Habría que recolectar su obra.

Boyero es uno de estos "críticos de prestigio" que abundan nuestro país y que basan su prestigio en una arrogancia sin límites y en la babosa evocación de los Tiempos Dorados de Hollywood. Pronto llegará a ser un freak como Pumares, que al menos tenía divertidos números circenses como cagarse en Hitchcock o adivinar cualquier película con una escena que le dijeran. Al menos con esto de darle una hostia a Trier me ha hecho reir.

Coincido con Raúl en que lo peor de Trier son sus fans. Ha habido un antes y un después de ese gag de Muchachada Nui: los gafapastas han empezado a no tomarse en serio a Trier. Pero antes... no os imaginais la de discusiones, algunas rozando la violencia física, que he tenido por culpa de "Dogville", en foros de internet, botellones y pubs. Nunca he conocido un fan tan intransigente, cerril y talibanesco como el fan medio de Lars Von Trier de hace unos años. Ni en cine, ni en literatura, ni en música. Me pregunto cuántos minutos de "Gritos y susurros" o "Persona" serían capaces de soportar esos snobs convencidos de estar viendo la más atrevida, novedosa y radical exposición de la condición humana. Sería una bonita forma de tortura...

Respecto al cine de Trier tampoco creo que sea un timo, ni le niego su interés en el panorama. Pero ya sabe Raúl que hay cosas de su cine que no soporto. No he visto "Los idiotas", que por lo que decías parece vuestra favorita, ni "El jefe.." ni "Manderlay". "Rompiendo las olas" la vi en unas condiciones pésimas, un sábado por la mañana, medio dormido, y no puedo enjuiciarla con equidad. "Europa" me parece una película muy interesante pese a su pedantería, como homenaje al expresionismo y a Fassbinder, y con ese personaje kafkiano. La serie "The kingdom" es cojonuda y con un sentido del humor corrosivo.

Pero lamento disentir con Ana respecto a "Dogville" y "Bailar en la oscuridad". Hay una cosa que no aguanto de una película, y es que manipule descaradamente las emociones. La película con Bjork me parece una lección de pornografía emocional. Es una historia que, a poco que la analices racionalmente, se cae por todos lados y podría ser el argumento de un telefilme de A3, con situaciones inverosímiles (la escena del robo de los ahorros de la ciega no hay quien se la crea, ni dramática ni psicológicamente), pero todo en la película está orientado a anular cualquier juicio racional sobre lo que está pasando. Te abruma con una serie de emociones primarias de falsa compasión hacia la pobre ciega, inmigrante, ingenua, medio lerda, que vive en su mundo de fantasía...

Y en "Dogville", esa estrategia de anulación del raciocinio emplea una voz en off contínua (la peor voz en off que jamás he oído, a veces explica cosas obvias como si el espectador fuera tonto) y una pléyade de personajes tan egoístas, mezquinos e hipócritas, unas situaciones tan extremadamente exageradas, que todo está orientado a que sientas un enorme placer cuando finalmente los exterminan a todos. Esta manipulación podría tener su interés, por sus implicaciones morales, pero la manera de realizarla es tan descarada y falta de sutileza que volvemos al maniqueismo. Si lo que pretende mostrar es cómo la sociedad pervierte al individuo, como parece, está jugando con las cartas marcadas pues los personajes son tan fácilmente corruptibles y crueles que, a poco que los analices, te das cuenta de que su abyección es inherente.

Esta es solo una opinión. Pero no creo que Trier sea una estafa ni que "Anticristo" u otras cosas que haga en el futuro puedan ser muy interesantes. Perdonad la parrafada pero en algo hay que ocupar el insomnio... buenas noches, si es que alguien sigue en pie, y abrazos.

Stalker dijo...

Yo sigo en pie, Rubén. Habrá que pasar buena parte de la noche en vela.

Suscribo coma a coma tu última entrada. Has expresado justo lo que yo querría decir si tuviera un día más lúcido, y no las cuatro tonterías que he deshilvanado antes.

Insisto en que los grandes directores de nuestro tiempo no suelen ir a Cannes y hacen películas que apenas sobreviven en el circuito de los festivales. El cine de los filipinos Raya Martin o Lav Díaz, por ejemplo. Gente que trabaja esculpiendo el plano, modulando el tiempo, con secuencias larguísimas donde no pasa nada y se introduce otra forma de estar. Buena parte de los espectadores, educados para seguir una trama de hora y media y desembocar en la catarsis predecible, no soportarían una película de 9 horas que propone una subversión definitiva de todos los códigos cinematográficos conocidos.

En cine hay que aprender a educar la mirada. Lleva mucho tiempo y hay que ver muchas películas. Y tras algunas experiencias uno no se deja seducir tan fácilmente por artilugios a los que se les ven las costuras de forma tan evidente como a Lars, cineasta que, pese a su supuesto poder epatante, no ha aportado nada nuevo en términos formales (ni siquiera el temblor de la cámara, que muchos erigen en marca de estilo indiscutible, es nuevo), de inflexión en el lenguaje cinematográfico. Y esto se olvida muchas veces.

Salud

rubén m. dijo...

Saludos, Stalker. Veo que los noctámbulos somos pertinaces. Tienes toda la razón en lo de educar la mirada. Por desgracia yo ya no tengo el mismo acceso al buen cine que tenía antes, cuando podía ir al cineclub o me iba a casa de amigos cinéfilos (muy conservadores, pero al menos con ellos se aprendían las sutilezas del lenguaje clásico), no sé cómo hacer que el cortafuegos no cercene el Emule y tengo menos tiempo. Sinceramente yo tampoco soportaría fácilmente una película de 9 horas (aunque sé que me atreveré con el "Hitler" de Syberberg tarde o temprano). Por ese problema de adaptación de la mirada, de la ruptura de las estrechas miras de lo que se supone que debe ser una película, o "estar" en un cine.

Hay grados de penetración y de cambio de las percepciones establecidas no tan radicales, pero que se encuentran igual de incomprendidas, no sólo por el gran público, sino por los cinéfilos clásicos al uso. Esos viejos amigos que he mencionado, con los que vi maravillosas películas de Murnau, Lang o Tourneur, gente con unos conocimientos amplísimos del lenguaje y la historia del cine al menos hasta los años 80, serían incapaces de comprender por qué me fascina "Crash", de Cronenberg, por poner un ejemplo de cine donde, sin ser extremadamente vanguardista, no hay una narración al uso, ni unos personajes trazados del modo habitual, ni una introspección psicológica llevada por los cauces habituales. Incluso con Erice, Godard o Antonioni, por mencionar directores introspectivos, experimentalistas y de largos planos que te obligan a mirar de otra forma, pese a ser ya clásicos, había graves disensiones entre ellos.

Me comentó Raúl que hiciste en tu blog una lista de tus películas favoritas de la historia. A ver si me pasas el link y le echo un ojo, aparte de la curiosidad espero algún día retomar la expectación de ver cosas diferentes.

Buenas noches, o buen servicio... :)

Stalker dijo...

Rubén:

aquí está la entrada:

http://lostinmarienbad.blogspot.com/2009/02/cinesavias.html

Puedes pasar por algo mis "consideraciones", todas ellas obvias y que carecen de interés. Pero te emplazo a servirte de la lista. Sólo puedo asegurarte que después de ver esas películas tu visión del cine cambiará, y quién sabe cómo puede influir eso en tu vida. En mi caso, la cambió definitivamente.

El Hitler de Syberberg es una obra maestra prodigiosa, pero no se quedan atrás las nueve horas de "Dead in the land of Encantos", de Lav Díaz" o las ocho y pico de "Satantango", de Béla Tarr: son experiencias a las que hay que someterse y emerge uno renovado o destruido. Son experiencias-crisálida. En cuanto a su extensión, nada impide verlas en dos o tres sesiones...

Hubo un tiempo en que desayunaba cinéfilos clásicos, pero ahora se me atragantan. No os imagináis la incomprensión que en el mundo del cine desata quien intenta hacer algo diferente, los insultos, las desconfianzas, los recelos...

Recuerdo cómo de un Antonioni, uno de los grandes, Welles llegó a decir que sólo era bueno para rodar anuncios de perfume. E incluso Godard, de mente bastante abierta, desconfiaba del italiano, y sólo se acercó a él con El desierto rojo, después de haber recibido con frialdad y desdén sus primeras obras maestras. Y las luchas de egos, entre cineastas que incluso se admiran, son algo absolutamente brutal e incomprensible. Imagino que la naturaleza humana se sobrepone al arte...

Sigo flojo, flojo...

Salud

raúl quinto dijo...

se ve que aquí no madruga entre semana ni dios...

la conversación ya se ha extraviado hacia otros lugares. Yo por mi parte también me declaro in-apto para aguantar una película de 9 horas. Aunque también tengo anotado el Hitler en mi agenda. Lo que creo q es pernicioso es pasar por alto la grandeza de cierto cine clásico, incluso hollywoodiense, sería caer en un error igual de reduccionista que los que omiten la valía de Antonioni.

Hay grandísimas películas convencionales. La comedia de Lubitsch o algunas cosas de los Marx, por ejemplo, funcionan como un reloj preciso de risa. Ese cine también está ahí y también es bueno y magistral.

Claro, que yo soy el que dice que se puede disfrutar de un poema de Valente y de una canción de los Smiths casi con la misma intensidad...

rubén m. dijo...

De hecho aquí en la lista veo algunas cosas de Don Siegel y "El increíble hombre menguante" que es una comedia de terror metafísico... Y me sorprende gratamente ver a Miyazaki y Mamoru Oshii.

Gracias por el enlace, Stalker. "On dangerous ground" de Ray es "En un lugar solitario"? Esa película me encanta, qué brutalidad de personaje el de Bogart y qué diálogos...

De las más "raras" he visto la de "Ensayos para anatomías extintas", es acojonante, con ese código de barras tañido como un arpa y esos muñecos de alambre. Pero mejor ni cuento las que he visto. Esta posible historia alternativa rizomática del cine me será de gran utilidad, gracias!

Raú, da igual si la conversación deriva en otra cosa, puedes dar tu opinión sobre lo anterior, o sobre lo de más allá, o lo de aún... A mí las comedias clásicas y el cine de aventuras arcaico me encantan, nunca me he reído tanto en una sala de cine como en "Con faldas y a lo loco" en VSO, y mira que es típica y tiene poco glamour reconocerlo. Y "El malvado Zaroff" es una pasada...

Stalker dijo...

Raúl:

coincido contigo en que el cine clásico de Hollywood no es para despreciarlo. Hace poco estuve revisitando intensivamente el cine negro de los años cuarenta. Las maravillas que he encontrado o recuperado son incontables. Y hay mucho director olvidado que conviene rescatar.

Dicho esto, es innegable la descarada asimetría: es más fácil que un amante del cine más innovador se acerque a los clásicos y valore a John Ford que no al revés. Que un amante de John Ford perciba las virtudes de Syberberg o Weersethakul... es mucho más difícil. Es esa asimetría, producto de la pereza y la estrechez de miras, lo que denuncio.

Rubén: "On dangerous ground" se tradujo aquí como "La casa en la sombra". Es una pelicula de Nicholas Ray de 1952; la que tú citas es de 1950, y es una película maravillosa, con una sensacional Gloria Grahame (aunque en "On dangerous ground" Ida Lupino va a aún más lejos).

No os debe asustar una película de nueve horas. ¿Es que os da miedo una novela de 1000 páginas? De ser así no leeríamos a Dostoievski o Tolstoi, o el abrumador y único "Hombre sin atributos"... la calidad y la intensidad no tienen que ver con la duración, y hay gente que, aunque parezca insólito, necesitan nueve horas para contar lo que quieren contar, al igual que Musil necesitó dos mil páginas (y la dejó inconclusa)...

Abrazos

rubén m. dijo...

No conocía pues "La casa en la sombra", intentaré subsanarlo... me encanta la creatividad que se tenía antaño traduciendo los títulos de las películas, no como ahora. Convertir el prosaico "The searchers" en "Centauros del desierto" me parece una genialidad.

Me asusta más lo de una peli de 9 horas, porque las novelas largas se habitan despacio, las retomas como si volvieras a ver a tu amante... Dejar una película a la mitad o verla a plazos hasta ahora ha sido para mí una experiencia frustrante, aunque supongo que en casos como los que mencionas se podrá hacer como con los libros. Será cuestión, como dices, de reeducar la mirada.

abrazos