martes, 13 de abril de 2010

el deseo según aaron malakian


(fotografías: Michaël David André)

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IMPROVISACIÓN # 5: FONOGRAMA


Mientras te escribo aquí, yugularmente tuyo – habría de tragar mi propia carne si pudiera no ofrecértela. La sien respira por sí sola como un muerto rebelde, cinco veces abatido. Cinco dedos. Lo que escriben podría ser sistema, órganos de fonación que retuviesen lo que me susurraste: glotis, laringe, supraglotis, alveolos, costilla, tímpano, pulmón, lengua, carótida, trompas de Falopio, vena cava, vello del antebrazo. Un trastorno autoinmune de la pronunciación, un lenguaje caníbal para poder decirte: demorar lo que el ácido digiere y la saliva sabe, el olor de la vulva y la depredación, el latido hacia dentro.

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IMPROVISACIÓN # 4: TESEO


Quién puede amar al hombre que ama su peligro – lo escucho caminar sobre su desnudez, cada paso menciona las espigas que el viento no logró arrancar – el viento que despega su sombra hacia tu dormitorio, cuando el pulmón aumenta hasta que roza las paredes y el labio inferior tributa un hilo más delgado de saliva, al que se aferra el hombre – prosigue con un paso tras otro y luego otro, luego su voz es muscular, su torso es un lenguaje sin cabeza, no avanza hacia el peligro sino hacia el amor de su peligro, retrocede a su primera llaga, 

a su segunda boca que es la tuya y que se rompe para él y no pronuncia un quién que pare el peso de su cuerpo, el torso que ahora es fuego y arrogancia, el falo que se yergue sin asfixia en tu pulmón.

(trad.: Michelle Huppert)

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22 comentarios:

rubén m. dijo...

De nuevo gracias a Michelle Huppert por cederme estas traducciones :)

raúl quinto dijo...

sigue sin defraudarme este Aaron, el primer poema me parece angustiosamente redondo, igual que estas fotografías primashermanas bastardas del viejo Bacon.. el segundo poema también me gusta bastante, determinados fragmentos, aunque hay algún pequeño detalle que no tanto, seguramente por fallo de traducción, aunque siempre hay que agradecérselo a Michelle.


saludos.

La paciente nº 24 dijo...

El canibalismo como la mejor forma de autodestrucción y habría que empezar por los dedos, las manos, aún siendo esto una impostura porque luego sería imposible llegar a los pies. Los oídos sangrantes; el susurro inverso como el latido hacia dentro, lo imposible sería un latido hacia fuera, los latidos son más íntimos que la saliva, es una contradicción del deseo, la depredación ¿cuál? Si hay dos depredadores cazando y muriendo, derramándose…

Al segundo le encontré demasiadas cosas en la boca, algo así como cuando te surge el vómito.

Stalker dijo...

Estupendos poemas. Eso sí, las fotografías me espeluznan. ¿Tan depredadoras son las relaciones humanas? ¿Somos sólo lengua y boca doliente, gemebunda?

Quiero creer que no. Creo que no.

salud

rubén m. dijo...

Raúl,

a mí también me parece especialmente intenso el primer texto; el segundo tiene pinta de ser muy difícil de traducir, suena bastante abigarrado, pero sin duda Michelle ha hecho un gran trabajo por el que nadie desgraciadamente apostará un duro, un autor que escribe en varios idiomas dentro de un mismo libro no cabe dentro de los márgenes politizados de cualquier "literatura nacional"...

Las imágenes de Michael D.André recuerdan a Bacon y a D´Ágata; sin embargo hay en ellas cierto punto de distanciamiento irónico que no está en estos autores: estos rostros hipertrofiados me recuerdan a los dibujos "super deformed" de los manga, o incluso a Tex Avery.

rubén m. dijo...

Paciente,

el autocanibalismo como trastorno autoinmune y forma más bella de suicidio. Aquí las paredes entre el yo y el otro son gelatinosas y traslúcidas, hay focos de sangre en cada poro. El segundo poema en su acumulació tiene algo de esa náusea que señalas, como quien recorre a toda velocidad el laberinto y choca cada dos por tres con las paredes y siente vértigo.

rubén m. dijo...

Stalker,

me alegro de que te gusten estos Malakian. Hay algo espeluznante en las fotos pero creo ver también algo de humor, de caricatura, como he señalado a Raúl. Pero eso no quita un ápice de depredación o de grito, si no de dolor sí de hambre hipertrofiada o de placer sexual. En este último elemento quizá resida una visión no tan oscura de las relaciones humanas: mero goce y roce con lo animal.

abrazos

Bel M. dijo...

Gracias, Rubén, por estos poemas que no conocía. No deja de ser una construcción, y me gusta como metáfora de lo que llama Stalker "lengua y boca doliente", de ciertos estados de pasión.
Abrazos.

rubén m. dijo...

Bel,

gracias a ti por acercarte y leer, bienvenida a este cuerpo extraño. Sin duda en estos poemas hay una boca desorbitada de ansia o de recuerdo del ansia.

un beso

María Mercromina dijo...

Joder, me encanta..
Los términos anatómicos en poemas pueden conmigo.

rubén m. dijo...

María Mercromina,

a mí me ocurre igual, por este tipo de terminología -entre otras cosas- no es de extrañar que Malakian sea uno de los poetas que más me han influenciado últimamente, pese a lo poco que he podido leer de él. Seguiremos al acecho de este extraño individuo armenio.

besos

ana dijo...

besos a tí¡¡¡¡

rubén m. dijo...

:)

MBI dijo...

Saludos!!

MBI dijo...

Aaron.....!!!!!!!

rubén m. dijo...

Saludos para ti también, señorita MBI. Aaron dudo que te pueda contestar, pero por él respondo: MBI !!!! :)

ana dijo...

A mí me sucede algo contrario a Raúl, y es que me suena mucho más intenso y certero el segundo texto que el primero. Ciertamente, se puede decir que el primero es más "redondo", más perfecto, pero también para mí con menos asombro, con menos apertura. Por otro lado tengo que decir que todo el vocabulario relacionado con el cuerpo me inspira mucho respeto, quizá porque es un vocabulario utilizado extremadamente en la poesía del último siglo, por lo que cuando me lo encuentro tan saturado, como sucede en ambos poemas pero sobre todo en el primero, siempre me produce cierto recelo inicial, y en el segundo texto el recelo inicial prácticamente ha desaparecido con la lectura atenta, pero en el primero algo de recelo me queda. Para mí el vocabulario del cuerpo entra dentro del saco de "palabras con las que hay que tener mucho cuidado, especial minucia, especial tasación y concisión". Aunque quizá todas las palabras deberían entrar dentro de ese saco (por cierto, actualmente las palabras que más odio son todos los adjetivos de color).

De cualquier forma, la obra de Malakian me interesa bastante y veo en ella mucha vinculación con lo que soy y mis palabras y sensaciones, lo que pasa es que un poco de contracrítica y matización siempre es necesaria ;)

Un beso.

rubén m. dijo...

Ana,

me alegro de verte de nuevo por aquí, y de que te hayan interesado estos textos. Hay épocas en las que uno siente rechazo o atracción visceral por un tipo de léxico; igual que a ti te inspira ahora prudencia el uso de palabras anatómicas, a mí me atrae irremisiblemente, quizá porque no recuerdo en este momento tantos ejemplos de este léxico en la poesía del siglo XX, al menos no al nivel de concreción que encuentro en el primer poema. (Por cierto, si odias ahora los adjetivos de color, mejor espera a otro momento para leer a Georg Trakl, allí te empacharías de colorines, jejeje)

Si bien al igual que a Raúl "fonograma" me parece más rotundo e inquietante (lo del "trastorno autoinmune" me hubiera gustado escribirlo yo...), el segundo texto me provoca una identificación muy directa con ciertas vivencias personales mías y ciertos aspectos de mi carácter, por eso le tengo un especial cariño que me ha llevado a copiarlo aquí. El hecho de que te guste especialmente y que te veas cercana a él también refuerza ese vínculo :)

un beso

ana dijo...

Rubén,

quizá no pensaba tanto en autores concretos al decir que la poesía del siglo xx esté llena de léxico anatómico, sino en escritores adolescentes anónimos, que tienden a llenar sus textos de partes del cuerpo, organos externos y muchos pies y pelos y vientos, cosa normal puesto que nuestro cuerpo es el inicio y fin de todas nuestras vivencias, pero a veces me parece un poco básico y prefiero la mesura. De cualquier forma todo puede ser una subjetividad mía, y sobre todo, lo importante no son qué palabras sino cómo se dispusieron.

Un abrazo

creoquemellamoangie dijo...

me dió miedo xd


te dejo un saludito n_n




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rubén m. dijo...

Ana,

ahora entiendo mejor a qué te referías ^^


Angie,

bienvenida (¿de nuevo?) a este cuerpo extraño, espero verte más por aquí!

abrazos

Portinari dijo...

Atraviesa el cuerpo con cada palabra. Retuerce, muerte, mastica, expulsa.
Quizás el que más me gusta es el segundo texto, está más afuera que dentro, el recorrido es menos tangible. Quizás por eso.

Busqué a Malakian y no lo encuentro por ninguna parte; pistas en el camino?