lunes, 22 de marzo de 2010

visiones del cuerpo: rimbaud


(imagen: Nobuyoshi Araki)

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La estrella gimió rosa dentro de tus orejas,

rodó blanco infinito de tu nuca a tu espalda,

el mar perló de rojo tus pechos encarnados

y el Hombre sangró negro en tu costado supremo.

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L’étoile a pleuré rose au cœur de tes oreilles,
L’infini roulé blanc de ta nuque à tes reins
La mer a perlé rousse à tes mammes vermeilles
Et l’Homme saigné noir à ton flanc souverain.


(Arthur Rimbaud; trad.: R.M.)

16 comentarios:

Maria dijo...

Que grande ese último verso.

A mi todo lo que tenga que ver la sangre me conquista.

raúl quinto dijo...

entrada colosal y perfectamente hilada. El cromatismo visionario de Rimbaud (menudos versos, como para decir, que lo dicen, que el francés está manido, gastado y obsoleto...) y la foto de Araki que se engarza a la perfección, a la sucia perfección de los cuerpos y el color.


gracias, socio, por este chutazo.

rubén m. dijo...

María:

aquí otro hematófilo. Ese último verso expande el poema hasta lo insospechado, ese desangramiento súbito que es al mismo tiempo eyaculación y parto, nacimiento y destrucción...


Raúl:

gracias a ti por tu entusiasta acogida, me alegra que el chutazo te pille con las defensas desprevenidas. Tengo que volver a Rimbaud un día de estos, quizá no me fascine tanto como cuando era más joven, pero seguro que descubriré nuevos colores, nuevas resonancias en lo que vino después, que justificarán su no obsolescencia. Poemas como éste justifican cualquier cosa.

abrazos

La paciente nº 24 dijo...

La fisonomía de Rimbaud sería algo así como unos “cojines azules” bien moldeados, la ficcionalización de sus propias ideas, siempre una mueca cromática o la automasturbación simbólica del autor. ME ENCANTA.

rubén m. dijo...

Paciente,

la mueca cromática de Rimbaud siempre seduce y desvela, recuerdo ese poema de los "cojines azules" y el tren con una especial delectación, una visión pícara y falsamente inocente del deseo...

besos

Stalker dijo...

¡Ahí!

rubén m. dijo...

¿¿Dónde??

Portinari dijo...

Me encanta tu traducción Rubén. Me encanta el poema. Y el "ahí" de Stalker.

rubén m. dijo...

Portinari,

me alegra de veras que una francófila (y germanófila, e italianófila....) como tú aprecie esta traducción, que hice cuando creía poder aprender francés con el librillo escolar de mi madre. En este caso al ser un poema breve y no difícil de entender cuenta más la habilidad con el propio idioma que los conocimientos del idioma ajeno; de eso me aproveché, supongo. Junto a "Les soeurs de charité" es mi poema en verso favorito de Rimbaud.

El ahí de Stalker también me encanta a mí, aunque aún no sepa qué quiere decir...

Un beso

Portinari dijo...

Te doy la razón desde mi ignorancia de que en este caso parece servir más la habilidad que los conocimientos del idioma. Lo que más me gustó de tu traducción fue cómo interpretaste por supremo el adjetivo "souverain" en este verso:

"Et l’Homme saigné noir à ton flanc souverain."

Y sobretodo la vida que le das a los versos. En la traducción que tengo en casa Rimbaud está muerto, y ofrece una traducción muy gris, cuando en la tuya veo rojo, rosa, blanco, azul, negro...

Buso el poema que dices de Rimbaud... espero estar de acuerdo contigo, al menos, en que también es precioso.

nata dijo...

belleza y profundidad

rubén m. dijo...

Portinari,

muchas gracias por tu benévola mirada sensible. Darle "vida" a una traducción es algo que me parece imprescindible y te confieso que a veces basta con un sinónimo o prestar un mínimo de interés al sonido de la frase. Por ejemplo en este poema la mayoría de las traducciones que conozco convierten "l´etoile a pleuré rose" en "la estrella lloró rosa", que es perfectamente fiel pero suena horrendo ("lloRO ROsa", argh) ¿tan difícil era usar otro verbo, que además es una traducción completamente legítima? Hay que huir de las soluciones fáciles...

"Les soeurs de charité" te gustará, sin duda, hay algo sobrecogedor en ese poema.

rubén m. dijo...

Nata,

de nuevo te reencuentro, además qué alegría encontrar en tu blog música de Can y Miles Davis aderezada con tan poderosas imágenes. Espero que vuelvas esta vez para quedarte!

besos

Enrique M. dijo...

Fascinante la composicion de Araki.
Me hace evocar algunas obras de Olivia Parker (artista, por desgracia, practicamente inexistente en medios digitales), sobre todo por el particular uso del color:

http://2.bp.blogspot.com/_K-cbl96JQLE/SixlNSGmZHI/AAAAAAAAATk/Pxj6t3I4eyc/s1600-h/artwork_images_424158012_253639_olivia-parker.jpg

aunque en su caso sea desde el ambito de las naturalezas muertas (no obstante, no seria capaz de afirmar que la protagonista de Araki esta totalmente viva).

Respecto a Rimbaud, poco que decir. Poema ardiente. De fuego salado y apetecible. Rimbaud y el mar/eternidad/infinito, sin duda.

Un saludo.

rubén m. dijo...

Enrique,

no conocía a Olivia Parker, aunque sí había visto esta abrumadora composición en tu blog si no recuerdo mal y me fascinó esa especie de naturaleza muerta a lo Joseph Cornell pero dotada de un cromatismo sangrante. Una pena que no haya demasiado de ella en la red. Desde luego la paleta es paralela a la de esta imagen de Araki, donde como indicas no se puede afirmar que la chica sea un cuerpo vivo, pese a la sensualidad que desprende. Misterios de la inercia...

un abrazo

adolfo dijo...

sencillamente genial hno a ver si hablamos besos adolfo