lunes, 2 de noviembre de 2009

tres poemas de nicole brossard





CONTRALUZ

eso que vive
de las palabras
el fuero interno
todo eso va
a borrarse ante
tu respiración
la muerte, no




CONTEMPORÁNEA

ahí donde duele en la vida
por tactos sucesivos
no es la muerte
sino la movilidad de la luz
el don que tenemos de agravar la belleza


De Instalaciones (con y sin pronombres)
Editorial Aldus, Mexico, 1997






***

cuando mantenemos con gran esfuerzo soluciones
por qué de pronto hay que
estirar una parte del ser hacia la ficción
alejarnos de las palabras como salimos
del tiempo de las cicatrices



De Cuaderno de rosas y civilización (2009)



Traducciones: Mónica Mansour


Imágenes: J.L.Fuentetaja / Susana Guillén

12 comentarios:

raúl quinto dijo...

no conocía a esta autora, y tiene algo que sacude. habrá que buscarla o que pedirte prestado el libro...

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

Preguntas sin respuesta de las que me gustan, con las que sueño.

Agravar la belleza debe ser mortal.

ana dijo...

Casualmente hace un par de días me sorprendieron regalándome un libro de esta autora. Enseña a respirar, gran descubrimiento esta mujer.

rubén m. dijo...

Raúl,

pues me temo que no te voy a poder prestar el libro. Me llamó la atención por ser canadiense y busqué poemas en internet (es sorprendente que, si difícil es encontrarlos en español, más todavía en su idioma...), pero no tengo nada de ella. Pero sí que sacude.

Esther,

esa frase sobre el don y el dolor de agravar la belleza es quizá por lo que me he decidido a sacar esta entrada... y el primer poema también da su escalofrío.

Ana,

la más afortunada de los cuatro, por lo que se ve, que tienes el libro y a alguien que te hace buenos regalos... Tendremos que pedírtelo cuando lo hayas digerido.

abrazos

Stalker dijo...

Curiosas sincronicidades; iba a subir poemas suyos próximamente.

Más casualidad aún que a Ana le hayan regalado un libro suyo, imagino que el mismo que yo tengo (el único, hasta donde sé, traducido al castellano): "Instalaciones". A Ana se le habrá olvidado que le hablé de esta autora hace cosa de mes y medio. Es una mujer potente y ojalá se traduzca toda su obra. Si tuviera más contactos con editoriales propondría traducir más libros suyos, pero aún no ha salido el pequeño proyecto que tengo con Danielle Collobert, que es el descubrimiento del año y es una total desconocida.

Y estos poemas me refuerzan en la sensación de que la poesía más interesantes que se viene haciendo en los últimos años es obra de mujeres (aunque les pese a algunos). Al menos la poesía que abre grietas o dice el hambre, la única que me interesa, muy alejada de las grandilocuencias, tan "viriles" y vacías, que por aquí y por allá cultivan algunos. Queda mucho camino aún para desalojar de las almenas a estos augustos próceres...

abrazos

ana dijo...

jeje, Stalker, yo no olvido nada, recuerdo que me nombraste a Brossard por sms, y que poco tiempo más tarde entré en en el blog Crítica poética y contracrítica y leí la reseña que allí hacían de Instalaciones. Los poemas de Brossard con su exactitud léxica y su construcción cerrada y a la vez infinita conectaron inmediatamente conmigo.

Estaré encantada de prestarte el libro, Rubén, ya cambiaremos Brossard por Falcón próximamente ;) De cualquier forma, si alguien quiere conseguirlo, sé de buena tinta que el rey mago otoñal que me lo trajo lo consiguió a través de la página web de Casa del libro.

Abrazos a todos.

PÁJARO DE CHINA dijo...

Rubén, tenés un karma con el cuerpo y las averías corporales con el que yo conecto instantáneamente. Soy devota y cartógrafa del cuerpo, me temo, como vos.

Alejarse del tiempo de las cicatrices quizá sea una ficción, una solución en la que nos entrenamos para que el mundo no nos resulte insoportable. Pero también es cierto que hay vida más allá del tiempo de las cicatrices y que, con las cicatrices a cuestas, puede ser una vida de una densidad inesperada (en el intento de armarla y de vivirla estamos, ¿no?).

En cuanto al don de agravar la belleza, sí, es un don y la belleza es una patología. Lo es. Por eso se reconocen sus síntomas y hasta duele, a veces. Habrá que enfermarse de belleza en forma terminal, irreversible, porque solo así podremos sanarnos.

Un abrazo muy fuerte.

rubén m. dijo...

Stalker,

me gustan estas sincronías. Tú también te adelantaste a mí con Birgitta Trotzig, así que me he vengado, jeje...

Mi primera intención fue colgar algún poema del libro "Lo más cerca que estuvimos" de otro canadiense, Barry Callaghan, que leí hace tiempo en una edición totalmente descatalogada de Hiperión y que en su tiempo fue una influencia para mí. Imposible encontrar nada en la red. Con Brossard casi lo mismo. Sorprende que en un país tan frío como Canadá la gente no se entretenga colgando poemas en la red o promocionando a sus poetas (hoy Callaghan es más conocido como narrador, pero tiene cuatro o cinco poemarios y apenas se puede encontrar algún texto en la red: ni en su web). ¿A qué se deberá esto?

un abrazo

rubén m. dijo...

Ana,

el libro de Falcón me está alegrando la vida, tiene momentos realmente desgarradores y múltiples fisuras. Estaré encantado de prestártelo cuando lo acabe y reseñe, ya sabes que mi biblioteca está abierta para ti.

un beso

rubén m. dijo...

Mariel,

no sé si llego a cartógrafo del cuerpo como tú, pero desde luego sí devoto y fascinado. El cuerpo sigue siendo un exiliado del pensamiento y de la palabra por más que estemos más rodeados que nunca de cuerpos -imágenes de cuerpos: sexuados, asexuados, impolutos, ficcionales-. Las averías del cuerpo, como las llamas con una hermosa maquinalización, son una de las fisuras por donde se escapa de esa idealización corpórea, nos conectan con lo real del cuerpo, por eso quizá me atraen, intelectual y físicamente.

"La belleza es una patología"... sí, sus síntomas pueden doler, creo que además deben doler, esa laceración que acompaña al entrar en contacto con lo otro, también retirarse del otro y volver de la belleza al tiempo de la explotación cotidiana. Pero como dices, en eso estamos, en vivir nuestras cicatrices y entrar en una fase terminal de nuestra enfermedad...

un gran abrazo

Portinari dijo...

Rubén, Stalker, me encanta esa afrenta tan tierna que os traeís con los autores con los qe os adelantáis el uno al otro.

Cuando entro en vuestros diferentes blogs voy encontrándome con resquicios de luz como estos que son realmente fascinantes y que seducen a uno al instante.
Pienso en qué leeríais cuando teníais mi edad (quizás estuvierais todos de la mano con Márquez & Co -sin desmerecer, pero es muy conocido y había que decir a alguien :)-) y ahora voy poco a poco descubriendo estos haces de luz aquí con vosotros, y otros más allá un poco más sola.
Muy curioso.

Unos poemas realmente hermosos, y las fotografías muy ilustrativas de la vida en las cicatrices.

Un saludo Rubén.

Arturo Borra dijo...

Tampoco conozco a esta poeta, Rubén, y sus poemas me atraen especialmente. Hay una economía de lenguaje más que valiosa, y me recuerda a alguna poesía española actual, minimalista y potente a la vez.
Gracias por compartir estos poemas.
Un abrazo,
Arturo