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martes, 7 de diciembre de 2010

sintonizando a ballard (4): intersección con cronenberg: crash



"[esta película] exalta la moralidad del sátiro, de la ninfómana, del violador, del pedófilo... marca el punto en el que incluso una sociedad liberal debería trazar la línea"

(reseña en Daily Mail, 1996)

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"Este autor está más allá de cualquier ayuda psiquiátrica. NO PUBLICAR"

(informe de una lectora de cierta editorial británica, 1973)

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"sex + technology = the future"

(J.G.B.)

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[Ballard] "Como parte de una calculada prueba para los visitantes, contraté a una chica para que los entrevistase a través de un circuito cerrado de TV. En un principio acordamos que iría desnuda, pero en cuanto vio los coches me dijo que sólo estaba dispuesta a hacerlo en topless (...). La fiesta de inauguración degeneró en una bronca de borrachos y la chica fue casi violada en el asiento trasero de un Pontiac. Los coches se expusieron sin problemas, pero durante el mes que duró la exposición fueron atacados continuamente por los visitantes a la galería, que rompían ventanillas, arrancaban los retrovisores, les echaban pintura blanca encima. La reacción general al experimento, en sí misma un desafío considerable a la mayoría de las nociones de la cordura, me convenció para escribir Crash."

(acerca de una exposición de coches siniestrados realizada en 1969 por Ballard; anotaciones a The atrocity exhibition, Re/Search, 1990)

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[Cronenberg] "Una de las cosas que más me deslumbraron del libro es que te sugiere hechos que en la superficie son absolutamente repugnantes e imposibles, y, hacia el final, son lo más normal del mundo.  Te das cuenta de que tenías todo eso dentro, y que te ha revelado partes de ti que estaban allí, pero que nunca habías sido capaz de reconocer. Por supuesto, esta es una de las funciones primordiales del arte, y Crash la consiguió conmigo.

Por eso, en la época en que rodaba la película, estas cosas las comprendía. Y no han cambiado desde entonces. Lo que ha cambiado es que la gente me cuenta sus reacciones a la película, cómo salieron del cine y de repente miraban el tráfico de manera completamente diferente, y cómo han cambiado su percepción de su vulnerabilidad al volante, su relación con los coches, la violencia de los coches. Y ese sentimiento que todo el mundo ha tenido, que muy pocas personas reconocerán, de que les encantaría haber chocado contra alguien - sea por rabia, por curiosidad o por algún otro extraño impulso. Siempre reprimido, por supuesto, o casi siempre."

(entrevista en ArtForum, 1997)

"The crash was the only real experience I had been through for years"

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[Ballard] "Creo que la imagen clave del siglo XX es el hombre en el automóvil. Es la suma de todo: los elementos de velocidad, drama, agresión, la fusión de publicidad y bienes de consumo con el paisaje tecnológico. La sensación de violencia y deseo, poder y energía; la experiencia colectiva de desplazarse juntos a través de un paisaje elaboradamente cifrado (...), la extraña historia de amor con la máquina, con su propia muerte."

(narración para Crash, a short film, 1971)

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[Cronenberg] "El primer accidente de Ballard [el personaje] puede ser interpretado como una liberación, una verdadera epifanía, la revelación repentina de la fragilidad de su existencia y de su cuerpo. Implica que el cuerpo es en su base un objeto virgen amenazado por una degradación brutal (...). En mi película, los personajes viven una experiencia religiosa y parten en busca de aquellos que también la han tenido, aunque no llegan a comunicarse verdaderamente con ninguno."

(del documental David Cronenberg: i have to make the world be flesh, 1999)

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[Ballard] "Los seres humanos tienen una capacidad casi ilimitada para absorber lo psicológicamente perverso, porque todo está amortiguado por los medios electrónicos que se interponen entre nosotros y las imágenes. Más cuando hay un proceso en marcha -del que Crash es una parte, creo- que yo llamo la 'normalización de lo psicopático'. Cada vez más conductas que solían parecer aberrantes o perversas son aceptadas como un comportamiento más o menos convencional. Esta normalización de lo psicopático ha desactivado enormes áreas de la perversión sexual -y de la imaginación humana, en general."

(entrevista en ArtForum, 1997)

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[Cronenberg] "Al referirme a la sexualidad del film diría que es un alien sex. Si el sexo no induce a la reproducción, los órganos sexuales pueden ser reinventados. El personaje de Rosanna Arquette tiene, a consecuencia de un accidente, una cicatriz inmensa en forma de vagina que recorre la parte alta de su muslo. Y el personaje de James Spader la reconoce como tal: se trata de un órgano aún más excitante que una vagina, ya que está asociada a un accidente y a una cierta forma de mutilación y de transformación. Se trata en el fondo de una sexualidad muy humana, pero en una versión inédita, más extraña, sin duda, y que corre el riesgo de expandirse."

(del documental David Cronenberg: i have to make the world be flesh, 1999)

[Ballard] "Crash, por supuesto, no trata de una catástrofe imaginaria, por muy próxima que pueda parecer, sino de un cataclismo pandémico institucionalizado en todas las sociedades industriales, y que provoca cada año miles de muertos y millones de heridos. ¿Es lícito ver en los accidentes de automóvil un siniestro presagio de una boda de pesadilla entre la tecnología y el sexo? ¿La tecnología moderna llegara a proporcionarnos unos instrumentos hasta ahora inconcebibles para que exploremos nuestra propia psicopatología? ¿Estas nuevas fijaciones de nuestra perversidad innata podrán ser de algún modo benéficas? ¿No estamos asistiendo al desarrollo de una tecnología perversa, más poderosa que la razón?"

(prólogo a la edición francesa de Crash, 1974)

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[Cronenberg] "No pienso que la tecnología nos esté haciendo algo. Quiero decir, tengo muy claro que la tecnología es nosotros. Así que fusionarse con la tecnología -nuestros cuerpos confundidos con el metal- es fusionar nosotros con nosotros, con diferentes aspectos de nosotros. No existe tecnología sin la mente humana. La tecnología es la voluntad humana hecha física -la encarnación de la voluntad y la creatividad humanas. No viene del espacio exterior ni se nos ha impuesto."

(ibidem, 1997)


"maybe the next time"

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[Ballard] "A lo largo de Crash he tratado el automóvil no sólo como una metáfora sexual sino también como una metáfora total de la vida del hombre en la sociedad contemporánea. En este sentido la novela tiene una intención política completamente separada del contenido sexual, pero aún asi prefiero pensar que Crash es la primera novela pornográfica basada en la tecnología. En cierto sentido la pornografía es la forma narrativa más interesante políticamente, pues muestra cómo nos manipulamos y explotamos los unos a los otros de la manera más compulsiva y despiadada.

Por supuesto, la función última de Crash es admonitoria, una advertencia contra ese dominio de fulgores estridentes, erótico y brutal, que nos hace señas llamándonos cada vez con mayor persuasión desde las orillas del paisaje tecnológico."


(prólogo a la edición francesa de Crash, 1974)

jueves, 22 de octubre de 2009

sintonizando a ballard (3): neuropaisajes

0303 from Jesús Olmo on Vimeo.

Las gimnospermas de color verdinegro, intrusas del pasado triásico, y los edificios de fachada blanca del siglo veinte, sumergidos a medias, aún se reflejaban juntos en el espejo oscuro del agua. (...) Las casas de ladrillo y las fábricas bajas de los suburbios habían desaparecido completamente, sepultadas bajo mareas de cieno.



—Los mecanismos liberadores innatos impresos en tu citoplasma hace millones de años han despertado. El sol en expansión y la temperatura en aumento están arrastrándote hacia abajo, por los niveles espinales hasta los mares sumergidos en las capas más bajas de tu inconsciente, a una zona enteramente nueva de la psique neurónica. Esta es una transferencia lumbar, una memoria totalmente biopsíquica. Recordamos realmente estos pantanos y lagunas. Luego de unas pocas noches los sueños ya no te asustarán, a pesar de su horror aparente.


(…)



Recordó a las iguanas que habían gritado y embestido en la escalinata del museo. Así como ya no era válida la distinción entre contenidos latentes y manifiestos del sueño, del mismo modo nada dividía ahora lo real de lo sobrerreal en el mundo exterior. Los fantasmas se deslizaban imperceptiblemente de la pesadilla a la realidad y otra vez a la pesadilla, y los paisajes terrestres y psíquicos eran indistintos, como lo habían sido en Hiroshima y en Auschwitz, en el Gólgota y en Gomorra.


(…)


—Pero es otra cosa lo que me preocupa. ¿Sólo cambia el paisaje exterior? Cuántas veces, casi todos nosotros, hemos tenido la impresión de deja vu, de haber visto antes todo esto, en verdad, de recordar demasiado bien estos pantanos y lagunas. Los recuerdos biológicos son casi siempre desagradables, ecos de peligros y terrores. Nada dura tanto como el miedo. En toda la naturaleza ves ahora ejemplos de mecanismos liberadores innatos, que han estado dormidos durante miles de generaciones, pero que conservan todo su poder. El ejemplo clásico es el miedo atávico que siente el ratón de campo por la silueta del gavilán: basta mostrarle una figura de papel para que se precipite a esconderse. ¿Y de qué otro modo puedes explicar la repugnancia universal y completamente injustificada que inspiran las arañas, aunque sólo una especie pica a sus víctimas? ¿Y el odio que sentimos por las serpientes y reptiles, también sorprendente, pues estos animales no son muy comunes? Sólo porque todos llevamos en nosotros mismos un recuerdo oculto del tiempo en que las picaduras de las arañas gigantes eran mortales, y los reptiles dominaban el planeta.




Kerans sintió el peso de la brújula en el bolsillo y dijo:


—¿Te preocupa entonces que un aumento de la temperatura y las radiaciones despierten recuerdos similares en nuestras mentes?


—No en nuestras mentes, Roben. Estos son los recuerdos más antiguos de la Tierra, los códigos de tiempo que llevamos en los genes y en los cromosomas. Todo paso hacia adelante en el camino de la evolución es una piedra miliar de recuerdos orgánicos. Desde las enzimas que gobiernan el ciclo del anhídrido carbónico hasta la organización del plexo braquial y de los haces nerviosos de las células piramidales del cerebro medio, todo es un registro de mil decisiones tomadas ante una crisis fisicoquímica repentina. Así como el psicoanálisis reconstruye la situación original traumática para liberar el material reprimido, así se nos arroja ahora al pasado arqueopsíquico, donde descubrimos los antiguos tabúes e impulsos, adormecidos durante tantos milenios. No nos dejemos engañar por la brevedad de la vida del individuo. Cada uno de nosotros tiene la edad de todo el reino biológico, y nuestras corrientes sanguíneas son ríos que desembocan en el vasto océano de la memoria de ese reino. La odisea uterina del feto recapitula todo el pasado evolutivo, y su sistema nervioso central es una escala de tiempo cifrada. Todo nexo de neuronas y todo nivel espinal son una etapa simbólica, una unidad de tiempo neurónico. Cuanto más desciendes en el sistema nervioso, desde el cerebro a la médula, más desciendes también en el pasado neurónico. Por ejemplo, la unión entre las vértebras torácicas y lumbares, entre la duodécima del tórax y la primera lumbar, es la gran zona de tránsito entre los peces que respiran agua y los anfibios que respiran aire y desarrollan una caja respiratoria, la zona en que nos encontramos ahora, en las orillas mismas de esta laguna, entre la era paleozoica y la era triásica.


(J.G.Ballard, El mundo sumergido)




Estos abrazos de Travers eran gestos de afecto desplazado, las bodas de Freud y Euclides. Claire Austin se sentó al borde de la cama, esperando, mientras la mano de él le recorría la axila izquierda como si le explorase los parámetros de una geometría especulativa. En una revista de cine tirada en el suelo habia una serie de fotografías de una mujer joven en diversas posturas de muerte, escenas del desagradable documental de Koster. Estos peculiares elementos geométricos contenían las posibilidades de una violencia horrenda. ¿Por qué la habia invitado Travers a su apartamento sobre el zoo? Los muebles aún mostraban huellas del paso de una mujer: el perfume en la colcha, la caja de anticonceptivos aplastada en el cajón del escritorio, el álgebra íntima de la disposición de las almohadas. Travis trabajaba sin descanso en estas fotografías obscenas: pechos izquierdos, las muecas de los empleados de una estación de gasolina, heridas, catálogos de películas eróticas japonesas:"areas de tiro al blanco", decía él. Parecía transformarlo todo en posibilidades pornograficas inherentes. Cuando le apretó el pezón izquierdo con el pulgar y con el índice, ella torció la cara; una manipulación obscena, parte de una nueva gramática de la crueldad y la agresión.


(J.G. Ballard, The atrocity exhibition)


martes, 30 de junio de 2009

sintonizando a ballard (2): intersección con bellmer


(Hans BellmerLa muñeca)

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"Desde luego, Serena no participaba nunca de nuestras conversaciones, y ése era sin duda un vital elemento de su encanto. Mis amigos y yo pertenecíamos a esa generación de hombres que al comienzo de la madurez se había visto obligada, aunque sólo fuese por necesidad sexual, a una aburrida aceptación del feminismo militante, y había algo en la pasiva belleza de Serena, en su inmaculado pero anticuado maquillaje, y ante todo en su inquebrantable silencio,  que expresaba una profunda y grata deferencia hacia nuestra herida masculinidad. En todos los sentidos, Serena era el tipo de mujer que inventan los hombres.

(...)

Una noche de domingo, en noviembre, aprendí algo más sobre Serena Cockayne. Después de trabajar toda la tarde en el estudio levanté la mirada del escritorio y la vi sentada de espaldas en el rincón. Distraído por un problema profesional, la había dejado allí sin darme cuenta después del almuerzo, y se le notaba una cierta melancolía en los hombros cargados, casi como si hubiese caído en desgracia. 


Al hacerla girar hacia mí noté una pequeña mancha en su hombro izquierdo, tal vez una partícula de yeso caída del cielo raso. Intenté cepillarla, pero la mancha no desapareció. Se me ocurrió que la piel sintética, probablemente fabricada con algún plástico experimental primitivo, podría haber comenzado a deteriorarse. Encendí una lámpara de mesa y examiné los hombros de Serena con mayor atención. 

Contra el oscuro fondo del estudio, la aureola de vello que cubría la piel de Serena confirmaba toda mi admiración por el genio de su hacedor. Defectos casi imperceptibles, manchas sutilmente tenues que sugerían superficiales vasos capilares, arraigaban la ilusión en el realismo más firme. Yo siempre había creído que esa obra maestra de imitación cutánea no se prolongaría más allá de unos cinco centímetros por debajo del vestido, y que el resto del cuerpo de Serena estaría hecho con madera y cartón piedra. 


Mirando los angulosos planos de esos omóplatos, las modestas curvaturas de los pechos tan bien ocultos, di rienda suelta a un impulso repentino y nada lascivo. De pie detrás de Serena, tomé entre los dedos el cierre plateado y, con un solo movimiento, se lo bajé hasta la cintura. 


Mientras miraba la ininterrumpida extensión de piel blanca que se prolongaba hasta un par de caderas rollizas y los inconfundibles hemisferios de las nalgas, comprendí que el maniquí que tenía delante representaba a una mujer completa, y que su creador había prodigado tanta habilidad y arte en esas partes cubiertas de su anatomía como en las visibles.

 
El cierre se había atascado en el extremo inferior de la oxidada cremallera. Había algo de ofensivo en el forcejeo con el vestido suelto de esa mujer semidesnuda. Mis dedos tocaron la piel de la espalda, sacando el polvo que se había acumulado allí durante años. 

Entre la columna y la cadera, en diagonal, presentaba la huella de una considerable cicatriz. Di por sentado que esa marca señalaba una abertura esencial para la fabricación de esos modelos. Pero las hileras de suturas, a ambos lados de la cicatriz, eran demasiado evidentes. Me levanté, y por unos instantes observé a esa mujer parcialmente desnuda, que miraba plácidamente la chimenea con la cabeza ladeada y las manos enlazadas.

 
Cuidando de no dañarla, le aflojé el corpiño. 


Aparecieron las curvaturas superiores de los pechos, marcadas por los breteles. Entonces vi, dos centímetros por encima del pezón izquierdo todavía oculto, un enorme lunar negro. Le subí el cierre del vestido y le alisé con suavidad la tela sobre los hombros. Me arrodillé en la alfombra delante de ella y le miré con atención el rostro, las tenues fisuras de las comisuras de la boca, las diminutas venas de la mejilla, una cicatriz infantil debajo de la barbilla. Me dominó una curiosa sensacion de excitación y de asco, como si hubiera cometido un acto de canibalismo."

(J.G. Ballard, "La sonrisa" -fragmento-, en Mitos del futuro próximo, 1982)

viernes, 15 de mayo de 2009

sintonizando a ballard (1): la muerte del futuro


(Fotografía: Helmut Newton)

"El matrimonio de la razón y la pesadilla que dominó el siglo XX ha engendrado un mundo cada vez más ambiguo. Los espectros de siniestras tecnologías y los sueños que el dinero puede comprar se mueven en un paisaje de comunicaciones. El armamento tecnológico y los anuncios de bebidas gaseosas coexisten en un dominio de luces enceguecedoras gobernado por la publicidad y los seudo acontecimientos, la ciencia y la pornografía. Los leitmotive gemelos de este siglo, el sexo y la paranoia, presiden nuestras existencias. El júbilo de McLuhan frente a los mosaicos de información ultrarrápida no basta para que olvidemos el profundo pesimismo de Freud en El malestar de la cultura. El voyeurismo, la insatisfacción, la puerilidad de nuestros sueños y aspiraciones, todas estas enfermedades de la psique han culminado ahora en la víctima más aterradora de nuestra época: la muerte del afecto."

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"La ciencia y la tecnología se multiplican a nuestro alrededor. Cada vez son más ellas las que nos dictan el lenguaje en que pensamos y hablamos. O utilizamos ese lenguaje, o enmudecemos."

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"Nuestros conceptos de pasado, presente y futuro necesitan ser revisados, cada vez más. Así como el pasado mismo -en un plano social y psicológico- fue una víctima de Hiroshima y la era nuclear, así a su vez el futuro está dejando de existir, devorado por un presente insaciable. Hemos anexado el mañana al hoy, lo hemos reducido a una mera alternativa entre otras que nos ofrecen ahora. Las opciones proliferan a nuestro alrededor. Vivimos en un mundo casi infantil donde todo deseo, cualquier posibilidad, trátese de estilos de vida, viajes, identidades sexuales, puede ser satisfecho en seguida."

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"El equilibrio entre realidad y ficción cambió radicalmente en la década del sesenta, y los papeles se están invirtiendo. Vivimos en un mundo gobernado por ficciones de toda indole: la producción en masa, la publicidad, la política conducida como una rama de la publicidad, la traducción instantánea de la ciencia y la tecnología en imaginería popular, la confusión y confrontación de identidades en el dominio de los bienes de consumo, la anulación anticipada, en la pantalla de TV, de toda reacción personal a alguna experiencia. Vivimos dentro de una enorme novela. Cada vez es menos necesario que el escritor invente un contenido ficticio. La ficción ya está ahí. La tarea del escritor es inventar la realidad. El papel del escritor es hoy el papel de un científico, en un safari o en el laboratorio, enfrentado a un terreno o tema absolutamente desconocidos. Todo lo que puede hacer es esbozar varias hipótesis y confrontarlas con los hechos."

(prólogo a la edición francesa de Crash, 1973)

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"Sería muy difícil hacer las películas que Dalí y Buñuel hicieron en los años 20 hoy porque la visión de unos hombres arrastrando un burro muerto a través de un salón nos parecería una especie de truco publicitario - un anuncio de cerveza. El mundo exterior es tan extraño, tan lleno de fantasía, que no puedes usar los clásicos recursos del Surrealismo."

(entrevista, 1991)

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"Nunca me he considerado un novelista de terror. Cuando tratas con temas y cuestiones extraordinarios,  cuando muestras cambios radicales que empujan a la gente a hacer descubrimientos súbitos acerca de sus vidas en circunstancias dramáticas, en las que las personas sufren intensas crisis mentales, estás en un territorio cercano al género del terror.  El principal atrezzo de los clásicos cuentos de horror son los castillos embrujados y cosas así. El equivalente actual a los castillos embrujados son los hospitales psiquiátricos; el péndulo afilado ha dado paso al bisturí entre los dedos del neurocirujano. No es la pócima maligna en un frasco polvoriento lo que ahora nos asusta, sino el contenido de la jeringuilla hipodérmica, y la aguja que quizá no esté tan limpia. Los accesorios han cambiado. En  mi ficción también hay visiones repentinas de lo espantoso y lo innombrable,  así que supongo que hay cierta conexión."

(entrevista, 2002)

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"El comportamiento psicopático parece tener como cometido incrementar de forma inmensa las posibilidades de la vida - así es como naciones enteras pueden abrazar, deliberadamente, actos de psicopatía. Uno puede argumentar que la Alemania nazi o la Rusia de Stalin fueron psicopatologías voluntarias a escala nacional." 

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"No quiero hacer una profecía apocalíptica -aunque rara vez hago otra cosa que profecías apocalípticas-, pero considero que la psicopatía voluntaria es algo que se acerca por momentos."

(entrevista, 2003)

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"Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro, y en las infinitas posibilidades del presente."

("What I believe", 1984)