(Fotografía: Helmut Newton)
"El matrimonio de la razón y la pesadilla que dominó el siglo XX ha engendrado un mundo cada vez más ambiguo. Los espectros de siniestras tecnologías y los sueños que el dinero puede comprar se mueven en un paisaje de comunicaciones. El armamento tecnológico y los anuncios de bebidas gaseosas coexisten en un dominio de luces enceguecedoras gobernado por la publicidad y los seudo acontecimientos, la ciencia y la pornografía. Los leitmotive gemelos de este siglo, el sexo y la paranoia, presiden nuestras existencias. El júbilo de McLuhan frente a los mosaicos de información ultrarrápida no basta para que olvidemos el profundo pesimismo de Freud en El malestar de la cultura. El voyeurismo, la insatisfacción, la puerilidad de nuestros sueños y aspiraciones, todas estas enfermedades de la psique han culminado ahora en la víctima más aterradora de nuestra época: la muerte del afecto."
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"La ciencia y la tecnología se multiplican a nuestro alrededor. Cada vez son más ellas las que nos dictan el lenguaje en que pensamos y hablamos. O utilizamos ese lenguaje, o enmudecemos."
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"Nuestros conceptos de pasado, presente y futuro necesitan ser revisados, cada vez más. Así como el pasado mismo -en un plano social y psicológico- fue una víctima de Hiroshima y la era nuclear, así a su vez el futuro está dejando de existir, devorado por un presente insaciable. Hemos anexado el mañana al hoy, lo hemos reducido a una mera alternativa entre otras que nos ofrecen ahora. Las opciones proliferan a nuestro alrededor. Vivimos en un mundo casi infantil donde todo deseo, cualquier posibilidad, trátese de estilos de vida, viajes, identidades sexuales, puede ser satisfecho en seguida."
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"El equilibrio entre realidad y ficción cambió radicalmente en la década del sesenta, y los papeles se están invirtiendo. Vivimos en un mundo gobernado por ficciones de toda indole: la producción en masa, la publicidad, la política conducida como una rama de la publicidad, la traducción instantánea de la ciencia y la tecnología en imaginería popular, la confusión y confrontación de identidades en el dominio de los bienes de consumo, la anulación anticipada, en la pantalla de TV, de toda reacción personal a alguna experiencia. Vivimos dentro de una enorme novela. Cada vez es menos necesario que el escritor invente un contenido ficticio. La ficción ya está ahí. La tarea del escritor es inventar la realidad. El papel del escritor es hoy el papel de un científico, en un safari o en el laboratorio, enfrentado a un terreno o tema absolutamente desconocidos. Todo lo que puede hacer es esbozar varias hipótesis y confrontarlas con los hechos."
(prólogo a la edición francesa de Crash, 1973)
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"Sería muy difícil hacer las películas que Dalí y Buñuel hicieron en los años 20 hoy porque la visión de unos hombres arrastrando un burro muerto a través de un salón nos parecería una especie de truco publicitario - un anuncio de cerveza. El mundo exterior es tan extraño, tan lleno de fantasía, que no puedes usar los clásicos recursos del Surrealismo."
(entrevista, 1991)
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"Nunca me he considerado un novelista de terror. Cuando tratas con temas y cuestiones extraordinarios, cuando muestras cambios radicales que empujan a la gente a hacer descubrimientos súbitos acerca de sus vidas en circunstancias dramáticas, en las que las personas sufren intensas crisis mentales, estás en un territorio cercano al género del terror. El principal atrezzo de los clásicos cuentos de horror son los castillos embrujados y cosas así. El equivalente actual a los castillos embrujados son los hospitales psiquiátricos; el péndulo afilado ha dado paso al bisturí entre los dedos del neurocirujano. No es la pócima maligna en un frasco polvoriento lo que ahora nos asusta, sino el contenido de la jeringuilla hipodérmica, y la aguja que quizá no esté tan limpia. Los accesorios han cambiado. En mi ficción también hay visiones repentinas de lo espantoso y lo innombrable, así que supongo que hay cierta conexión."
(entrevista, 2002)
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"El comportamiento psicopático parece tener como cometido incrementar de forma inmensa las posibilidades de la vida - así es como naciones enteras pueden abrazar, deliberadamente, actos de psicopatía. Uno puede argumentar que la Alemania nazi o la Rusia de Stalin fueron psicopatologías voluntarias a escala nacional."
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"No quiero hacer una profecía apocalíptica -aunque rara vez hago otra cosa que profecías apocalípticas-, pero considero que la psicopatía voluntaria es algo que se acerca por momentos."
(entrevista, 2003)
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"Creo en la inexistencia del pasado, en la muerte del futuro, y en las infinitas posibilidades del presente."
("What I believe", 1984)
